
284 palabras. Tiempo de lectura: un minuto y medio.
Desde el púlpito, el padre Gabriel exhortaba a sus feligreses a portarse bien durante el carnaval:
—¡Y no quiero enterarme de que alguno ande borracho y en malas compañías! ¡Y ustedes, mujeres, mejor quédense en sus casas pidiendo por las almas perdidas que deambulan durante estas festividades de dudoso provecho! ¡Espero no tener que confesar a tantos como el año pasado, que se me desgastó la oreja de oír barbaridades!
La gente salió de misa sintiéndose regañada antes de tiempo. Las tres beatas del pueblo: Dolores, Refugio y Patrocinio, miraban a todos con caras de «ya lo dijo el padre, ¡compórtense!»
El cura se quedó guardando algunos objetos litúrgicos, mandó decir que ese día no habría confesiones, pues se sentía mal, y salió corriendo a la casa parroquial.
Una vez en su sencilla habitación, impregnada de humedad y aroma a cirios, sacó de una cómoda una prenda envuelta en papel oscuro. La retiró con delicadeza de su envoltorio mientras su respiración se hacía más agitada. La tela de satín rojo atrajo las manos de Gabriel como un imán. La acarició con manos trémulas y pasó sus dedos por los cuernos plateados de la capucha. Luego miró con ojos entornados la máscara de gesto maligno. Se puso el disfraz con devoción, como cuando se vestía para la homilía, y se contempló en un manchado espejo de cuerpo entero. Su rostro se ensombreció cuando vio reflejado el crucifijo de su cabecera, donde un Cristo doliente lo miraba con dureza. Gabriel lo descolgó y lo guardó en un cajón. Luego se puso la máscara. El espejo reflejó un demonio de ojos ardientes.
De lejos le llegaron la música y el jolgorio. El carnaval acababa de iniciar.
Autor: Ana Laura Piera.

Ana, muito bem escrito teu cintoi.
Padre Gabriel sabia bem tudo o que poderia acontecer no Carnaval lá fora para os paroquianos. Mas deixava-se atrair também… E ,como um ditado diz: «pregava moral de cuecas»,rs… E lá se foi um brilhante mascarado endemoniado, desfilar a hipocrisia!
Adorei! beijos, tudo de bom,chica
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Obrigada por ler e comentar, Chica. Afinal, os padres também têm seu lado humano. Claro que existem aqueles que não se deixam influenciar por essas coisas. Nem todos são como o Padre Gabriel, hehe. Mas também existem outros que são bem piores. Um abraço!
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¡Qué bueno, Ana!
La Máscara siempre oculta la verdadera imagen de muchos farsantes piadosos. Ya lo decía mi abuela, «quién mucho pregona, mucho tiene que ocultar». 😉
Como te comentaba en el Acervo, un cuento que empieza en tu rincón y termina prolongándose en nuestra mente con todo lo que pasará después.
Muchas Gracias por regalarlo al VadeReto.
Abrazo Grande.
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Hola José, muchas gracias. Sí, no hay nada peor que un hipócrita queriendo «guiar» a otros por el «buen» camino. Hay muchos religiosos que sí son un ejemplo, otros, no tanto. No quiero generalizar en eso. Pero bueno aquí esto se aplica para todo ámbito. Yo no puedo ver a esa gente que se da golpes de pecho y son peor que lo que critican. Abrazo fuerte.
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Me ha encantado tu microrelato, Ana. Genial. En doscientas palabras has hecho un compendio de realidades, de verdades y falsedades donde la imaginación puee jugar como quiera. Te felicito. Me ha gustado mucho.
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Muchas gracias, Julie, saludos.
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Sigo siendo tu mas ferviente admiradora. Mis palabras se han dormido conmigo. Y m reconforta leyendo las tuyas… Como siempre tan hipnóticas y hechizantes.
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Muchas gracias, no dejaste tu nombre, aunque sospecho quién eres. Abrazo fuerte.
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