Y cuando llegó la tercera noche, ella dijo que iría al hospital, pero se arrepintió, rindiéndose a lo inevitable. El dolor irradiaba hasta su antebrazo; la extremidad le punzaba y un molesto hormigueo la recorría.
El alacrán la picó al mover una silla rota, el instrumento preferido con el que su marido, Alfredo, la golpeaba. Mirarla arrumbada le impedía olvidar y, a la vez, sentía placer; tal como estaba aquel objeto, así debía estar él.
El dolor del piquete fue atroz, y cuando vio al alacrán caer al piso como un destello anaranjado y desafiante, una premonición de fatalidad le mordió el alma.
Su cojera se acentuó. Todo le dolía. Intentó hacerse un chocolate caliente y ni siquiera pudo bajar la taza. Una rigidez extraña se instaló en su organismo. Su visión ahora se limitaba a percibir luces y sombras, aunque había ganado en sensibilidad táctil. Trató de contestar una llamada y ya no tuvo voz.
A la quinta noche salió de su casa percibiendo el resplandor de la luna. Buscó abrigo entre las grietas, tardando mucho en recorrer las apenas dos cuadras que la separaban de su destino. La maleza crecida le acarició la armadura que era ahora su piel. La luna iluminó su perfecto aguijón, hinchado de veneno sin usar. Se quedaría ahí, junto a la tumba de Alfredo, convertida en alacrán. Picaría sin misericordia a cualquiera que se acercara y, si al desgraciado se le ocurría regresar, lo pincharía hasta que se volviera a morir.
Autor: Ana Laura Piera.
250 palabras.
En la traducción de Vicente Blasco Ibáñez de «Las mil y una noches», la tercera noche comienza con la frase: «Y cuando llegó la tercera noche, ella dijo«, dando paso a la continuación de la historia del mercader y el efrit.

Lo que no te mata te hace más fuerte y te enseña a sobrevivir. Como siempre, palabras soberbias.
Muchas gracias, Joiel. Saludos.
El odio abre puertas extrañas que luego mpiden seguir adelante. Impresionante relato Ana. Un saludo.
Muchísimas gracias, Carlos. Un ejemplo de que el rencor llevado al extremo se vuelve una cárcel. Abrazos.
Hola Ana! Genial esta micro historia de resentimiento y recuerdos amargos. Una transformación total en el desenlace, cargada de odio y veneno! Un abrazote! Marifelita
Hola, Marifelita, muchas gracias por leer este micro y comentarlo. Abrazo fuerte.
Hola Ana, me ha gustado mucho tu relato a una muchas cosas y a la vez tienes fondo del relato de las mil y una noches, después de todo ella permanecerá ahí convertida en alacrán, esperando a ver qué ocurre. Un abrazo
Gracias, Ainhoa, por leerlo y comentar. Abrazo fuerte de regreso.
Hola compañera de letras!
Me encanta el enfoque que le has dado a la historia ¡y te deseo muchísima suerte!
Muchas gracias, Aneizar; en este caso no es concurso. Gracias por tus buenos deseos; espero leerte pronto en el reto. Saludos.
A Alfredo ya no le debe quedar mucha carne donde picarle. Así que mejor, aproveche, en esta nueva condicion, para hacer lo que hacen los alacranes, que no se lo que es. Pero , claro, no puede. Porque va en su naturaleza, como explica la fabula del escorpion y la rana, que precisamente he mencionado yo en un micro.
Abrazooo
Muchas gracias, Gabi, por pasarte y comentar. Te leo en breve, seguro será un relato genial para el reto. Abrazote.
Hola Ana, aquí es como si el dolor de ella hubiera encontrado por fin su forma perfecta: esperar, picar, vengarse de cualquiera que se acerque… y especialmente de él si se atreve a volver del otro mundo. Abrazos desde Venezuela
El rencor no sanado transforma para mal. Gracias por pasarte y comentar! Abrazos!
Es increíble tu imaginación, Ana. Tu relato me hace pensar en el veneno tan fuerte del alacrán, convertido en ese ser humano moribundo y envenenado. Menuda picadura… Me has impresionado de veras. Un fuerte abrazo.
Más que la picadura, el rencor que ella le tenía al marido, ése era el verdadero veneno. Muchas gracias por tu lectura, Julie. Abrazos.
Parece el arquetipo de la justiciera, vigilando la vuelta de Alfredo desde el más allá, con un enfoque de odio y rencor, que se ha vuelto contra la mujer. El mensaje, para mí, está claro, «el mal se alimenta del mal». Gran relato.
Un abrazo
Hola, Marisa. Lo captaste perfecto. Muchas gracias por pasar! Abrazo fuerte…
Hola, Ana, a ver si ahora me deja, que yo y el wordpress estamos enfadaos.
Me ha gustado mucho ese giro que le has dado al final. Al principio pensaba que era parte del efecto del veneno pero luego nos acercas ese instinto de supervivencia casi asesino y todo da un vuelco muy chulo.
Muchas gracias por participar y un fuerte abrazo
Muchas gracias, Pepe. Me hace ilusión que te guste.
En wordpress hay que iniciar sesión con google o con wordpress para no aparecer como anónimo. Perdón por la lata.
Abrazo fuerte…
Tremendo, Ana. Un micro que esconde una historia implícita en esa silla rota que permanece como huella del maltrato y que está en el origen de la transformación de la protagonista. La premonición de fatalidad que ella siente se contagia también al lector enseguida. Un gran relato.
Muchas gracias, Marta. Efectivamente el origen del «mal» va más atrás de la picadura. Te mando un abrazo fuerte!
Hay que ver lo bien que se te dan las historias con carga mítica, con esa cosa poderosa, fantastica y épica que no voy a llamarcon el término tan manido de realismo mágico pero que beben de la misma fuente.
Abrazos
Hola, Doctor. Muchas gracias por tu comentario y visita. Me gusta mucho eso de torcer la realidad o mezclarla con otras cosas. 😃 Abrazo fuerte…
Hola Ana, un microrrelato que pinta por entero el resentimiento, el dolor y el veneno que le impide seguir viviendo y la ata, sin piedad, a su desdicha. ¡Muy bueno!
Un abrazo de Marlen.
Hola, Marlen. Muchas gracias por tu visita y comentario. El rencor no es bueno, solo castiga más a quien lo siente. Abrazo fuerte.
Hola Ana,
Una historia bonita y algo inquietante, una especie de «metamorfosis» alacrana no sé si animada por la venganza, desde luego algo de odio le guarda a Alfredo cuando su principal intención es que nadie le visite y que no resucite. Me ha gustado mucho.
Un saludo.
Muchas gracias por pasarte, Luferura. Aprecio tu visita y comentario. Abrazos.
¡Hola Ana! Uy, pensé de todo, menos en lo que fue el final. Pero de todo, en serio. Te ha quedado fantástico, lo cual no me extraña nada. Mucha suerte en el reto! Te dejo muchos abrazos 😊😊😙
Hola, Maty. Mil gracias por pasarte y comentar. Es otro cuento de esos donde la realidad se tuerce. El rencor es malo y solo encarcela más a quien lo siente. Abrazo fuerte.
Buenas, Ana.
Uy, vaya mala pata que te pique un alacrán. Entre eso, y el rencor que es veneno, no me extraña que la protagonista acabe así.
Un saludo.
Irene
Hola, Irene. El relato está inspirado en una picadura que tuve hace menos de dos semanas. Bueno, el dolor y las sensaciones están en el relato; lo demás es ficción. La otra parte es una reflexión sobre lo que significa el rencor y sus efectos, claro, llevados al extremo y, bueno, aquí abusando un poco de la realidad y yéndonos al realismo mágico. Convirtiendo a la protagonista en un alacrán. Mil gracias por tu lectura, lo aprecio mucho.
Tremendo relato con el alacrán como protagonista que con.su veneno convertido en rencor lleva a ese final
Muy bien contado
Un abrazo Ana
Muchas gracias, Puri. Te mando un abrazo.
El rencor y el odio se vuelven un aguijón ponzoñoso en detrimento nuestro. Esta mujer solo vivirá para una venganza imposible, guardando el recuerdo permanente de aquel que la dañó.
Un abrazo.
Tu comentario aparece como anónimo y no sé quién eres. Gracias por pasarte y dejar tu huella, seas quien seas. Abrazos.
Francisco Moroz, a tu servicio
Gracias, Fran. Abrazos…
Qué buen micro, Ana.
La metamorfosis es el rencor y el dolor tomando forma de escorpión.
Al final, junto a la tumba, con el aguijón listo por si vuelve… muestras cómo el desamor te transforma, y no precisamente en cucaracha.
Un abrazo.
Gracias, Eitán. El desamor, el odio que se deja «macerar» de por vida, el rencor… nada bueno puede salir de eso. Es lo que quería mostrar en este micro. Abrazo fuerte.
¡Hola Ana! Un relato cargado de dolor y de significados, del que no esperaba ese final.
Un saludo.
Hola, muchas gracias por pasar y comentar. Lamentablemente el comentario me aparece como anónimo, pero gracias, seas quien seas.
Hola, Ana! Me encantó tu relato!
Abrazo
Muchas gracias, Mirna. Abrazo fuerte.
¡Hola, Ana!
¡Muy bueno! Tu mico me recordó a la Metamorfosis de Kafka y me ha encantado la vuelta que le has dado a la historia con esa mujer atormentada convertida en alacrán para asegurarse de que el maltratador no regresa nunca más. Muy original y muy bien narrado.
¡Un abrazo!
Muchas gracias, Cristina. Te mando un abrazo.
Hola.. tú protagonista no sería la primera persona que se convierta en alacrán y pique a todo el que se acerque, solo para protegerse. El dolor tiende a endurecernos mucho la piel.. y hacer que sea mucho también el veneno que pueda acumularse.. ¡Excelente micro, saludos!
Muchas gracias, en efecto, el dolor, la amargura, las heridas emocionales no tratadas tienen ese efecto y es lo que quise mostrar en el relato. Desgraciadamente tu comentario aparece como anónimo, pero gracias seas quien seas.
Ana, tu relato me ha hecho pensar en que a veces los seres humanos nos acostumbramos tanto al maltrato que hasta nos hacemos adictos a él, pues ni lo enfrentamos ni lo evitamos, y cuando podemos librarnos de él, hasta falta nos hace y perdemos de vista la felicidad. Así que en lugar de ir al hospital, se sigue castigando, como si lo mereciera o fuera Alfredo desde el más allá quien lo hace. Una muestra de ello es que aun conserva esa silla en su casa. Las relaciones ponzoñosas hacen más daño que cualquier otra tragedia de vida y causan mas dependencia emocional.
Buen micro, reflexivo y con moraleja. Un abrazo.
Por si no sale el nombre soy Idalia H. Payano T.
Gracias Idalia, qué bueno que dejaste tu nombre porque aparece como anónimo. Has captado la esencia de lo que quise plasmar en el relato. Las heridas que no sanamos y que se convierten en cosas negativas nos destruyen. Mil gracias por pasarte y comentar.
Estupendo relato. Genial.
Mil gracias, Azurea. Abrazos.
Hola, Ana.
Tremendo tu micro por su dureza, tanto física como psicológica. Esa metamorfosis con anhelos de venganza da para pensar, y mucho…
Me ha gustado tu texto, y mucho (y aquí me disculpo por la redundancia) pues está escrito con estilo y clase literaria, ¡enhorabuena, te felicito!
Te envío un fuerte abrazo.
Muchas gracias, Patxi. El rencor que se enquista en el alma no puede traer nada bueno. Abrazo fuerte.