Pies de tierra. Microrrelato.

Siempre recordaremos ese día.

El estruendo, semejante a un estallido, reverberó hasta el fin del mundo. Antes hubo señales: grietas como abismos sobre el terreno, animales con pupilas dilatadas huyendo hacia las zonas bajas, ríos de colores diáfanos que mutaban a un verde parecido al de la bilis.

Arrogantes, no quisimos escuchar: construimos al lado de las insondables hendiduras recién aparecidas; nada se hizo por salvar los ríos. Nadie movió un dedo cuando el viento dejó de acunar el canto de las aves.

Al levantarse, las grandes masas de tierra no tenían la intención de herirnos, pero fue ineludible. De los lomos de los cerros y montañas cayó todo aquello con lo que pretendemos conquistarles. En medio del caos, los nobles monstruos se lamentaron con vibraciones que hicieron temblar nuestro pecho. Se fueron con los pies de tierra envueltos en una polvareda espesa mientras caminaban haciendo llanura. Al desaparecer, nada fue igual. El paisaje se hizo plano, monótono. El clima se volvió caprichoso. Los ríos sometieron a las poblaciones. Los animales ya no tuvieron cobijo y la gente quedó desnuda.

Desde entonces, los viejos enseñan a los niños canciones para atraer a los cerros otra vez. En ellas se habla del compromiso de no volver a enseñorearse de la naturaleza y de la nostalgia que da la falta de su sombra y la ausencia del viento azotando sus picos. Si los ves, trátalos bien y diles que la espera nos está matando.

Ana Laura Piera

Este relato en la revista digital Masticadores

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/pies-de-tierra-microrrelato

25 comentarios en “Pies de tierra. Microrrelato.

  1. Hola, Ana, qué bien te ha quedado, me ha encantado la frase: «Nadie movió un dedo cuando el viento dejó de acunar el canto de las aves». Perfecta oración que condensa muy bien el significado del texto. Así como el párrafo final que le da sentido. Si te animas, podría ser la continuación de una historia, como yo digo siempre hay «chicha» ahí para seguir tirando.
    Un abrazo. 🙂

  2. Excelente, Ana. Un mundo sin montañas, una desierta y aburrida planicie donde no hay tope para nuestra vista. Nunca agradeceremos lo suficiente el mundo tal cual es y lo que estamos perdiendo por culpa de la desdicha civilizatiria.

    Un abrazo

    • Gracias por pasarte, Dr. Krapp. Hoy vemos que lo que menos importa es el medio ambiente. Las operaciones militares globales son responsables de cerca del 5.5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La cantidad exacta de contaminación diaria varía según la intensidad del conflicto y el tipo de armamento, pero solo en los primeros días de las guerras recientes, las emisiones han igualado a las de decenas de países juntos. Nada de civilizatorio ahí, pero así estamos.

  3. Hola, Ana.
    Todos estos relatos que parecen Ciencia Ficción o incluso fantasía, llevan el destino de convertirse en verdad. A nadie parece ya interesarle el planeta, más bien, solo usarlo hasta explotarlo y agotarlo, luego… ¿Quién piensa en el futuro?
    Esta frase me ha hecho sonréir: «los viejos enseñan a los niños canciones para atraer a los cerros otra vez». ¿Por qué? Porque ya ni a los viejos se les hace caso y, me temo, que cuando canten esas canciones, pensarán que se lo están inventando todo.
    Felicidades por el relato.
    Abrazo Grande.

    • Hola, José. Coincido. Lo más terrible es ver que la guerra y actividades relacionadas son la causa de aproximadamente 5.5% de emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Dobletean lo que contamina toda la aviación civil. Además, destruyen infraestructuras, contaminan químicamente y degradan irreversiblemente los ecosistemas. Toco el punto por lo que se vive hoy en el mundo, aparte del poco respeto que se tiene a la naturaleza desde que inició la era industrial. Este es un ejemplo de que a las potencias mundiales les importa nada el tema y son ellos los que tienen el poder para impulsar de verdad cambios. Nosotros, dejando de usar popotes, ahorrando agua y no usando bolsas plásticas, no pintamos para lograr un cambio. Obvio, por conciencia, ética y tranquilidad interior, pues hay que seguir haciendo nuestros minúsculos esfuerzos. Da mucho coraje ver cómo todo se va al traste sin que realmente podamos hacer nada. Para mí que las montañas no vuelven. Abrazo super fuerte…

  4. Hola Ana. Las señales están aquí, son visibles para quien no se niega a ver y oír, pero quien más debería hacerlo, a quien tiene las posibilidades de tomar medidas cuando aún hay cosas que se pueden hacer, le importan muchísimo más sus intereses que la salvación de nuestro planeta.
    Y nosotros, esperanzados y entusiastas idealistas, seguimos insistiendo con palabras, con cuentos, con pequeños gestos diarios. ¡¡¡Por favor, no dejemos de hacerlo!!! Porque cuando llegue ese día, ese que sólo podrán recordar llorando los que sobrevivan, será tarde, demasiado tarde. Sigamos insistiendo por tener un futuro para esta ingrata civilización.
    Gracias por tu micro, Ana. Gracias por no bajar los brazos. Gracias por recordar a la ecología en medio de tantas palabras inútiles. Un abrazo fuerte.

  5. Hola Ana,
    Estoy de acuerdo con tus inquietudes, pero creo que la Tierra se defiende, cada causa tiene su efecto, y antes que desaparezcan los cerros y los ríos desaparecerá la civilización y, posiblemente, la humanidad (esto es, o final o reseteo). Pero la Tierra seguirá girando y las montañas imponentes continuarán impávidas mientras desaparecen las obras humanas. Has dado la voz de alerta, podemos perder el tiempo discutiendo si galgos o podencos, pero el final es el mismo. Antes de pedir a las organizaciones que hagan algo tenemos que poner nosotros lo nuestro. De cara al medio ambiente nos movemos entre contradicciones. Lo que demuestra que la lógica colectiva, de la masa, viene a ser inexistente.
    Un saludo.

  6. Bueno Ana, impactante. Y lo claro y transparente de tus letras a más de la destreza que tienes para hacerlas bailar, hacen la lectura muy amena aunque el tema sea tenebroso.
    Un gran abrazo! 😘💐

  7. Muy hermoso relato, algún parecido con los tiempos es pura casualidad, el final muy tierno, dulce, la trasmisión oral la vuelta al inicio….abrazo grande

    • Muchas gracias, Themis. Debiéramos escuchar a nuestros ancestros, a las culturas originarias que tan bien sabían coexistir con la naturaleza. Abrazos.

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