La plaga – Microrrelato.

Detesto los lugares oscuros y mal ventilados; por eso mi ventana siempre estaba abierta. Quizá llegaron a mi planta Monstera en una ráfaga de aire, o tal vez adheridos a las patas de un insecto.

No es una plaga cualquiera. Su voracidad ya costó la mitad de sus hojas a la Monstera. Tomé uno y lo puse bajo el microscopio. Son personas diminutas. Hay niños, ancianos, bebés, mujeres y hombres. Van desnudos y sus rostros están deformados por unos enormes dientes en forma de sierra, como los de los tiburones.
Su forma humana me tomó por sorpresa.

Se han extendido a otra de mis macetas y hoy encontré uno vagando por la cocina. Sentí un incipiente dolor de cabeza. Por impulso, apoyé mi dedo índice sobre él y dejó de moverse. Impregné algodón con alcohol y lo pasé con fuerza por las hojas y tallos de mis pobres plantas. Al hacerlo, la torunda se saturó de un líquido rojizo y otras cosas que prefiero no imaginar. Puse mis fumigantes habituales, no solo en mis plantas sino en toda mi casa. Por último decidí poner un mosquitero.

Esta madrugada, el silencio se rompió con un roce metálico contra la ventana.
Me acerqué al mosquitero recién instalado y pude oír el chirrido rítmico y persistente de cientos de dientes tratando de serrar la malla…

Autor: Ana Laura Piera.

Nota: relato inspirado en una lucha real vs. una plaga de cochinilla de escama en mi Monstera deliciosa.


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19 comentarios en “La plaga – Microrrelato.”

  1. Me hiciste reír porque leyendo tu relato es como si estuviera viendo todos mis geranios secos comidas las hojas por pequeñas mariposas blancas que se adhieren a lo que eran flores, verdes hojas y ahora son como pequeños excrementos ecos… El calor, el ambiente, el sol, el aire se pusieron de acuerdo para que mi ventana no tuviera flores este año. Muy interesante. Mi abrazo, Ana.

    • Jajaja, Julie, así pasa. Yo soy de plantas y las cuido mucho y esta Monstera tiene conmigo ya casi 4 años y tiene un buen tamaño y estas pequeñas bestias se la están comiendo. Son muy resilientes y hay que estar combatiéndolas hasta terminarlas. Gracias por leer, Julie. Abrazo fuerte.

  2. Hola, Ana, uyyy, me pica todo el cuerpo después de leer tu micro… Y lo de los dientes serrando la malla, uuuffff, de película de terror. Menos mal que solo son insectos. Muy bueno el micro.
    Un abrazo. 🤗

    • Jajaja, Merche. Pues si que da un poco de ansiedad cuando uno piensa en estas cosas que invaden nuestras casas y luego es difícil deshacernos de ellas. Gracias por pasarte. Abrazo fuerte.

  3. Un micro que te deja en el limbo donde la incertidumbre y lo que sobrevendrá están al acecho, lo acompaña una música terrorífica que aún sobresalta más a esa amigdala cerebral, la pone en alerta, la genera esos serruchitos que no se detienen y ………………
    desata esa respuesta física llena de adrenalina. Extraña historia, abrazo grande

  4. Me gustó la historia, muy buena, pero eso de que tengan forma humana me para los pelos. Creo que si llego a descubrir alguna plaga en mis plantas desecharé absolutamente usar la lupa, no sea que me lleve una sorpresa. Me hizo pensar en cuentos de Horacio Quiroga.
    Un abrazo, Ana.

  5. Hola Ana,
    Esperemos que las medidas sean eficaces, no digo que los bichos tengan mucha maldad, pero son muy persistentes. A mí me pueden, soy muy negado para las plantas.
    Un saludo

  6. Soy un exhortelano arrepentido, porque de tanto cuidar las plantas, más siendo comestibles, acabas exhausto. Lo de los tomates, un fruto exquisito pero agotador. Que si el mildiu que si otros bichos, acaba por agotarte. Y en verano, riego diario al atardecer, en una huerta municipal a medio km. de casa. Demasiado. Soy un caso perdido para la horticultura.

    Un abrazo, Ana.

    • Hola, Doctor. Gracias por pasarte. Sí lo de las plantas requiere mucho esfuerzo. Yo comestibles solo he cultivado jitomates (o tomates rojos), no sé cómo los conozcan allá. Es un cultivo fácil y los frutos son mejores que los que compras en el supermercado. Otras cosas no he probado. Abrazos.

  7. Esperemos que no consigan romper la barrera que para ellos representa la mosquitera…
    Inquietante, Ana. Surgen muchas preguntas en relación a esos seres diminutos y tan extraños.
    Un relato muy bien inspirado y plasmado.
    Felicidades y gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

    Daniel A.M.

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