
Desde lo alto de la torre, el Rey y la Reina miran el campo de batalla. La lucha fue terrible: la mitad del ejército cayó, pero el Reino permanece. Los ojos de la Reina se vuelven agua salada ante la visión de los charcos de sangre y los cuerpos muertos. Abajo, un grupo de frailes se apresuran a dar la última bendición a los que están muriendo…
—Es hora de su medicación.
La escena es interrumpida por la enfermera de turno, quien derrama una cascada de absurdas pildoritas de colores en la mano temblorosa de Artemio.
—Le hemos dicho que no se quite la ropa. ¿Dónde dejó su camisa? ¡Guarde ese juego! Están prohibidos en los cuartos, ya lo sabe.
El Rey, la Reina, los Peones, la Torre… todo cae en el interior de la caja de madera, arropados suavemente en el forro de terciopelo, dormirán hasta que en la casa de locos haya espacio para la cordura despiadada del ajedrez.
Autor: Ana Laura Piera
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Vaya, tan breve como suculento, este micro tuyo. Has puesto el escenario perfecto donde la realidad y la fantasía pueden convivir simultáneamente. Saludos y Salud Ana 👍
Muchas gracias por tu comentario, lo valoro mucho. Saludos!
Pingback: EL JUEGO — pildoras para soñar by Ana Piera – jm vanjav hasta en 500 palabras+
Pobre hombre, pasa del desolado paisaje del tablero de ajedrez a un ambiente más aterrador si cabe.
Tigrilla, que pases un feliz día.
Gracias Angel!! Un abrazo!
Excelente micro. Una lástima ese comportamiento, porque el ajedrez le ayudaría a evadir un tiempo sus males. Incluso sin jugar, basta ver las piezas para imaginar batallas cargadas de fantasía y de emoción. Un abrazo Ana.
Gracias Sabius, excelente inicio de año para tí!
Muy concluyente micro cuento, donde muestra una realidad la del desconocimiento de lo que ese juego significa y la ayuda que proporciona, un abrazo grande
Gracias Themis, en los asilos u hospitales a veces el trato de las personas con problemas mentales no es el mejor. Saludos.
Un relato breve pero de gran intensidad, toda una gran historia contenida en una cajita de ajedrez y sus figuras. En cualquier caso, la imaginación es libre y poderosa. Felicidades, Ana!
Muchas gracias por pasar y comentar, saludos.
Pocas palabras y mucho contado, que cada uno puede interpretar de varias formas. Artemio buscaba ese refugio aunque fuera sin ropa. Un abrazo.
Gracias por leerlo y comentar, saludos.
Ja, qué lindo simil el del juego, del ajedrez, con la vida misma. Me encantó cómo lo planteaste… Ya me acostumbraste a tu peculiar estilo, siempre hay algo nuevo!
Un abrazo…
Muchas gracias Maty, agradezco tu visita, te mando un abrazo.