Fractura – Microrrelato.

Mi propuesta para el VadeReto: Hacer un relato con el tema «fractura»

En la oscuridad, busqué a tientas las sábanas que, tibias y relegadas a rincones imposibles, eran testigos de un primer encuentro muy satisfactorio.

Él prendió la lámpara de noche y de un bolsillo de su pantalón sacó una cajetilla de cigarros. Lo miré alarmada.

La habitación se llenó de un humo odioso y ceniza de tabaco cayó sobre la ropa de cama.

—Creo que esta es una habitación para no fumadores —dije, esperando que se tratara tan solo de un descuido.

No hizo caso y apuntó el control remoto a la televisión. Una serie policiaca con mucha sangre se impuso frente a mí.

—¿No la apagas? —pregunté tras un tiempo que consideré prudente.

—La dejo un rato; es que sin ruido no me puedo dormir. ¿Te molesta?

—No hay problema —dije, y me odié a mí misma por mentir, pero no tenía ánimo para una confrontación. Sentí una fisura interior que me iba quitando las ganas.

Cuando el cansancio me venció y pude cerrar los ojos, el crujido de una madera al romperse me obligó a abrirlos. Era su ronquido, seco y brutal. La fractura resonó en mis huesos. 

Me levanté y me vestí en silencio. Lo miré una última vez antes de salir. Ni su cabello perfecto ni la promesa de sus brazos rodeándome pesaron más que aquellos detalles aborrecibles. Mientras me alejaba por el pasillo del hotel, borré su nombre de mi lista de contactos.

Salí a la calle y agradecí el silencio de la ciudad a esa hora de la madrugada.

Autor: Ana Laura Piera.


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26 comentarios en “Fractura – Microrrelato.

  1. Ana, com um homem assim, só poderia dar em ruptura…
    Ninguém merece cigarro, tv ligada e depois roncos dcomo porcois,rs Adorei! beijos, chica

  2. ¡Hola Ana!

    Me sumo a lo que dice Alejandro. Lo que tú haces Ana, no es cualquier cosa. Ya te lo deben de haber dicho más de cuatro.
    Bueno, este relato me dejó con algo de malestar estomacal. Es increíble! Importantísima la cuestión de esos detalles, de los que está hecha la vida. Ni más, ni menos. Eso es un accidente de relación o una relación accidentada. Bueno, no se le puede llamar «relación» siquiera. El horror verdadero surge cuando sí hay una relación y aparecen los detalles que dan con todo al traste. Perfecto haberlo bloqueado. Ajjjjj no sé qué me da.
    Un gran abrazo Ana!

    • Hola, Maty. Creo que todos, hombres o mujeres hemos pasado de alguna forma por eso. Algo que se ve «bien» de entrada, pero que ya entrados en el asunto, nos damos cuenta de cosas que no podemos dejar pasar. Y como dije, sucede de ambos lados. Y es importante saber lo que queremos y no quedarnos en algo que nos hará infelices. Muchas gracias por pasarte y comentar. Abrazo grande.

  3. Hola, Ana. Tu relato me recordó que alguien puede encajar perfectamente en un estándar que creemos desear, pero son los gestos pequeños los que revelan el fondo, a veces demasiado rápido. Marcharse a tiempo también es una forma de cuidarse. Un gusto leerte, como siempre. Un saludo.

    • Hola Eitán. Así es, las pequeñas cosas son las que nos revelan de verdad a quién tenemos enfrente y esto va de ambos lados. Eso que mencionas, que marcharse a tiempo es una forma de cuidarse es tan verdadero. Y muchas veces por no estar solos, nos quedamos donde no conviene. Un gusto verte por acá. Te mando un abrazo.

  4. Un desengaño a tiempo evita muchos problemas y nos evita los de largo recorrido que son los peores porque te consumen y carcomen poco a poco.
    Saludos y abrazos, Ana

  5. Hola Ana,
    las fracturas, en las piedras más duras, no se crean por un sólo golpe. Son muchos los golpes que, algunos pequeños, otros más grandes, acumulados uno tras otro, van creando la grieta que acaba por destrozarla.
    Es una lección que la vida nos regala para momentos de entusiasmos intempestivos. Y no queda otra que hacerle caso.
    ¡Excelente aporte! Un abrazo fuerte.

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  7. Muy bueno, Ana.
    Has captado de forma excelente la intención de este VadeReto.
    A veces, las fracturas no tienen por qué generar un terremoto; son las que producen pequeñas grietas las que terminan provocando una catástrofe.
    Es difícil que alguien se dé cuenta de esos pequeños detalles que más tarde se hacen tan grandes que ya es imposible convivir con ellos. Como dicen que dijo Napoleón: «Una retirada a tiempo es una victoria».
    Un relato lleno de reflexiones para llevarlas a nuestra vida diaria. Gracias por compartirlo para el VadeReto.
    Abrazo Grande.

  8. Hola Ana,
    Me parece el fin de un primera cita. El chico guapo parece más bien un cerdo bonito y maníatico un poco egoista. Muy sensato lo que hace la narradora, esperemos que dejara un nombre falso. Un relato muy bonito.
    Un saludo

    • Hola, Luferura. Gracias por pasarte y comentar. Tanto hombres, como mujeres, tenemos nuestras manías. Si algo del otro es incompatible con nosotros, pues debe uno de reconocer eso e irse a tiempo. Es lom ás sano. Saludos.

  9. Uf, qué mal rollito el payoranger. Ella esperó: fue diplomática y evitó un conflicto. Creo que es más complicado que gritar de enfado, pero también que a la larga, es mucho mejor: se evitó insultos o menosprecios porque a ese individuo le veo capaz de humillarla por no no tener los mismos gustos.

    Yo creo que no solo le hubiera borrado de la lista de contactos: le hubiera bloqueado.

    Saludos cordiales.

  10. Hola Ana, tarde, pero segura, con mucho trabajo, y acá antes que se vaya el mes, bueno en tu relato, creo que, porque a veces las grietas más definitivas no vienen de grandes traiciones, sino de esos detalles aborrecibles —el ruido de la tele, la ceniza en la cama, la promesa de unos brazos que ya no pesan nada— que de repente pesan más que cualquier cosa. Me quedo con ese momento en que borra su nombre de la lista de contactos mientras se aleja por el pasillo del hotel, y con esa madrugada silenciosa que al final agradece. La fractura, aquí, es un acto de supervivencia. Abrazos desde Venezuela.

    • Hola, Raquel, lo veo así también, como un acto de supervivencia. Tanto hombres, como mujeres, deben huir cuando el sexto sentido prende la alarma. Quedarse es apostar por el fracaso. Abrazo fuerte desde México.

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