Ecos – Microrrelato.

Intrigados, seguimos al loco del pueblo hasta el cementerio de cabinas telefónicas olvidadas, donde él vivía. Eran desechos incómodos, vomitados por la gran ciudad ; y que se acumulaban en un terreno de las afueras.

Ya era bien entrada la tarde y nada más llegar al lugar, escuchamos los ecos incansables de pasadas conversaciones. Flotaban las palabras alguna vez pronunciadas, cercenadas de sus frases, como jirones de nubes estruendosas. Comprendimos la razón de su locura y salimos de ahí para nunca volver.

Autor: Ana Laura Piera.

19 comentarios en “Ecos – Microrrelato.

  1. Genial entrada!! No solo eran las palabras hechas jirones…sino las almas haciendo cola en cada una de las cabinas… Un cálido saludo.

  2. Ana, el micro es muy bueno y esa imagen lo hace perfecto. Las palabras flotan en la imagen y en cada cabina se intuye un alma.
    Un abrazo.

  3. Hola Ana , que buen relato….. Y que recuerdos de aquellos días en que la gente hacia cola para hablar por teléfono , ahora ya nos parece casi extraño , ya que todo el mundo habla con sus móviles , por no decir que incluso algunos más aventajados hablan atraves de sus Smart wach , relojes con opción a llamadas telefónicas, me a gustado tu relato , te doy las gracias por pasar por mi blog , te deseo una feliz semana , saludos de flor.

  4. ¡Hola, Ana! En España hubo una serie de televisión hace muchos años titulada la cabina en la que un tipo quedaba atrapado en ella y no podía salir. Aquella serie hablaba de la incomunicación y de la soledad en la multitud.
    Tu micro es una metáfora preciosa sobre las cosas que se perdieron en el tiempo, en este caso esas conversaciones que el viento se llevó. Sin duda, donde se ponga una cabina de teléfonos que se quite el móvil. Un abrazo!

  5. Hola Ana,
    Que original que las cabinas hayan guardado nuestras conversaciones durante años y ahora ya nadie las escucha, solo un hombre que se volvió loco.
    Un saludo,

  6. Espléndido relato de conversaciones ocultas. Magia, locura ¿Qué más da? Esas cabinas guardarán para siempre muchas conversaciones convertidas en emociones. Un abrazo.

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