Paternidad en tiempos de Youtube. Microteatro

Esta es mi propuesta para el reto del microteatro de marzo de la compañera Merche Soriano en su blog Literature and Fantasy. Condiciones: crear una pieza de microteatro que mezcle poesía y teatro.

Personajes:

Francisco (alias «el rubio»), youtuber treintañero de renombre.

Kimberly (pareja de «el rubio»)

Escenario:

Una habitación lujosa decorada de forma infantil, con muchas figuritas de acción, luces en los techos, computadoras y en general mucha tecnología. Adornos de videojuegos famosos en las paredes y muchas cajas de Amazon abiertas y otras cerradas, también material de embalaje regado. «El rubio» y Kimberly están en la cama conversando. Kimberly alisa el cubrecama, que está decorado con motivos del juego «Minecraft»

El rubio: Estoy preocupado por nuestra hija Juanita. ¿Notas que no salió a nosotros? No le interesan las redes sociales, ni ser «influencer», ¡ni ganar dinero! No le atrae recibir a diario paquetes de Amazon.

Kimberly: Lo he notado «baby», también me preocupa. Es muy rara. ¿Quién no quiere abrir cajas y sacar cosas aunque al final acaben en la bodega?

El Rubio: No le interesó la Nintendo, ni ninguna de las otras consolas y mira que tenemos TODAS (hace énfasis). La quise introducir en el mundo «gamer». Que incursionara en youtube, tik toks, instagram y hacer «directos» y nada captó su atención. Lo único que pide son libros y más libros. Con el éxito que tendría siendo nuestra hija. ¿Y sabes que el otro día me la encontré escribiendo? ¡Escribiendo! ¡Sí! ¡Con papel y lápiz! ¿Lo puedes creer? Te lo leeré pues pude tomar una foto con mi iphone 20 doble pro- doble max. (Saca el móvil y lee)

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando solo intento poner bellezas
en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?

Kimberly: (Con cara de no haber entendido nada) ¿Pero, qué es esoooo? ¿Crees que debamos llevarla al sicólogo?

El Rubio: Me temo que sí. Ha de ser el hazmerreír de sus compañeros de clase. Mira te leo más:

Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas.

Kimberly: (Visiblemente confundida). No entiendo, ¿qué quiso decir?

El Rubio: En pocas palabras: ¡Juanita prefiere la «sabiduría» al dinero!. (Se jala los cabellos)

Kimberly: ¿En serio? ¡Ay no! ¿Qué pudo haber pasado? Si yo me acuerdo que sí me tomé mi ácido fólico y las vitaminas que me recetó el doctor durante el embarazo. ¿Será qué me pasé viendo «K-dramas»?

(nota: los k-dramas son series coreanas de alto contenido emocional.)

El Rubio: Y eso no es todo, escucha:

Yo no estimo hermosura que vencida es despojo civil de las edades ni riqueza me agrada fementida,
teniendo por mejor en mis verdades consumir vanidades de la vida que consumir la vida en vanidades

¡Con lo chula que nos salió y ni siquiera lo aprecia!

Kimberly: Espera, ¿qué es eso de «fementida»? Suena a medicina para las agruras.

El Rubio: Lo sé, también lo tuve que buscar en google, «fementida» es como decir «falso» o «engañoso»

Kimberly: No entendí ni jota. ¡Pero si apenas tiene doce años! Tú y yo a esa edad ya habíamos logrado nuestro primer millón con nuestro canal de youtube: «Rubito y Kimy»

El Rubio: (suspirando). Mañana haré una cita con el sicólogo a ver si nos la puede «componer». ¡Qué duro es esto de la paternidad!

Autor: Ana Piera.

El poema es: ¿En perseguirme, mundo, qué interesas?… de Sor Juana Inés de la Cruz, escritora mexicana, la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. Si quieres saber más de ella da clic AQUÍ.

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/paternidad-en-tiempos-de-youtube-microteatro

La Verdad Oculta – Microrrelato.

Photo by Artem Kovalev on Unsplash

Cuando desperté, él estaba sentado en mi cama. Sus enormes ojos negros, sin expresión y sin fondo, parecían engullirme entero. Sentí sus dedos fríos y delgados como lápices acariciándome la cabeza. De los ojos y de los extraños orificios nasales, apenas dos agujeros negros sobre la piel cetrina, comenzó a salir un fluido amarillento. Parecía estar llorando.

No me dio miedo; en alguna parte de mi ADN palpitaba una verdad inquietante. Una luz enceguecedora se asomó por la ventana y parpadeó tres veces. Ante esta señal se levantó lentamente, como si le pesara alejarse. Se situó de tal modo que la luz lo envolvió y desapareció en ella. Brinqué de la cama y me asomé a tiempo de ver una nave extraña en forma de cigarro alejándose, primero lentamente y luego a una velocidad tan demencial que desapareció en un instante.

Me incorporé. Miré mis manos, examiné mis brazos, sentí mi rostro. No me parecía en nada a él sin embargo del fondo de mi ser fue subiendo incontrolable una palabra que pronuncié sin permiso de mis labios y que dejó una herida abierta a su paso: «¡Padre! ¡Padre!«

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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