Tedio – Microrrelato


Mi propuesta para el VadeReto del blog «Acervo de Letras» que este mes va de la mano con el tema de la lectura. Al final del relato te pongo un link para que conozcas las condiciones del reto y, ¿porqué no? participar tú también.

«Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos, masticados y digeridos» leyó en aquel libro que recopilara citas famosas sobre la lectura. Aquella frase era de un tal Sir Francis Bacon. Cerró el ejemplar con sus manos huesudas, de uñas largas y amarillentas. El autor sonaba como alguien que sabía gozar y sacar provecho de los libros. Dejó escapar una exhalación nauseabunda mezclada con melancolía. Pensó con amargura que hacía tiempo que él no disfrutaba lo que tanto le gustaba: alimentarse.

Cuidadosamente, regresó el libro a su lugar dentro de la oscura biblioteca, acarició los lomos gastados de aquellos viejos amigos que tan buenos ratos le hacían pasar. La lectura era su segundo mejor pasatiempo, sin duda alguna.

Reflexionando en el dicho de Sir Francis, el Conde Drácula decidió mudar su castillo a otra región donde los aldeanos se alimentaran diferente. Necesitaba con urgencia sacudirse el tedio y sentir nuevamente la adrenalina y el placer causados por un excitante nuevo sabor en la boca.

Autor: Ana Laura Piera

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Microrreto: Noticias de 2032

Cliquea en la imagen para que te lleve al blog El Tintero de Oro y puedas leer otros relatos o navegar en el sitio que tiene mucha información útil para escritores.

Neuralink presenta su implante cerebral «Salute»

21 mayo, 2032

Hace diez años se reportaba el fracaso de Neuralink, la empresa de implantes cerebrales de Elon Musk cuyo objetivo era lograr que los cerebros se conecten y comuniquen con las computadoras. La empresa reconoció que habían muerto monos como parte de las pruebas y la compañía se vio envuelta en acusaciones de crueldad animal.

Una década después, Elon Musk ha declarado que Neuralink ha logrado una simbiosis total con la inteligencia artificial, realizándose la presentación de «Salute», un implante que interactúa a velocidad de banda ancha con otros tipos de software y dispositivos externos. Elon Musk logró comunicarse telepáticamente con el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien cumple una condena domiciliaria por evasión fiscal. Trump se encuentra imposibilitado para hablar y moverse debido al derrame cerebral sufrido al dictársele sentencia.

Gracias al implante, Musk, desde sus oficinas en San Francisco, logró una comunicación telepática perfecta con Trump, en Florida. Con esto, se abren nuevas posibilidades para aquellos que tienen enfermedades neurodegenerativas. Musk ha anunciado que en las próximas semanas se irán develando nuevas aplicaciones de «Salute» en otros campos, no solo el médico. De momento, la tecnología solo estará disponible para empresas y corporaciones debido a su alto costo.

Autor: Ana Laura Piera / 215 palabras.

El Cubo – Microrrelato

Mi participación en el reto «Escribir Jugando» de Lidia Castro, hay que inspirarse en la carta, incluir el elemento del dado (remolino/hipnosis). Adicional: algo relacionado con un asteroide. Límite de palabras: 100.

Con el asteroide arribó un nuevo elemento que permitió la creación del cubo «armonizador». Flotaba, era enorme, y su exterior, negro y liso, reflejaba todo. Lo operaban tres científicos que se aseguraban que no dejaran de enviarse las señales que «armonizaban» los cerebros de las personas en el mundo, acoplando pensamientos, suprimiendo la maldad.

Así pasó mucho tiempo.

El artilugio ahora está emitiendo señales inestables, la población mundial se porta de forma errática. Dentro de él, los instintos de supremacía, han despertado. En vez de tres operarios ahora solo hay dos y una lucha encarnizada.

(97 palabras, incluyendo el título.)

Autor: Ana Laura Piera

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Libertad – Microrrelato.

Mi participación en el reto de Lidia Castro Navás «Escribir Jugando», del mes de abril. Hay que inspirarse en la imagen, incluir el dado (piedra de lapizlázuli), opcional que aparezca algo relacionado con la flor de alheli. No sobrepasar las cien palabras.

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Sintiendo en sus venas la flama impetuosa de la libertad, el unicornio se ha desembarazado de su molesto jinete, dejándolo muy atrás. Aves de fuego, como diminutas incandescencias, le acompañan. En el pico de una, hay una piedra de lapislázuli para que las fuerzas no le fallen, y otra trae una flor de alheli para animarlo a seguir su camino. Nunca más será esclavo del capricho de nadie.

68 palabras.

Autor: Ana Laura Piera

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Melancolía – Microrrelato

Photo by Christian Diokno on Pexels.com

Eran días muy tristes. Subí al ático a distraerme con los cachivaches que guardaba ahí mi familia. Me encontré el diario del abuelo, que fue payaso en un circo. Soplé y me envolvió una nube de polvo que me hizo toser mientras lo abría. Estaba lleno de anécdotas felices, trucos y rutinas para hacer reír. En algunas hojas, las letras aparecían desdibujadas y reconocí el patrón de arrugas que dejan las lágrimas en el papel.

Atraje el libro hacia mi pecho y la melancolía se disipó como lo hacen las nubes de tormenta frente a un poderoso viento.

Autor: Ana Laura Piera

(Relato ficticio)

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«El Vigilante» – Microrrelato de 97 palabras.

Mi participación en «Escribir Jugando» el reto de Lidia Castro Navás. Crear un poema o microrrelato de máximo 100 palabras inspirados en la carta y que incluya el elemento del dado: tiempo. Opcional, que mencione algo relacionado con la catapulta.

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Dagur mira el tiempo pasar mientras liba vino. Mika, posada en su montaña-sombrero sacude el pico viendo esa nariz enrojecer, además, descuidadamente, Dagur ha derramado algo del dulce néctar. El trabajo de vigilante de nubes no es una tarea ingrata, pero él ya desea que lo releven. Por fin, de las montañas que emergen detrás, hay una que va alcanzando más altura que las otras. ¡Es su hermana Lilja! Una vez que ella tome su sitio, una catapulta semi-escondida entre los esponjosos cúmulos lanzará a Dagur a otro lugar, esta vez será vigilante de estrellas.

Autor: Ana Laura Piera /Tigrilla

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Si has llegado hasta aquí leyendo, te doy las gracias. Lo que da vida a los blogs son los comentarios así que si pudieras dejar alguno te lo agradeceré. Me gusta ser recíproca así que ten por seguro que te corresponderé. No tienes que escribir cosas que no sientas, una buena crítica siempre es bienvenida, siempre que sea con respeto. Gracias.

El Pequeño Vanko

—Mamá ¿Llueve? Oigo truenos.

Los ojitos azul pálido del pequeño Vanko miran asustados a su madre quien lo abraza fuertemente. A lo lejos se oyen ruidos terribles causados por los misiles que caen sobre la ciudad. ¿Cómo explicarle que no es la naturaleza lo que escucha, sino la ira de los hombres?

«No dejaré que la inmundicia de esta guerra ensucie su inocencia», piensa.

—Si, mi amor. Llueve, llueve muy fuerte. Hoy no podrás salir, pero mañana invitaremos a tus amigos Fedir y Yoan a que jueguen contigo en casa.

Oxana quisiera con todas sus fuerzas, que lo que dice fuera verdad, pero siente un presentimiento espantoso. Un frío que nace en el estómago y que se esparce por todo su cuerpo como alfileres helados. Abraza aún más fuerte al niño, tan fuerte que le hace daño sin querer. En ese momento, del cielo cae una bola de fuego sobre la vivienda, tras el infierno, solo queda el silencio y las ruinas humeantes.

—¿Mamá dónde estamos? Te ves …diferente —dice Vanko, su mirada azul en absoluto arrobamiento mientras mira a Oxana que parece resplandecer.

Ella sabe que han muerto. Inmediatamente después de morir tuvo una visión de sus cuerpos sin vida, desparramados en la tierra obscurecida por el fuego. El miedo y el frío que había sentido se han ido, ahora nada más sienten paz, una paz inmensa, incomprensible. Se encuentran en una colina vestida del verde más puro, el cielo sobre sus cabezas es de un azul intenso, interrumpido aquí y allá por blancos rebaños de nubes viajeras. Vanko se aleja un momento mientras juguetea alegre entre la hierba. Oxana sabe que donde están ahora, no podrá alcanzarlos la perversión de la guerra. Los intolerantes, los agresivos, los amorales, los perversos, los hijos de la ira… Todos ellos quedaron muy lejos y no podrán dañarlos más.

Autor: Ana Laura Piera /Tigrilla

Nota: Vanko y Oxana, podrían ser Ahmed y Nayua, o Juana y Pedro etc. Los personajes son ficticios pero sabemos que muchos seres humanos vivieron o viven hoy lo que aquí describo. En una guerra, (sea donde sea y por las razones que sean), no hay cosas buenas, todo es injusticia y los que más sufren son los civiles. De corazón deseo que más allá de la muerte haya paz, o… silencio.

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En el Desierto

Mi participación en el «VadeReto» de febrero del blog «Acervo de Letras», un relato inspirado en el desierto y donde aparezca al menos una vez dicha palabra. Al final del relato encontrarás un enlace para acceder a dicho blog. Quizás quieras unirte al reto.

Photo by Ryan Cheng on Unsplash

La tormenta de arena que se aproximaba hizo que se me encogiera el corazón. Sentí el doloroso golpeteo de las partículas arañando mi rostro. Enormes nubes, densas y amarillas que parecían ser producto de las pisadas de gigantes sobre el desierto, amenazaban con envolverme. De repente, entre las ráfagas hirientes, divisé con dificultad a un jinete aproximándose. El vendaval ahogaba todo sonido. El jinete pasó a mi lado extendiendo un brazo y me sentí izada en el aire para después descender sobre la grupa del caballo. Me sorprendió la fuerza y firmeza desplegada por aquel brazo salvador. Me agarré a ese cuerpo vibrante con todas las fuerzas de que era capaz. Enterré el rostro en esa espalda protectora y de inmediato dejé de sentir dolor en la cara, era reconfortante sentir el calorcito despedido por aquel cuerpo, me sentí a salvo.

—¡Pero niña! ¿Qué te he dicho de leer a estas horas?—. Al mismo tiempo que la voz de mi madre, la luz de la lámpara de la habitación se hizo presente. Solo acerté a asomarme entre las cobijas mientras trataba con premura de ocultar el libro y apagar la linterna con la que había estado leyendo. Mamá fue directamente hacia mí, me destapó con un brusco movimiento, y fui despojada de todo.

—¡Esta novela no es apta para tu edad! ¡Te la dio la abuela ¿verdad? ¡Ya hablaré con ella! Estás castigada por una semana. Te lo había advertido, mañana tienes escuela, luego me andan llamando para darme quejas de que andas en la luna. ¡Ahora a dormir!

La escena terminó con un portazo y el ruido de furibundas pisadas alejándose. «El Árabe», el desierto, la tormenta de arena, el caballo, todo se diluyó en la noche. Mi mente corrió como loca pensando en como hacer para recuperarlos. También me mortificaba haber metido en aprietos a la abuela. En fin, mañana sería otro día.

Autor: Ana Laura Piera

Este relato está inspirado en una novela que leí siendo yo muy joven. Yo sé que en estos tiempos,»El Árabe» no se consideraría una buena lectura por muchas razones, para empezar el abuso hacia la protagonista por su captor, y después, comportándose como una clásica víctima con el síndrome de Estocolmo, ella acaba prendada de él, (y él de ella). Pero el libro tenía la virtud de emocionarte, de vivir aventuras en lugares exóticos y recuerdo que me encantó, (sin pensar en consideraciones de las que no estaba muy consciente en esa época). La autora es la británica E.M. Hull y «El Árabe» se publicó por primera vez en 1919 convirtiéndose en un «superventas» e incluso hicieron una película donde el galán era Rodolfo Valentino, un actor muy famoso de aquella época.

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La Epidemia – Microrrelato.

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—Dicen que les empezó una fiebre atroz y que otro de los síntomas era sentir un sabor a vinagre en la boca.

Mientras escuchaba a la clienta, el carnicero sacó un trozo de carne del refrigerador.

—¿Cómo la va a querer esta vez, Doña Angustias? —Le mostraba como un trofeo aquel pedazo de músculo y grasa, donde blanco y rosado se combinaban. La mujer casi no puso atención y dio su aprobación con un ligero movimiento de cabeza.

—Molida, por favor. Voy a hacerles un pastel de carne a mis nietos. ¡Ah!, pues le iba diciendo, pareciera que fue epidemia, muchos se enfermaron y fallecieron. ¿No vio que pusieron a los muertos en la plaza de toros, a la espera de ver qué se hacía con los cadáveres? Ya el cementerio estaba a reventar. Teníamos mucho miedo, con tanto calor y humedad los cuerpos no iban a aguantar. El alcalde casi se nos muere de un infarto por la preocupación.

—¿Y qué sucedió después? —Preguntó el hombre, al mismo tiempo que recibía entre sus dedos los blandos y rosados hilos que salían por el molinillo.

—Nadie sabe. Los cuerpos desaparecieron.

—Los habrán llevado a otro lugar a enterrar o a quemar…

—Supongo que sí, pero la gente está molesta. Los familiares demandan saber qué sucedió con los finados. A mí lo bueno que no se me murió nadie.

—Aquí tiene, doña Angustias.

—Oiga Rómulo, la carne tiene un color raro. ¿No?

—Apenas nos la trajeron temprano, está muy fresca y buena. No se preocupe…

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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Anatomía de Grey Z (fanfic)

Mi participación en:

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Los fanfics son historias escritas por fans de una obra de ficción y sus personajes. Son relatos que varían la historia original o la complementan. Si quieres saber más asómate al Tintero de Oro.

El auditorio estaba abarrotado de gente esperando escuchar a la eminente doctora e investigadora Meredith Grey. La misma que desarrolló una cura definitiva contra el virus Zombie, mejor conocido como Virus Z.

Al aparecer, los asistentes se pusieron de pie y le aplaudieron a rabiar. La bata médica que la Dra. Grey portaba, cubría parte de los estragos que el virus Z había infligido en ella, mas su cara, cuello y manos los delataban: piel verdosa, faltante en algunas partes, ojos apagados y sin brillo, como los de un pescado muerto, parcial ausencia de pelo en un cráneo demasiado visible, pero estaba libre del virus. El remedio no había llegado a tiempo para muchos, donde el avanzado estado de la enfermedad impidió la recuperación, en otros, logró detenerla, y en los menos afectados incluso revirtió los daños.

—Quiero agradecer a mi equipo del Hospital Seattle-Grace —dijo con una voz rasposa y extraña al tiempo que aparecían sus entrañables amigos, George O´Malley y Cristina Yang, también algo afectados: A George le faltaba un brazo, que había sido devorado, y Cristina no tenía ojos, y renqueaba, pero aún se adivinaba en ella su espíritu desafiante.

—No puedo dejar de mencionar a los ausentes: Miranda Bailey, Richard Webber, Izzie Stevens y Alex Karev que dieron su vida para que la humanidad nunca más vuelva a sufrir el ataque del terrible y cruel virus zombie.

La ovación fue unánime.

239 palabras.

Autor: Ana Laura Piera

Como muchos ya habrán adivinado, me basé en los personajes de la serie Anatomía de Grey y en la serie The Walking Dead. En verdad me divertí mucho imaginando este relato.

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