
Saliendo a deshoras del trabajo, y nada más entrando al auto, Esteban ya se aflojaba la corbata, se quitaba el saco y se ponía en mangas de camisa. En el trayecto a casa, rememoraba los detalles de su jornada laboral: las acciones sutiles, pero degradantes de su jefe hacia su persona, como pasarle una colilla de cigarro para apagarla. Los cuchicheos incómodos de sus compañeros, que con toda seguridad, hablaban de él. El peso de los folios y carpetas en sus dedos, una carga que nunca se terminaba y lo perseguía hasta la entrada de su casa. Pero frente a su puerta, y sabiendo lo que había detrás, todas esas frustraciones se disolvían como una pastilla efervescente.
En la penumbra, Amanda le esperaba acomodada en la sala. Corrió hacia ella y la besó. No se cansaba de mirarla: su eterna sonrisa en el rostro, la ausencia de quejas. Su silencio comprensivo y amoroso era un bálsamo. Los encuentros íntimos eran de lo mejor. Ella no exigía nada y era la mar de generosa. Sí, Amanda hacía su vida más enriquecedora, era su otra mitad, la razón por la que volvía a casa en las noches. Era un hombre feliz a pesar de su trabajo de mierda.
Movió el cuerpo rígido de su compañera a otro sillón para él poder relajar las piernas y ver algo de tele. En la pantalla estaban anunciando el nuevo modelo robótico Amanda 2.0 de la fábrica de muñecas sexuales Orient. Esteban miró con pena su ya anticuada versión 1.9. Era hora de cambiarla.
Autor: Ana Laura Piera.
Esta es una versión mejorada de un cuento mío publicado el 5 de noviembre de 2020.
Mi relato en la revista digital Masticadores
Increíble, pero cierto. Muy buen relato, Ana. Un mundo feliz para un hombre solitario. Mi abrazo.
Pobre Amanda😓
Linda história, pobre homem….Quanta inspiração!
beijos, chica
Hola, Ana, qué micro más sugerente, no insinúas nada «fuerte» y te ha quedado genial, el final sobre todo. Me ha gustado mucho.
Un abrazo. 🙂
Muchas gracias, no sale el nombre en el comentario, pero gracias, seas quien seas.
Al final, lo único que importa es no quedarse desactualizado.
Jajaja, sí. La mercadotecnia, el consumismo, la obsolecencia programada, y en este caso, la soledad; hacen lo suyo. Gracias por pasar.
Hola, Ana. Sinceramente, a veces no sé qué me asombra más: Tu versatilidad para ir de la ciencia ficción a la fantasía prehispánica o tu capacidad de síntesis con los microrrelatos. Saludos y éxito siempre
Hola Ana,
Una historia de soledad y conformismo. Con un consuelo robótico que llena la existencia. Se me antoja que la vida de Esteban es un tanto estéril. Muy buen cuento.
Un saludo
Muchas gracias, Luferura. Saludos.
Hola Ana. De ciencia ficción, nada. Esto ya se está convirtiendo en una realidad. Y la pena es que, en lugar de pensar en solucionar enfermedades o problemas de salud de todo tipo, ¡la gente piense en un consuelo sexual! Con lo agradable que es comunicarse, compartir, disfrutar con otro ser humano.
Muy buen relato. Fiel reflejo del lastimoso mundo que estamos dejando a las nuevas generaciones. Un abrazo fuerte.
Hola, Marlen. Gracias por pasarte. Tienes razón en que esto ya sucede, y cada vez son más «reales», por así decirlo, estos robots sexuales. Los porqués de que la gente recurra a ellos son muchos: soledad, inadaptación social, gustos «raros» jajaja. Yo no creo que sea malo. No hacen daño a nadie, pero sí creo que es triste que se pierda la conexión «humana». Por otro lado, está el tema de la obsolescencia programada y las estrategias de mercadotecnia, que también están presentes. No acaban de darnos algo cuando ya están vendiéndonos el modelo siguiente. Muchas gracias por tu visita. Abrazo fuerte.
https://latinoseeuu.wordpress.com/2026/06/25/el-umbral-de-la-soledad-by-ana-laura-piera/
Buenas Laura! Aquí tienes tu publicación de esta semana. Buen finde.
Fran
Estupendo cuento. Berlanga, el mejor director de cine español de la historia, dirigió en 1974 una película titulada Tamaño Natural sobre un dentista que recurría a un tótem semejante para huir de la soledad y la depresión.
Humanamente me parece bien que cada uno busque todo aquello que pueda darle consuelo en un mundo donde todo es demasiado cruel.
Un abrazo
Hola, Dr. Krapp, no conocía esa peli así que la busqué y vi de qué va (aunque tú ya me habías adelantado algo). Sí, se parece a mi relato. Fíjate que acá en México hace poco hubo un caso de un hombre en situación de calle que hizo con trapos una muñeca que decía que era su «pareja», y luego hizo «hijos»también. Una «familia» de cinco en total. Y aparentemente él era feliz. Todo un caso. Las personas siempre trataremos de resarcir de algún modo nuestras carencias. Casos curiosos. Abrazo fuerte.
Hola Ana, algo cada día más actual, más vale tener la fantasía a no tener nada, y todavía encima se puede actualizar. Muy bueno, sin decir mucho dice todo, más vendría sobrando. Abrazo grande
Hola, Themis. Tuve unos días fuera y no había podido entrar a mi blog o a leer otros. Ya me pondré al corriente. Gracias por tu visita y comentario. Pienso que mientras la gente no le haga daño a nadie, es libre de hacer lo que le dé la gana. Nos puede parecer raro, o triste. Triste creo sí es porque se pierde la conexión «humana» y creo que la persona también se va deshumanizando. Es todo un tema. Te mando un gran abrazo.
https://latinoseeuu.wordpress.com/2026/07/08/la-promesa-by-ana-laura-piera/
Buenas Ana! Te dejo tu relato de esta semana. Feliz fin de semana.
Fran.
Muchas gracias, Fran. Abrazos.
Este microrrelato. muestra en lo que se ha convertido el mundo en el que vivimos. Usar y tirar y cero afecto. Muy bueno , Ana.
Así es, Fran. Se ha mercantilizado todo y nos vamos deshumanizando cada vez más. Gracias por pasarte. Abrazos.
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