Libertad – Microrrelato.

Mi participación en el reto de Lidia Castro Navás «Escribir Jugando», del mes de abril. Hay que inspirarse en la imagen, incluir el dado (piedra de lapizlázuli), opcional que aparezca algo relacionado con la flor de alhelí. No sobrepasar las cien palabras.

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Sintiendo en sus venas la flama impetuosa de la libertad, el unicornio se ha desembarazado de su molesto jinete, dejándolo muy atrás. Aves de fuego, como diminutas incandescencias, le acompañan. En el pico de una, hay una piedra de lapislázuli para que las fuerzas no le fallen, y otra trae una flor de alhelí para animarlo a seguir su camino. Nunca más será esclavo del capricho de nadie.

68 palabras.

Autor: Ana Laura Piera

https://bloguers.net/literatura/libertad-microrrelato-de-menos-de-100-palabras/

29 comentarios en “Libertad – Microrrelato.

  1. Las piedras preciosas y la influencia de las mismas en la fuerza del Unicornio para alcanzar su libertad. Qué bonito relato mitológico y cumpliendo perfectamente con los requisitos del micro! Un fuerte abrazo, Ana!

  2. Hola, Ana, que bien resuelto el reto de este mes. A ver si se me enciende la bombilla y aporto algo yo también.
    Un abrazo.

  3. Y desde entonces, los Unicornios se mantienen escondidos y fuera del alcance de jinetes que los esclavicen. 😜😂
    Genial fábula, Ana. Has sacado lo mejor de la imagen.
    Felicidades, Un abrazo. 🤗😊👍🏼

  4. Ningún unicornio se merece la esclavitud de un jinete que cabalgue libremente en nuestros sueños, sería una pesadilla.

    Un abrazo

  5. Fueron sus alas, las del alma, las que le dieron su libertad…, aunque un poco de magia nunca viene mal 😃
    Es un regalo tu texto.
    Un beso.

  6. La brevedad del relato, el contenido tan cargado de riqueza de sensaciones, el mesaje en sí mismo que conlleva y la acertada combinación de las tres condiciones impuestas para el relato… Excelente, Ana.
    Gracias por permitirnos disfrutarlo.
    Un saludo.

  7. Y por eso los unicornios vagan libres y alejados de los hombres, manteniendo su promesa de no ser nunca más, esclavos del capricho de nadie.
    ¡Me gustó tu historia, Ana! ¡Me encantaron las aves de fuego, como diminutas incandescencias! Muy poético.
    Un abrazo.

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