La Caja – Microrrelato

Mi participación en el reto de Lidia Castro «Escribir Jugando»: Hacer un relato no mayor a cien palabras inspirado en la carta, que incluya el elemento del dado (interrogante/duda) y opcional que aparezca algo relacionado con la flor aspen (chopo / álamo tembloroso). Flor de Bach indicada para aquellas personas que tienen miedo a lo desconocido.

Da clic en la imagen para que te lleve al blog de Lidia Castro

Una vez en el desván, el ruido la alertó. Hizo un mohín y buscó la caja que encontrara un día en el bosque. La abrió y aquello parecía un hervidero de hormigas: hombres, mujeres y niños diminutos intentaban trepar por las paredes de cartón y amenazaban con desbordarla. No recordaba que hubiera tantos. Sus pequeños, ridículos, rostros reflejaban todos los estados de ánimo: cólera, indignación, desesperación… Le entró la duda sobre qué hacer. Cerró el paquete bruscamente y decidió enterrarlo bajo el álamo temblón. Arrancó un poco de aspen y la colocó sobre esa improvisada tumba. Se alejó silbando.

99 palabras sin contar el título.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

https://bloguers.net/literatura/la-caja-microrrelato-de-cien-palabras/

49 comentarios en “La Caja – Microrrelato

  1. Pues según está de llena la tierra, pronto será como esa caja y no hará falta enterrarla.
    Buen micro. Ana.
    Un beso.

  2. Hola, Ana! Qué terrible 😨 No me refiero a tu micro, sino a su contenido (claro). La sangre fría de tu protagonista me ha dejado atónita. Aunque luego he pensado: ¿Quién no ha metido hormigas u otros insectos en una caja de pequeña? Es cínico decir lo primero y darme cuenta de que yo lo hice (con insectos) ¡Pero no los enterré! Me has hecho pensar en nuestra relación con lo que es diminuto en relación a nosotros (no le damos la importancia que merece).
    Gracias por tu aporte al desafío de este mes e invitarme a la reflexión. Un abrazo.

  3. Jajajaja. Muy bueno. Has usado muy bien la inventiva. La verdad es que me ha hecho mucha gracia. Una reacción/decisión fría, despiadada, expeditiva, radical.
    Cuando eché el primer vistazo a este reto de Lídia, por cierto, me acordé de una película que en mis años de niñez me alucinó mucho: «El increíble hombre menguante». El pobre desgraciado iba empequeñeciendo y recuerdo una escena, antológica, donde se enfrenta a una tarántula monstruosa. Bien, de hecho has escrito algo parecido. No son menguantes pero son diminutos. Pobres. Como dice Lídia, la tiranía y crueldad del ser más grande. Por ejemplo si aplastamos una hormiga, una lombriz, una cucaracha, etc.

  4. Wow! El relato me recordó hace poco que tuvimos una invasión de hormigas en la cocina, y al abrir un paquete de cereales me pasó lo mismo. Yikes.
    Interesante relato. Muchas gracias por compartirlo.

  5. ¡Ay Ana, qué tristeza! Me parece una perfecta descripción de nuestra actitud con los que son mas pequeños (en todo sentido) que nosotros y una alegoría de nuestra relación con los seres que habitan nuestro mundo. ¡Me encantó tu relato! ¡Felicitaciones! Un abrazo.

  6. No me extraña que el Álamo esté temblón, qué de gente bajo sus raíces. 😱😂
    ¿Es una desmemoriada secuestradora de diminutos? ¿O tal vez cultiva pequeños revolucionarios? ¿O… en realidad es su manera de transformar seres enfadados en frondosos y alegres árboles? ¡Ay, la imaginación! 😜😝
    Muy buen micro, Ana. Siempre haces volar (en los dos sentidos) nuestras cabezas.
    Un Abrazo 😊🤗

  7. Ana, buenísimo. Cada vez me dan más ganas de estos mundos desconocidos. No creo necesitar las flores de Bach… Al menos para leerte 😉.
    No sé cómo se puede cubrir ese requisito de no más de 100 palabras. Super logrado.
    Ah, no me voy sin dejarte mi abrazo. Aquí sí que me estoy dando gusto con los abrazos, porque ya que en vivo no se puede mmmmm

    • Jajaja hola Maty ! Muchas gracias! Lo de las cien palabras podrías intentarlo. La imagen sugiere muchas cosas. El reto es abierto para todo el que quiera. Gracias por pasar!

  8. Que cruel! Podia haberlos cultivado ( o sea, darles de comer, porque para reproducirse, ya se ve que no necesitaban ayuda), y cuando estuvieran creciditos, sacarlos y venderlos uno a uno, disfrazados de figuras del Belen.
    Me ha gusrado mucho es divertido y dorprendente, y no solo la reaccion final (en estos micros tan cortos, el final casi es lo mismo que el principio), sino por la idea en sí
    Abrszooo

  9. Hola, Ana. Yo quiero pensar que en esa caja, realmente, los seres que la habitaban eran la personificación de sus emociones y para ser esclava de las mismas las enterró junto al árbol más apropiado. Saludos

  10. Pingback: La Caja – Microrrelato — pildoras para soñar – Cosme Santillán

Deja un comentario