Mi propuesta para el reto de Escribir Jugando de Noviembre: un relato de no más de cien palabras, inspirado en una imagen, que incluya la runa Sowilo y opcional algo relacionado con la Flor del Paraíso.
Con la runa de la victoria en el cuello, Gwendal selló el abismo donde yacen los impíos. Tierra, Mar y Cielo respiran al fin, libres del hedor del mal. Desde lo alto, un halcón desciende portando la Flor del Paraíso, la recompensa para los justos. Ya no hay guerra, ni vigilia. Es tiempo de multiplicar la bondad. Gwendal baja la guardia. Por primera vez, la guerrera piensa en sí misma. Los Tres Reinos la bendicen en silencio.
80 palabras incluyendo título.
Autor: Ana Laura Piera.
Los Tres Reinos también son metáfora de nosotros mismos; sobre ello escribí una reflexión en Reflexópolis, te invito a leerla.
Mi participación para el concurso de relatos de El Tintero de Oro. La condición es que sea un relato ambientado en Nueva York, donde la ciudad tenga cierto protagonismo en la historia.
Tiempo de lectura: 2 minutos.
Queens, N.Y., 2025.
Despertó con el maquillaje corrido y un abrigo de leopardo en la puerta. Fran Fine ahora tenía 56 años y ya no trabajaba de niñera. Después de darse un baño, se sentó frente al tocador de su habitación y, ante el espejo, dibujó con un dedo un corazón aprovechando el vaho húmedo sobre el cristal.
—Fran, ¿qué demonios querías ser?— dijo con esa característica voz nasal que los años no habían podido borrar.
Recordó los días en los que soñaba con atrapar un marido rico, vivir en un pent-house en Manhattan, asistir a estrenos glamorosos, conciertos y galas, para después cenar en «Daniel», en el Upper East Side, o en «Le Bernardin», en Midtown Manhattan. Saboreando no solo los cocteles, sino las miradas de envidia y admiración de mujeres y hombres. No había quedado en un sueño, lo había obtenido y al final, lo había regresado, como una chaqueta que no sienta bien.
Sonó el móvil, era Maggie, la hija mayor del productor de teatro Maxwell Sheffield. Fran había sido su niñera hacía muchos años.
—¿Fran? ¡Qué alegría escucharte de nuevo! ¡Te perdí la pista por un tiempo!
—¿Maggy? ¡Qué sorpresa! ¿Cómo has estado?
—No muy bien, Fran. ¿Recuerdas a Carlo?
Claro que lo recordaba. Era guapísimo y además hijo de un afamado actor de cine. Fran le había aconsejado a Maggie que lo conquistara a cualquier precio.
—Carlo es incapaz de serme fiel, Fran. Solo soy el adorno que lo acompaña, no me falta nada, pero me siento como un mueble costoso en una casa vacía.
Fran lamentó con todo su ser haber sido el modelo de un ideal equivocado para Maggie. Ojalá ella nunca le hubiera hecho caso. Mientras la joven se desahogaba, Fran escuchó a un repartidor que gritaba algo en italiano afuera de su departamento, otro más allá decía algo en bengalí. El tren de la línea 7 pasaba a lo lejos, vibrando. ¡Había tanta vida en Queens! Contrastaba con la rigidez del Upper East Side donde vivía Maggie.
—Escucha preciosa, tengo un proyecto encantador y pronto te mandaré una invitación. Espero que puedas estar presente. Después podemos tomarnos algo juntas, como en los viejos tiempos.
Tras la llamada, Fran pensó que ella misma ya no buscaba ser elegida. Tras su divorcio, y en el caos encantador que era Queens, se preparó para su siguiente desafío: ser curadora de un museo de estética «Kitsch». Aún no tenía sede, pero ella y su amiga de la juventud Val Toriello ya estaban buscando un lugar y recopilando los objetos que exhibirían. El museo sería inaugurado con una chaqueta de «animal print» de cebra, con detalles en terciopelo y lentejuelas.
Terminó de vestirse y se puso el abrigo de leopardo, ya no para seducir a nadie, solo porque le gustaba como rugía contra el gris del mundo.
Autor:Ana Piera.
Nota: Fran Fine fue el personaje ficticio de una serie de televisión de los noventas. Quise imaginar que el personaje evolucionaba sin perder su esencia, aunque esta implicara conservar esa estética estridente, la «kitsch», pero que era tan de ella y que aunque la criticaran, ella la lucía orgullosa. Espero que el relato no precise, para entenderlo, de haber visto la serie. Gracias por leer.
El reto Escribir Jugando de octubre, nos pide un relato de no más de 100 palabras. Inspirado en la imagen y que incluya el dado. Opcional que aparezca algo relacionado con la pasta de dientes.
Uno pensaría que ser una criatura de la oscuridad te libraba del miedo. ¿Qué puede dar más miedo que un vampiro? Ahora creo que solo soy un bufón.
Siempre traté de no matar, solo succionar un poco, ir de aquí a allá, mal comiendo sin destruir. Pero ahora, me acechan fantasmas con sepsis. Sus órganos ennegrecidos, sus alientos rancios y sus quejidos de dolor me hielan la sangre.
Una mosca camina sobre mí. Sus repulsivas patas mancillan mi superficie derretida como si no importara. A mi lado, un compañero ha claudicado del todo. Las hormigas están sobre él. Aún conserva su forma, pero tiene mal color. Supongo que eso nos espera: a mí, al que pende de una rama, y al que está encima del personaje extraño.
No sé qué ha pasado. Alguien cree que somos irrelevantes, que medir el tiempo no importa, pero no es lo mismo comer a las 3 que a las 6. A las 6 rugen las tripas. Quizás te desmayes. Tal vez eso le ocurrió al que yace acostado sobre la arena.
¡Vaya ironía! Somos medidores del tiempo, y aquí estamos, detenidos en una hora que ya no significa nada. No sé cuánto falta para que las hormigas se suban también en mí. Si pudiera, registraría ese intervalo. ¿Cuántos segundos para que la primera hormiga descubra que yo también me derrito? Si alguien pasara por aquí, podría darle ese último dato que deje constancia de mi existencia.
No guardo memoria anterior. No recuerdo haber estado sobre algún mueble o vitrina. Solo este momento. ¿Será que la figura postrada nos está soñando? ¿Acaso nunca hemos existido fuera de su sueño?
Moriré con la duda de si alguna vez fui útil. Solo sé que este instante se derrite lentamente. Quizá eso sea todo lo que quede de mí: una persistencia sin memoria.
240 palabras.
Autor: Ana Piera.
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El relato de no más de 100 palabras, debe estar inspirado en la imagen, incluir la runa Othila, y opcional, la flor Lotus Magnolia.
Tiempo de lectura: menos de un minuto.
El cíclope Polifemo, borracho e invidente tras la astucia de Ulises, talló torpemente la runa Othila: «lazos familiares».
De su cuenca vacía, rezumaban sangre y sal. Daba grandes voces: «¡Poseidón, padre mío, véngame!»
Galatea pasó, altiva, y le dijo:
«Tan grandote y tan llorón, ¿así esperas que me enamore?»
Pero al verlo temblar, su corazón se conmovió. Conjuró espuma marina y en medio del salitre brotó la flor Lotus Magnolia, imposible, blanca y protectora. Y aunque el cíclope no la podía ver, le llegaba su aroma y se consolaba.
95 palabras incluyendo título.
Autor: Ana Piera
Nota: elegí el nombre Ulises (romano) en vez de Odiseo (griego) para evitar un sonido repetitivo después de leer «Polifemo».
Mi propuesta para el reto de Lidia Castro Navás «Escribir Jugando» del mes de Julio. Condiciones: escribir un relato de no más de cien palabras inspirado en la carta, que incluya forzosamente el mineral «calcedonia». Opcional que aparezca en la historia algo relacionado con la flor «jacaranda».
A la doncella —que una vez apareció desnuda y empapada en la aldea—, le atraía el humedal cercano. Se metía y su mirada iba de los juncos, a los nenúfares, a las isletas. Buscándole.
Un día se encontraron.
Él cantó, inflando su saco bucal, produciendo un sonido fuerte, grave, anhelante. Ella tocaba su collar de calcedonia que impedía que se convirtiera en el sapo hembra que había sido. Dudaba.
Al fin, con su vestido color jacaranda empapado hasta la cintura, huyó hacia la orilla.
Cada inundación el pasado la llamaba y ella luchaba para no regresar a él.
100 palabras incluído el título.
Autor: Ana Piera.
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Yaciendo sobre una fresca alfombra de flores de camomila y ajena a la mirada lujuriosa del supremo dios Xaarus, está la joven Enid. Loco de pasión, la deidad lanza un hechizo.
Enid no despierta, sueña con un roble, símbolo de vida, como la que llevará ahora en el vientre.
La diosa Ivta, vio todo de lejos sin poder interceder. Sabe que ese niño será un semidiós que al crecer desafiará a Xaarus. Pone en la mano de Enid una piedra de ojo de tigre para protección de ambos. Al sentir la piedra, Enid la aprieta fuerte en su mano y despierta.
Relato publicado en mi blog el 21 de dic 2023, en ese momento lo intuía, pero, viendo como va el mundo, ahora tengo la certeza de que los elfos también éramos nosotros.
Al alba, la suave y triste elegía de los elfos se eleva desde el suelo del bosque, hasta el verde dosel, anunciando la muerte inminente de su hogar.
El mutismo de la pandereta es un aviso doloroso de que se aproxima el cierre de la vida tal como ellos la conocen: el hombre, ese ángel destructor, encontró al fin la puerta secreta que conecta su mundo de caos con el bosque encantado.
¿Qué harás para impedirlo?
Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla
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Con los ojos empañados, las manos temblorosas y sintiéndose una estúpida, digitó la intrincada contraseña que en un tiempo significó la puerta a la felicidad.
El blog privado había sido idea de él. ¡Tantos mensajes! Aunque ninguno reciente, y los últimos eran entradas propias, preñadas de preguntas, lamentos y tristeza que no encontraban eco en ninguna parte.
Esta vez supo resistirse al impulso de leer los del tiempo de la dicha, donde una frase hacía la diferencia entre un día de mierda y uno glorioso. Suspiró. Lo que fue bello, ahora la dañaba. Después de cinco años, reconoció que todo había sido una mentira, un juego cruel. Con el corazón roto eliminó aquel blog, y con su desaparición, supo dar por fin el primer paso para sanar: amarse primero a sí misma.
Autor: Ana Laura Piera.
133 palabras.
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Mi propuesta para el reto de Lidia Castro «Escribir Jugando» de Marzo 2025. Crear un relato de no más de cien palabras, Inspirarse en la carta, incluir el mineral amatista y opcional que aparezca la flor de bach Cherry Plum.
Con la amatista bajo la almohada, sus sueños resultaban demasiado vívidos, incluso, angustiantes. Prefería eso a seguir insomne.
La que andaba desvelada era su abuela, buscando su amatista «perdida».
Cuando la abuela recurrió a un método de emergencia para dormir, encontró a su nieta en un sueño: la chica era una fiera sacerdotisa celta y ella, la abuela, la víctima que sería sacrificada a los dioses. Despertaron ambas muy impresionadas.
—Dividamos la piedra y compartamos este mundo onírico —propuso la abuela.
Antes de dormir, ambas tomaban té de Cherry Plum para que los sueños no se salieran de control.
100 palabras.
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