Relato que participa en el microrreto de marzo de El Tintero de Oro: (Microrrelatos de la bestia). El requisito es que el diablo sea protagonista o personaje secundario. También participa en el VadeReto de febrero, siendo el requisito que incluya un disfraz y ocurra en carnavales.

250 palabras.
Desde el púlpito, el padre Gabriel exhortaba a sus feligreses a portarse bien durante el carnaval:
—¡No quiero enterarme de que alguno ande borracho y en malas compañías! ¡Mujeres, quédense en sus casas pidiendo por los pecadores en estas festividades de dudoso provecho!
La gente salió de misa sintiéndose regañada. Las tres beatas del pueblo: Dolores, Refugio y Patrocinio, miraban a todos con caras de: «ya lo dijo el padre, ¡compórtense!»
El cura se quedó guardando objetos litúrgicos, mandó decir que ese día no habría confesiones, pues se sentía mal, y salió corriendo a la casa parroquial.
Una vez en su sencilla habitación, impregnada de humedad y aroma a cirios, sacó de una cómoda una prenda envuelta en papel oscuro. La retiró con delicadeza de su envoltorio mientras su respiración se hacía más agitada. La tela de satín rojo atrajo las manos de Gabriel como un imán. La acarició con manos trémulas y pasó sus dedos por los cuernos plateados de la capucha. Luego miró con ojos entornados la máscara de gesto maligno. Se puso el disfraz con devoción, como cuando se vestía para la homilía, y se contempló en un espejo. Su rostro se ensombreció cuando vio reflejado el crucifijo de su cabecera, donde un afligido Cristo lo miraba con dureza. Gabriel lo descolgó y lo guardó en un cajón. Luego se puso la máscara. El espejo reflejó un demonio de ojos ardientes.
De lejos le llegaron la música y el jolgorio. El carnaval acababa de iniciar.
Autor: Ana Laura Piera.

Ana, muito bem escrito teu cintoi.
Padre Gabriel sabia bem tudo o que poderia acontecer no Carnaval lá fora para os paroquianos. Mas deixava-se atrair também… E ,como um ditado diz: «pregava moral de cuecas»,rs… E lá se foi um brilhante mascarado endemoniado, desfilar a hipocrisia!
Adorei! beijos, tudo de bom,chica
Me gustaMe gusta
Obrigada por ler e comentar, Chica. Afinal, os padres também têm seu lado humano. Claro que existem aqueles que não se deixam influenciar por essas coisas. Nem todos são como o Padre Gabriel, hehe. Mas também existem outros que são bem piores. Um abraço!
Me gustaLe gusta a 1 persona
¡Qué bueno, Ana!
La Máscara siempre oculta la verdadera imagen de muchos farsantes piadosos. Ya lo decía mi abuela, «quién mucho pregona, mucho tiene que ocultar». 😉
Como te comentaba en el Acervo, un cuento que empieza en tu rincón y termina prolongándose en nuestra mente con todo lo que pasará después.
Muchas Gracias por regalarlo al VadeReto.
Abrazo Grande.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola José, muchas gracias. Sí, no hay nada peor que un hipócrita queriendo «guiar» a otros por el «buen» camino. Hay muchos religiosos que sí son un ejemplo, otros, no tanto. No quiero generalizar en eso. Pero bueno aquí esto se aplica para todo ámbito. Yo no puedo ver a esa gente que se da golpes de pecho y son peor que lo que critican. Abrazo fuerte.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me ha encantado tu microrelato, Ana. Genial. En doscientas palabras has hecho un compendio de realidades, de verdades y falsedades donde la imaginación puee jugar como quiera. Te felicito. Me ha gustado mucho.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, Julie, saludos.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Sigo siendo tu mas ferviente admiradora. Mis palabras se han dormido conmigo. Y m reconforta leyendo las tuyas… Como siempre tan hipnóticas y hechizantes.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, no dejaste tu nombre, aunque sospecho quién eres. Abrazo fuerte.
Me gustaMe gusta
Hola, Ana, se reveló su verdadera personalidad. Dando ejemplo, sí señor. A Dios rogando y con el mazo dando.
Muy bien contado.
Un abrazo. 🤗
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Merche, muchas gracias por pasarte y comentar. Abrazo fuerte.
Me gustaMe gusta
Vaya twist mas interesante. Muy buen relato, la verdad es que te mantiene enganchado durante todo el texto.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias por pasar, lo malo que wordpress me ha puesto el comentario como anónimo. Gracias, seas quien seas. Saludos.
Me gustaMe gusta
Ta es el carnaval del diablo, enfrentado a su sacrosanto reflejo, uno donde solo la verdad es capaz de encontrar la luz. Enhorabuena por tu maravilla, Ana.
Me gustaLe gusta a 1 persona
La verdadera naturaleza no puede esconderse. Saludos Joiel.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Ana,
«Consejos vendo y para mí no tengo», dice el refrán. Nos has traído un relato donde la hipocresía es la reina y aprovecha el tan denostado carnaval para sacar a la luz el verdadero carácter de cada uno. ¡¡Me encantó!! tu relato, no la santurronería y el cinismo que nos muestra.
Un abrazo fuerte, Marlen
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias Marlen, para mí no hay peor gente que los que pretenden «guiar» a los demás siendo ellos todo lo contrario a lo que pregonan. Abrazo fuerte.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Siempre creí que los hipócritas de manual suelen llevar sotana. Ahora no me cabe duda alguna. 🙂
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Cabronidas, también lo creo, son los peores…
Me gustaMe gusta
Vaya con el padre Gabriel , tanto sermón y resulta que tiene dos caras. A ver si las tres señoras logran comportarse, jeje. Me ha gustado mucho Ana, desde principio a fin. Un abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, Nuria. No todos los curas son así, habrá algunos muy buenos. Y bueno, siempre habrá gente hipócrita y para mí los peores son aquellos que pretenden guiar a otros cuando ellos son un desastre. Gracias por pasarte. Abrazo de vuelta.
Me gustaMe gusta
jajajajaj, muy bueno, así es sin lugar a dudas y a curas, por algo la mayor parte que se meten en las religiones siempre tienen una pata de la que cojean, ven en el afuera lo que no quieren reconocer en el adentro o como este, lo disfraza para que no lo reconozcan, por otro lado de repente, no hay que pensar siempre mal solo quiere ver como se comportan en realidad sus feligreses, jajajaaja. Abrazo grando
Me gustaLe gusta a 1 persona
Jajaja, sí, esa sería otra lectura del relato, y válida. Te mando abrazos Themis, gracias por pasar.
Me gustaMe gusta
Buenas Ana. Te dejo los enlaces de las dos ultimas publicaciones tuyas en Masticadores.
Disculpa la demora. He tenido unas semanas complicadas que me han dejado sin tiempo. Buen fin de semana. Fran
Me gustaLe gusta a 1 persona
No te preocupes! Un gusto colaborar! Saludos!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me gustaMe gusta
¡Y salió el mal a flote! La tentación diabólica, el padre, carne débil sucumbiendo a la tentación. Muy bueno Ana! Un abrazo fuerte 🤗
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Maty, hasta ahora puedo responder, andaba de viaje. Gracias por siempre estar. Abrazo fuerte.
Me gustaMe gusta
Hola Ana. El simbolismo del disfraz es perfecto: no es solo un atuendo, sino la revelación de su «verdadera cara» reprimida. El detalle del crucifijo escondido en el cajón es sutil pero demoledor —oculta su fe para abrazar el «pecado».
¡El demonio en el púlpito gana!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Marcos, hasta ahora pude contestar mensajes pues andaba fuera de México. Muchas gracias por comentar mi relato. Y sí, en esta ocasión al menos, ganó el demonio. La hipocresía, al final es algo que pulula en todos los ámbitos. Saludos.
Me gustaMe gusta
Hola Ana,
Un relato en el que la personalidad oculta se libera, o quizás no. La homilía del sacerdote me ha recordado a lo que nos dijo el capellán en la Academia. Pero no creo que él se disfrazase. Aunque cualquiera sabe…
Allá él con sus remordimientos.
Un saludo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Luferura, por supuesto que no todos los eclesiásticos son personas hipócritas. Los hay muy buenos y comprometidos.
Al final la hipocresía se da en todos los ámbitos. Saludos.
Me gustaMe gusta
Un relato muy entretenido que te hace pensar en la verdad de cada persona. Muchos en este mundo de hipócritas hacen eso.
Predican lo que tu tienes que hacer cuando para ellos hacen lo contrario.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Así es. Como yo lo veo el «pecado» no es lo peor, cada quien con su consciencia, pero aparentar ser superior, ponerte como ejemplo ante los demás cuando haces lo mismo, eso, para mí, sí es otro nivel.
Me gustaMe gusta
Entre Dios y el demonio en la eterna lucha, como decían los negros en las plantaciones donde nació el blues.
Encantado de leerte de nuevo, Ana.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Dr. Krapp, qué bueno verte de nuevo. Gracias por pasarte y comentar. Abrazos.
Me gustaMe gusta
Otro relato más….Feliz finde Laura.
Saludos . Fran.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Fran, saludos y buen finde para ti también.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Eso, las mujeres a rezar🤣🤣🤣🤣🤣. 💐
Me gustaLe gusta a 1 persona
Un contraste de pelicula que hace reflexionar: Un cura se disfrazaria de diablillo…. a lo mejor si.
Claro nos e veria apropiado, pero habria que ver la intencion de usar ese disfraz…. como son tan proximos a lo espiritual, el disfraz podria ser un vehiculo para canalizar esas espiritualidades.
y hay curas interesados en lo oculto
pero tambien los hay inocentes pero juguetones y vestirse de diablillo podria ser una opcion
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola José, gracias por pasarte y comentar. Bueno, creo la clave está en ese momento donde él descuelga el Cristo y lo guarda para que no le «vea». Creo que ahí se revela que sus intenciones no son muy espirituales o juguetonas que digamos, jejeje. Al final son seres humanos también, sujetos a tentaciones. En todo caso, no son todos, y los hay también muy buenos y muy entregados a su labor.
Me gustaMe gusta
Las máscaras ocultan o desvelan, tienen esa ambivalencia. Muy bien escrito, un punto inquietante. Saludo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias, lo malo que wordpress te puso como anonim@ y no sé quién eres. Gracias seas quien seas.
Me gustaMe gusta
Hola, Ana. Muchas gracias por tu aporte en este reto tan diabólico.
Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Tremendo, Ana. Me encanta al atmósfera que envuelve el micro y la oscuridad del personaje. Sacerdote con nombre de arcángel camuflando su esencia. Qué sea máscara o realidad queda a la interpretación y deja una sensación muy inquietante. Un gran relato.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias Marta. Abrazo fuerte.
Me gustaMe gusta
Hola Ana,excelente micro. El personaje es algo peor que el resto de la comunidad, con un toque más perverso muy bien señalado en la conciencia que le hace guardar el crucifijo. Pero además veo mucho de lo que significan atuendos y máscaras a través del tiempo. Esa orgía -permitida- del carnaval (esa despedida de la carne antes de la Cuaresma) que desfoga todas las pasiones escondidas sin necesidad de mostrarse ante el prójimo porque para eso están las máscaras que esconden los rasgos,deforman la voz y hasta pueden simular otrosexo. Está mostrado con todos sus prejuicios en muy pocas l+ineas. Las beatas, con nombres de beatas muy bien elegidos- me recuerdan a los mayores que en mi infancia nos decían con voz engolada y dedo en alto: «No sólo hay que ser, sin parecer», para que adoptáramos todas las formas sociales aceptables y parendiéramos a esconder, digo esconder las inaceptables. Para ellos si se ejercían a escondidas todo estaba bien..
Ahora se me ocurre que el hecho de evidenciar una inmoralidad o simplemente algo socialmente no aceptado era como ponerles un espejo delante, algo así como la presencia de tu crucifijo. Espléndido micro. Un gran abrazo. (Por si las moscas: soy Juana, mi máscara.)
Me gustaMe gusta
Hola Juana, muchas gracias por tu comentario sobre el relato. Todos los humanos estamos propensos a «caer» en situaciones de «tentación». Lo que más me choca a mí es la hipocresía, pretender ser un referente moral cuando en realidad no lo eres. Es verdad que antes todo se trataba de aparentar y mientras no te cacharan en algo sucio, no pasaba mucho. Gracias por pasarte, lo aprecio de verdad.
Me gustaMe gusta
Por error de tipeo quedó mal el dicho es: No sólo hay que ser sino parecer.
Un beso
Me gustaLe gusta a 1 persona
De ahí la famosa frase de Cristo: «Haced lo que ellos os dicen no lo que ellos hagan.»
Cada uno que actúe según le dicte la conciencia, pues los hipócritas abundan entre los que mejor ejemplo debieran dar.
Un relato muy ilustrativo.
Un fuerte abrazo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Tristemente es así como dices. No podemos generalizar desde luego. Hay gente muy buena y muy entregada pero otros pretenden ser guías y peor, jueces, cuando ellos no son mejores que los demás. Gracias por pasarte Fran.
Me gustaMe gusta
Vamos que lo del Padre Gabriel Gabriel es haz lo que yo te diga, pero no lo que yo haga. Me parece un relato muy visual Ana y muy bien escrito enhorabuena.Abrazotes
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias por pasarte y comentar Ainhoa. Saludos.
Me gustaMe gusta
Un micro estupendo, Ana. Demuestra la hipocresía en estado puro, la doble cara de alguien (un párroco precisamente) que ante sus feligreses es un santo piadoso, pero que por dentro lleva la marca del diablo. Y es que el diablo se viste de Prada ante sus admiradores, je, je.
Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Josep, desde luego que hay guías espirituales excelentes y entregados, de verdad buenas personas. A los que yo no soporto son a los que se erigen en jueces cuando cojean de la misma pata que los demás. Y en esto no hay diferencia de color, religión, sexo, nacionalidad, hay de todo en la viña del Señor. Abrazo de vuelta.
Me gustaMe gusta
Discrepo vagamente. Si sus enseñanzas y consejos como cura son buenos, son válidos independientemente de su comportamiento individual posterior. Sabiendo lo wue está bien y lo que está mal, uno ya está informado, seguir el consejo depende de la Libertad del individuo. Uno puede elegir hacer el mal. Es como el profesor de música que no sabe componer o como el de literatura que no sabe escribir, o el critico de cine que no sabe hacer películas.
Ademas, hablemos claro y quitemos las máscaras, que llamándose así, no puede ser malo😝
Abrazooo
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Gabi, gracias por pasar y comentar. Acá no hay interpretaciones buenas o malas, me gusta también tu idea, funciona siempre que haya anonimato. Ahora, si lo ven, lo «cachan» haciendo lo que tanto predica que no, ahí sí no sé… Abrazo fuerte.
Me gustaMe gusta
Hola Ana! El Carnaval es una gran liberación para tod@s! Es que ser bueno todos los días del año es muy dificil! Je je! Que gran invento y bendición! Je je! Un abrazote! Marifelita
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias por pasar y comentar Marifelita, abrazo fuerte.
Me gustaMe gusta
Compañera, has pillado al lobo cambiando, con toda devoción y ansia, su piel de cordero por la suya verdadera, la de Diablo aprovechando los Carnavales; y nos lo has contado con elegancia. Muy buen micro, Ana, te felicito. Gracias por compartir esta delicatesen con nosotros.
Un fuerte abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias por pasar y comentar Patxi. Abrazo fuerte.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Me ha gustado mucho. El relato es casi una pequeña oda a la hipocresía: sermón severo hacia los demás y barra libre para sí mismo. Mis felicitaciones. Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias Eitán. Abrazo de vuelta…
Me gustaMe gusta