En la oficina – Microrrelato.

Los aburridos cubículos del enorme piso de oficinas se le antojaban cual angostas trincheras, los ordenadores eran caballos sudados por mil batallas y los diversos accesorios, filosas espadas capaces de partir a un hombre por la mitad. Su jefe encarnaba a un maligno magistrado quien, desde un lugar seguro, alejado de la matanza, firmaba sentencias de muerte. Mas cuando María, la Asistente de Recursos Humanos se acercaba, aquel encarnizado campo de combate mudaba a la más hermosa catedral. Desde el mismo cielo, bajaba una deidad resplandeciente y benévola que lo hacía descansar de tanta fatiga pues con tan solo verla, su pobre cuerpo retomaba fuerzas para continuar.

Una mañana cuando vio que la diosa venía directamente hacia él, en su cabeza sonaron melodías heroicas y triunfales que casi le impidieron escucharla, implacable y burlona:

—Martínez, ¡qué imbécil eres! Ya te despidieron por andar siempre distraído.

Autor: Ana Laura Piera

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25 comentarios en “En la oficina – Microrrelato.

  1. ¡Ay Tigrilla! El pobre, con su escaso espíritu de combate, su romanticismo y enamoramiento, desentonaba tanto en la oficina, como un gato chino de la suerte en una casa minimalista. Un saludo cordial.

  2. Pobre Martínez el sueño no acabó como él esperaba. A veces pasan estas cosas en las oficinas, un se distrae fácilmente. Abrazos.

  3. Quizá sin sus sueños la vida en esa oficina hubiese sido insoportable. Me pregunto lo que sentía al mirar su cuerpo, ¿Tendrá todo que terminar en el terreno del erotismo?

    Queda en el misterio… O en mi misterio.

    Gracias Ana, saludos!

    • Hola Maty, interesante tu comentario. Sin duda las ensoñaciones a veces nos hacen sobrellevar la vida, en este caso lo salvó un buen tiempo pero también pienso que no veía la realidad y al final lo mejor es que lo echaran. Hay personas que debieron vivir en otra época. No se me ocurrió meterle contenido erótico pero tal vez hubiera sido un acierto, aunque más bien lo imaginé como todo un caballero de los de antes, casto y puro jajaja. (Nadie creo en realidad que haya sido así jamás). Saludos y gracias por comentar.

  4. ¡Ay, el pobre soñador! Lo bajaron a la realidad de un bastonazo.
    Me ha recordado mucho a mí, en mis tiempos mozos, cuando la ensoñación y, sobre todo, la imaginación me hacía vivir en mundos etéreos. Muchos cates me llegaron por mis distracciones. Luego comprendí que era más positivo atender en clase y dejar los viajes oníricos para el disfrute con los libros. 😇
    Esa diosa fantástica del relato me recuerda a alguna profesora que provocaba tímidos suspiros nada más entrar en clase. 😝
    Maravilloso relato, Ana. Un texto lleno de ricas metáforas y lindos juegos mentales.
    Felicidades, 👏🏼👏🏼👏🏼
    Un Abrazo.

  5. Escapó del campo de batalla de la manera más insospechada. La verdugo , objeto de sua mor , lo despacho. No te enamores de un verdugo aunque sea bueno contigo. La cabrá siempre tira al monte
    Saludoss

Responder a Maty Marín H.Cancelar respuesta