Como una sombra – Microrrelato.

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Ella dormía profundamente y no sintió la puerta de la habitación abrirse. Como una sombra, me escabullí dentro y me senté con cuidado al borde de la cama. ¡Era tan hermosa! Sentí mi sangre espesa de amor a causa de esa mujer, que era mi dueña. Aspiré con deleite el perfume a manzanas frescas que anidaba en sus cabellos y volaba en el ambiente. Mis manos, temerosas de despertarla, flotaban sobre su rostro esbozando tenues caricias mientras la boca entreabierta me incitaba a besarla. Posé delicadamente mis labios en los suyos, apenas rozándolos, resistiéndome a la dulce tentación de fundirnos en un beso inmenso.

De pronto, un pensamiento irracional me invadió, pues su serenidad se parecía a la de la muerte. Miré su pecho y el movimiento de olas de sus senos me dijo que respiraba, que estaba viva… soñando. Continué observándola un buen rato, pero llegó el momento en que solo verla no bastaba. Yo quería más: quería sentir el fuego incontrolable producido por la unión de nuestros cuerpos, besarla con besos enfermos de pasión y morir en su piel una y otra vez. No me pude contener y me fui metiendo lentamente en las sábanas tibias. Se movió un poco y esperé que se aquietara, luego continué arrastrándome por esa playa que era su lecho. Ahora la tenía frente a mí.

Respirando el cálido aire que exhalaba, acerqué nuevamente mi boca a la de ella. Al contacto con sus labios sobrevino la desgracia: despertó, y mientras abría los ojos yo me desdibujé de su cama, pues la gente que habita en los sueños de otros, tenemos una existencia breve al capricho de los párpados de quien nos sueña. Por un instante, antes de desvanecerme por completo, nuestras miradas se cruzaron, ella se frotó los ojos y luego… Se olvidó de mí.

Autor: Ana Laura Piera

19 comentarios en “Como una sombra – Microrrelato.

  1. Un amante, literalmente, de pesadilla. Esa puerta que cruza de los sueños a la realidad suele abrirse al sonar el molesto timbre del despertador y casi siempre en lo mejor. 😂🖐

  2. La otra vida, esa en la que se siente una felicidad tan real como la verdadera desembocas en una inquietante cuestión. ¿Será que soñamos o será que nos sueñan? Un abrazo.

  3. Una narración que fluye sobre el valle del deseo, un sueño que toma cuerpo y anhela un beso, capaz de sentirse, mientras lo describes, una maravilla de relato Ana¡¡¡ Un abrazote.

  4. Que pena, un sueño tan hermoso y tan fugaz. Al menos a uno de ellos le quedó el sabor vivido de unos labios.
    Bonita y bien contada historia. Un beso para ti. Te lo mereces.

  5. Un sueño visto desde el otro lado. A veces sucede que uno se despierta recordando con agrado, pero ¿como se siente el protagonista del sueño? A veces soñamos, pero ¿quién sueña con nosotros? Hoy nos lo has desvelado. Bravo Ana.

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