La Boda – Microrrelato.

Mi propuesta para el reto de El Tintero de Oro de enero 2025, cuyo tema gira en torno al tema de la vejez. No debe superar las 250 palabras.

De un día para otro la vieja Adela pasó del marasmo a un nivel de actividad inusitado. En el día hablaba de cosas extrañas, algo sobre una boda, y durante la noche las palabras de su boca no se entendían. Una de sus compañeras de cuarto en la residencia de ancianos, dijo que parecía estar hablando en náhuatl.

—Náhuatl o chino, ¡necesitamos dormir! —dijo desesperada otra de las ancianas.

—Adela dice que no entiende que hacemos aquí confinados cuando en otras épocas los viejos eran tenidos en alta estima y hacían actividades importantes para la comunidad. Como ella, que anda «organizando» una boda. ¡Válgame!

—Para mí que se le fue la olla. Está mezclando un tiempo remoto con el presente. Ayer dijo que había ido a pedir a la novia en nombre de la familia del novio, y que también negociaría la dote. ¡Los novios tienen nombres prehispánicos!

—¿Se acuerdan cuando abajo de su cama aparecieron unos pequeños ídolos de barro y pensaron que ella desenterraba cosas del jardín? Un enfermero dijo que abajo de la residencia podía haber una zona arqueológica.

—¡Que mañana será la boda! ¿Estará recordando alguna vida pasada?

Después de la «boda» se encontraron a Adela sin vida. Iba vestida a la usanza prehispánica, su cuerpo olía a humo de copal y su largo cabello gris iba trenzado y entrelazado con flores. En su rostro había una sonrisa dulce.

Nadie nunca pudo explicar nada. Sus compañeras al fin pudieron descansar a pierna suelta.

249 palabras.

Autor: Ana Piera

Nota: En la sociedad prehispánica, a diferencia de la contemporánea, el anciano conservaba un sitio prominente por el respeto y consideraciones que despertaba, así como por las funciones que desarrollaba.
Estas actividades las podemos clasificar de la siguiente manera:
Actividades de familia: relativas a la educación de los menores, como cohesionadores del orden familiar y realizando arreglos matrimoniales. Actividades de gobierno: los ancianos en la sociedad prehispánica
eventualmente eran los gobernantes, pero siempre estaban presentes en la vida ritual, como consejeros de gobernantes, como intermediarios del pueblo ante los gobernantes, pues se apreciaba mucho su experiencia, sabiduría y propiedad para hablar.
Los ancianos nunca dejaban de contar con la protección de su familia.

Fuente: http://investigacion.politicas.unam.mx/ras/wp-content/uploads/2016/12/030_02_ancianoepocaprehispanica.pdf

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46 comentarios en “La Boda – Microrrelato.

  1. También en algunas culturas actuales los ancianos son valorados por su experiencia y por lo que pueden aportar. Y curiosamente, son culturas que consideramos poco evolucionadas o atrasadas. Se ve que la modernidad, la tecnología y lo que hace que una civilización se considere moderna no son cosas favorables a la vejez.

    Un hermoso relato.

    Un abrazo.

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  2. Hola Ana, no diré que es triste porque supongo que Adela fue haciendo los rituales necesarios para su encuentro con la muerte. Adela debió ser una Náhuati con sabiduría en sus tiempos, o al menos es lo que me parece tras el relato, quién sabe si bajo la residencia descansan los restos de una civilización. Precioso relato. Un abrazo

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    1. Gracias Nuria, bueno ya sabes que siempre en mis relatos le meto magia o algo que no es de este mundo. Me cuesta trabajo escribir solo en el plano real. Acá la interpretación está abierta a lo que el lector crea que sucedió. Te mando un abrazo, gracias por leer.

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  3. En muchas culturas antiguas y quiza todavía en alguna que exista en algun rincón del planeta, los mayores siempre se les ha tenido en gran estima por su experiencia. El secreto de una buena vejez, hoy en dia, sin duda creo yo que pasa por estar activos. El ritmo será diferente al resto, pero no por ello uno se tiene que apartar a un lado y dejar que el resto pase. Hay que seguir siempre hasta el final, al ritmo que cada uno pueda. Me ha gustado mucho tu relato! Un abrazote Ana!

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  4. Adela murió como quiso porque llegó hasta ahí con las fuerzas suficientes. Lo que pensaean los demás poco importa.

    Ahora los ancianos son de 90 ; antes, cuando participaban activamente eran de 60, pero el respeto es el respeto y es irrenunciable.

    Abrazoo

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  5. Así es en muchas culturas ser anciano, significa sabiduría, y se respeta por ser mayores, lamentablemente se ha venido perdiendo un poco esto, sobre todo en Latinoamérica, y eso es algo que nos toca rescatar. Bello relato Ana. Abrazos

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  6. Hola Ana. Parece como si Adela estuviese reviviendo una vida pasada toda vez que se cerca el momento de su muerte, quien sabe si pasado y presente se conectan en el más allá. Una vejez en la que Adela era respectada y tenida en consideración, en contraste con la frialdad de la residencia de ancianos en la que vive. Un abrazo.

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  7. Hola Ana.

    ¡Me encanta tu relato! Una frase resume todo lo que pienso de la vejez actual y su contraposición a la vejez respetada: «Adela dice que no entiende que hacemos aquí confinados cuando en otras épocas los viejos eran tenidos en alta estima y hacían actividades importantes para la comunidad.» No hace falta explicar más porque describe la vejez actual. Y los que no están en un asilo, vagan de viaje en viaje, haciendo como que se divierten. ¡Lamentable! No digo toooodos los viejos, peeero…

    Un abrazo.

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    1. Bueno, coincido contigo parcialmente. Lo de viajar no me desagrada jejeje. Sí creo que la gente mayor puede transmitir sabiduría y quizás se pueden tener (quizá ya los haya), lugares donde los más jóvenes puedan aprender cosas de los viejos. Por ahí hubo un relato que proponía algo así y me encantó. Debiera haber un equilibrio: sentirse útil, poder disfrutar la vida y tener respeto y dignidad. Gracias por tu visita y comentario. Abrazo fuerte.

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      1. Lo de viajar siempre me ha encantado y me sigue encantando. Siempre y cuando sea por el placer de viajar o querer conocer o lo que sea, pero no para escapar. Hablaba la semana pasada con una amiga que, pasadas las fiestas, su marido y ella se vuelven a ir de viaje. Al preguntarle si le apetecía un clima más cálido, menos lluvioso, me confesó que lo que ellos no querían era tener que ocuparse todos los días de sus nietos: llevarlos, traerlos, compras, comidas, deberes, juegos… Si no la conociera, pero sé que ama a sus hijos y a sus nietos y le encanta estar con ellos un rato, de vez en cuando. Pero todos los días como obligación, estén cansados o no, con ganas de cocinar o no… Ellos ya criaron a sus hijos, no es justo tener que criar ahora a los nietos. A ese tipo de viaje «de escapar de casa» me refería.
        Yo me crié teniendo ratos con mis abuelos, cocinando con mi abuela, hablando con mi abuelo. Por eso conozco el placer de compartir cosas con tus mayores, aprendiendo de ellos. Pero todo en su justa medida.
        Totalmente de acuerdo contigo: «Debiera haber un equilibrio: sentirse útil, poder disfrutar la vida y tener respeto y dignidad.»
        Un abrazo fuerte.

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        1. Sííí, es que hay algunos hijos que se pasan… pero ahí pienso que es poner límites respecto a lo que uno está dispuesto a hacer referente a los nietos. En México tenemos un dicho que dice: «mas vale una colorada que mil descoloridas», o sea, más vale una buena aclaración aunque las personas se molesten, que estar haciendo los favores de malas, con tristeza o angustia y queriendo «escapar» de la situación. Te mando un abrazo…

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  8. El respeto a los ancianos no se debe perder. En primer lugar por lo que nos han dado y en segundo por lo que nos pueden seguir dando en forma de experiencia. Buen relato. Un abrazo.

    bitacorademacondo.blogspot.com.

    Macondo

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  9. Las sociedades más antiguas daban al anciano/a el lugar que debería ocupar siempre, el de la sabiduría familiar, el primero. Una pena que nuestra sociedad actual lo haya relegado al último puesto. Me ha encantado tu historia y cómo fomentas el conocimiento, la cultura y la Historia. Un fuerte abrazo, Ana.

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    1. Hola Mayté, muchas gracias por pasar y por tu comentario. Supe que eras tú porque me lo pusiste en el otro comentario, no se qué le pasa a WordPress. Coincido contigo, creo que uno de los costos de la «modernidad» ha sido la falta de respeto a la sabiduría de los viejos y a su integridad física. Sale abrazo de vuelta para ti…

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  10. Un bonito relato dende el respeta a los ancianos son de sabiduria por las experiencias vividas. Ahora muchos viajamos cuando podemos y otros están al servicio de los hijos y nietos. Lo importante es que lo que se haga sea por iniciativa, no por obligación. Un abrazo.

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  11. Por aquí, en la hispania anterior a los romanos, los ancianos tenían ese lugar prominente. formaban consejos (de ancianos) que tomaban decisiones importantes dado el grado experiencial que podía aportar cada uno de ellos. Eran respetados por toda la comunidad.

    Tristemente los tiempos han cambiado para mal a ese respecto.

    Un abrazo.

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  12. Hola, Ana Piera, un hermoso, concientizador y misterioso micro, lleno de encanto y magia si cabe decirlo.

    Cuántas Adela, no habrán por ahí vagando, y en su mente reviviendo los recuerdos de vidas pasadas. En este caso incluso podrían ser las demás ancianas quienes estuvieran viendo a una Adela diferente, la mente humana es tan enigmática…

    Tu micro se presta para una muy profunda reflexión, tanto a nivel filosófico como a nivel histórico y psicológico. Decir que me encantó es poco, y la imagen está preciosa. Lo leí una noche bien tarde y olvide volver a dejarte un comentario.

    Un fuete abrazo y gratos días.

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  13. Hola Ana: aquí ese respeto se perdió no hace mucho, por lo que sé de mis familiares. Nosotros hemos contado con la suerte de haber vivido con mi abuela materna y, por eso, determinado tipo de trato que veo a los ancianos, no sólo no los puedo compartir sino que no los puedo entender.

    Sea cuál sea la cultura de cada uno, los ancianos tienen recuerdos que una vez que se van se pierden para siempre. Sólo por escucharlos, con su propia experiencia, ya deberíamos estar agradecidos.

    Un abrazo.

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  14. Me ha gustado mucho el relato, Ana, una historia bonita y muy bien documentada. Tendríamos que poner en valor a nuestros mayores, como en las sociedades antiguas, du experiencia y visión del mundo podría ayudarnos. Un abrazo!!

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