El meme se hizo viral. Trataba sobre el joven actor de veintidós años que falleció trágicamente. Aparecía en su etapa de niño, cuando actuaba en el programa que lo hizo famoso, diciendo con cara de cansancio: «¡Tuve una semana tan pesada! ¡Estoy muerto!».
Detrás del ordenador que había parido esa y otras publicaciones, estaba Gustavo. No se levantaba más que para recibir sus pedidos por internet e ir al baño. Dormía muy poco y sufría de obesidad mórbida. Él siempre estaba a la caza de las noticias más recientes y de los chismes más jugosos para elaborar sarcásticos contenidos. Su marca personal era el humor negro.
Un día le encontraron muerto en su departamento. En la pantalla del ordenador había una imagen: el cuerpo de Gustavo tras tres días de fallecido, la boca embadurnada de comida y con una magdalena firmemente sostenida en una de sus rígidas manos. Una leyenda mencionaba: «No actúes con mala leche, porque así acabarás». Como todos los memes de Gustavo este se había viralizado. La polícía forense confirmó que Gustavo no la había publicado. El ordenador lo hizo por sí mismo, como si hubiera aprendido a imitar su estilo. Desde entonces, cada cierto tiempo aparecían nuevas imágenes firmadas con su nombre, y nadie pudo explicar cómo..
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Autor: Ana Laura Piera
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