
Fue al humedal a arrojar la runa Isa, que simbolizaba hielo y freno. Ya no deseaba sentirse paralizada. Quería tomar una decisión. De su ánfora bebió la infusión de Agrimonia mientras contemplaba el agua serena y transparente.
Su corazón se calmó.
Una libélula de ojos azules se posó en su hombro y le susurró la verdad.
Se levantó decidida: no huiría con Damián, el hombre prohibido.
Caminó hacia su casa, dejando en la ribera, como una cáscara vacía, la versión de ella misma que ya no le servía.
90 palabras incluyendo el título.
Autor: Ana Laura Piera.
Otro relato mío con un humedal de fondo y el tema de la transformación, aquí.
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Hola, Ana, qué bonito, no le falta ni le sobra nada… Creo que ya te lo he dicho en más de una ocasión, pero estos retos los bordas, te queda un micro perfecto la verdad. Y encima en este añades a una libélula, ¡¡con lo que me gustan!! Me ha encantado. Te felicito.
Un abrazo. 🙂
Mil gracias, Merche. Me puse a averiguar la simbología de la libélula en chamanismo y tradiciones ancestrales y de verdad es muy interesante. Parte de eso inspiró el micro. Abrazo fuerte.
Una decisión, firmeza, libertad. Sublime.
Gracias, Joiel. Saludos.
Ana, simplesmente MARAVILHOSO conto!
Adorei!
beijos, já votei lá! chica
Gracias, Chica. Abrazos.
Completamente hermoso, enhorabuena!
Muchas gracias…
Precioso, me ha encantado. En mi tierra a las libélulas les decíamos » caballitos del diablo » de niño me encantaban eran multicolores brillaban a la luz del Sol, ahora casi no hay es una pena.
Hola, Manuel. Acá en México también se les dice caballitos del diablo, y en el estado donde vivo, Veracruz, les dicen chinchirrín. A mí me gustan mucho. Gracias por pasarte y leer. Saludos.
Gracias, si el mismo nombre😄, un abrazo
Hola Ana, excelente micro, cotundente, una decisión que llevó a cambiar y despojarse sin miramiento de lo que ya estaba inútil. Como la serpiente mudó de piel para andar más liviana y sin aprietos. Abrazo grande
Hola Themis, hay momentos donde es necesario dejar la cáscara que ya no nos sirve. Nos podemos equivocar, pero en el momento de ver la luz hay que hacer todo lo necesario. Gracias por leer y por tu abrazo. Mando otro para ti.