
Me miró con sueño, luego de participar en el juego del amor. Era la primera vez y había sido genial. Lo que seguía eran los rituales que no siempre uno tiene ánimo de defender o explicar.
—¿No apagas el televisor?— pregunté casual, pero en realidad era una súplica. Demoró su respuesta mientras fingía acomodar las almohadas.
—La tele… ¡Ah! Me arrulla. ¿Te molesta? La dejaré solo un rato más.
«Su casa, sus reglas. Nota mental: No quedarme a dormir»
No volví a escuchar su voz, solo sus suaves ronquidos, más parecidos al ronroneo de un gato, animal que no soporto, emparejados con el movimiento de sus magníficos pechos.
«Desgraciada»—pensé mientras tomaba el control del televisor y buscaba con deseperación algo de paz.
Autor: Ana Laura Piera
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Wow! Este me encantó. No me creo capaz de escribir nada contando palabras, jajaja. Eres una genio!!!!!!!Admirados abrazos;La Piedra