EL CUCO

Ejercicio literario: Palabras obligatorias para un cuento corto: CUCO, CASO, QUESO, QUISO, CESTO 

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El CUCO hambriento QUISO tomar el QUESO del CESTO, pero un error de cálculo en su vuelo hizo que fuera a incrustarse en la frente de Marco. María, horrorizada y con un pedacito de pan aún en la boca dejó escapar un grito al ver cómo se desplomaba su novio sobre el césped; terrible final para un inocente día de campo. Según el inspector Manducci, encargado del CASO, no había delito que perseguir pues la mala suerte no tiene leyes y las de los hombres no se aplican a la naturaleza, por lo cual el cuco fue dejado en libertad sin mayores daños que su pico chueco.

Si te quieres desafiar haz un relato con las palabras propuestas y veremos qué pasa. Estoy atenta...

Autor: Ana Laura Piera- Tigrilla

EL OLOR

El olor se agazapaba en los rincones de la casa esquivando a mi madre mientras ella esgrimía con determinación maníaca un trapeador empapado en cloro. Era uno de muchos intentos de desterrarlo para siempre. Hacía ya algunas semanas que habían mandado a la abuela al asilo, pero el olor a viejo persistía y esto la volvía loca: lloraba y maldecía su suerte.

Un día se dio por vencida y decidió que era hora de mudarnos. Cuando subimos al carro nuestras últimas pertenencias y arrancamos, mi hermano y yo cruzamos miradas pues el olor se sentía dentro del auto y supimos al instante que siempre había provenido de ella, de mi madre

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla


LAS CABRAS

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Nuevamente un reto con palabras obligatorias para hacer un CUENTO CORTO.

Cabras, humo, frecuente, bien, guitarra

Había CABRAS por doquier. Nadie sabía de donde habían venido. Por las noches, entre el HUMO de los cigarrillos y acordes de GUITARRA la gente hacía cuentas de lo que ganarían con tantos animales, pero la excitación inicial dio paso a un hartazgo mortal, cosa BIEN FRECUENTE en los seres humanos. Las cabras invadieron todo, se lo comieron todo y acabaron por echar a todos del pueblo. Al final las únicas que ganaron algo fueron ellas.


Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

Pruébate a tí mismo y trata de hacer un cuento corto con estas mismas palabras, déjalo en los comentarios.

CULPAS Y CASTIGOS

Pilar regresó a casa muy abatida… ¡había sido un día negro! La presentación en la que había estado trabajando tan arduamente las últimas semanas había sido un fracaso, como consecuencia, su trabajo peligraba. Había rumores de que su novio, le estaba siendo infiel con un instructor de karate. Su hermana le había telefoneado, e histérica le soltó que necesitaba urgentemente un préstamo. Para colmo, su departamento era ahora la boca de un lobo pues se había olvidado de pagar la factura de la luz. Mientras encendía velas por todos lados, decidió hacer un juicio sumario. Alguien debía pagar por todo lo que estaba pasando.

La televisión fue encadenada y enviada al cuarto de los trebejos. Su libro preferido fue vetado por un mes y aislado en un cajón de su clóset. Su gato también fue encontrado culpable, se le condenó a un mes sin sus juguetes preferidos. Al microondas se le hizo saber que tenía prohibido ser útil durante al menos treinta días so pena de irse donado al asilo de ancianos.

Después de repartir los castigos correspondientes, Pilar se sintió mucho mejor. Mañana sería otro día.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

LUJURIA

Desafío: Hacer un cuento corto con las palabras: vitaminas, guayabera, ranas, mar, herramienta.

Vestido con su cotidiana guayabera blanca, y animado por sus vitaminas mañaneras, Don Fausto se estaciona en el lugar más solitario del malecón. Al apagar las luces de su auto solo alcanza a escuchar el bramido del mar sin poder verlo. Hoy no hay luna. Ya lo espera ahí Lourdes, la chica que ayuda en casa y que apenas pasa de los quince años. Mientras se la quita con impaciencia, el viejo piensa en lo absurda que resulta esa camiseta de ranas rosas que trae puesta la chica; después saca su herramienta y comienza a trabajar en su propio placer.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

(Eso de la herramienta reconozco que no suena muy bien, pero tenía que usar la dichosa palabrita, jajaja). Quizás tú puedas escribir algo mejor con ellas, ¿te animas?

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla – 7 agosto 2009

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RITUALES

Me miró con sueño, luego de participar en el juego del amor. Era la primera vez y había sido genial. Lo que seguía eran los rituales que no siempre uno tiene ánimo de defender o explicar.

—¿No apagas el televisor?— pregunté casual, pero en realidad era una súplica. Demoró su respuesta mientras fingía acomodar las almohadas.

—La tele… ¡Ah!, me arrulla… ¿Te molesta?, la dejo un rato más.

No volví a escuchar su voz, solo sus suaves ronquidos, más parecidos al ronroneo de un gato, emparejados con el movimiento de sus magníficos pechos. «Maldita»—pensé mientras tomaba el control y buscaba desesperadamente entre el ruido y el resplandor… algo de paz.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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LA LOCA

Desafío: hacer un cuento corto con las siguientes palabras: comedia, camelia, comida, culposa, candidez


En la calle Camelia No. 233 —explicaba el taxista a su pasajero— vive una mujer mayor, Donatella, que todas las tardes se pasea desnuda en el techo de su edificio. Como en una comedia, enseña sus carnes marchitas, se mueve con candidez, ajena a su conducta culposa.

Los que la ven desde la calle, se ponen a tirarle restos de comida, piedras y a gritarle obscenidades para obligarla a entrar en su departamento. Entonces ella despierta como de un mal sueño y apresuradamente desaparece.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

ANIS O CAFE

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Cipriano sorbía su anís lentamente, le gustaba mojar sus labios con el dulce licor y luego pasar su lengua por ellos. Todas las tardes sacaba su botella de Chinchón y se sentaba en su sillón favorito en la terraza de su cabaña. Mientras paladeaba el licor, miraba el volcán. Le fascinaban los cambios que “Don Goyo”, que era como llamaban los lugareños a la noble montaña, presentaba: en ocasiones aparecía envuelto en un manto níveo y otras aparecía sin nieve y exhalando humo como si estuviera fumando.

La esposa de Cipriano a veces se sentaba con él, ella prefería un licor de tequila que le mandaban desde Guadalajara. Ambos disfrutaban sus respectivas bebidas y de cuando en cuando, el silencio era interrumpido por un diálogo entre ellos, que casi siempre era precedido por un aroma que parecía surgir de la nada.

—Cipriano, ahí esta otra vez tu mamá. Cipriano hacía una respiración profunda llenando sus pulmones con el aroma a nardos que se percibía en el ambiente.

— Sí, es mi mamá —decía convencido—, cuando huele a vainilla es la tuya.

—Hace mucho que no viene mi mamá —decía Refugio compungida.

—Estos muertos caprichosos, mira que venir a manifestarse con olores. Yo siempre había pensado que los espíritus no tenían olor.

—Son los misterios de la muerte, viejo.

Se quedaban en silencio los dos, reflexionando en su propia mortalidad.

—Cipriano dile a tu madre que su olor ya me está mareando.

—Seguro ya te escuchó, a ver si no se enoja.

—El que peor huele es tu hermano Facundo, ese olor a flores mustias es muy desagradable. Me pregunto si a ellos les gusta nuestro olor… Bueno, supongo que sí porque si no, no estarían viniendo donde los vivos ¿verdad?

Cipriano asintió —¿Sabes mujer? Cuando me muera me gustaría oler a anís o a café recién hecho ¿Y tú?

—Tal vez a canela, me encanta.

A veces, si la plática se ponía buena se servían otra copa.

—Si todos los espíritus tienen un olor particular, ¿a qué olerá Dios?

—Mujer pues no sé… tal vez en él se concentren todos los olores del mundo y no huela a nada en particular.

—Ustedes los hombres no tienen mucha imaginación, yo pienso que tal vez huela a algo que no existe en este mundo, un olor celestial, algo que solo puedes conocer si eres un espíritu.

El olor a nardos se intensificó como si la madre de Cipriano quisiera dar su versada opinión sobre el tema.

—Una cosa es segura, a veces los muertos huelen mejor que los vivos —dijo Refugio convencida—, ahí está Román el que nos trae los víveres semanales, ese huele a pescado podrido.

Cipriano rio de buena gana.

—Tú me encantas como hueles mujer.

—No empieces…

—Anda, vamos a la cama, todavía falta mucho para que estemos muertos.

—No, no, a nuestra edad no deberíamos, y luego con todos nuestros muertos alrededor…

—Estás loca, no me vengas con eso.

Luego los dos viejos entraban lentamente a su cabaña y en su alcoba, juntos, inventaban olores exquisitos que los muertos envidiaban. Después, satisfechos, continuaban con su plática.

—Mujer, ¿en verdad quieres oler a canela?

—No sé… Fíjate que últimamente me gusta el olor de mi prima, la Magda, ¿te acuerdas de ella? La que murió de parto. A veces viene y trae un olor a jazmín que me agrada mucho.

—Sí, recuerdo a Magda. Bueno pues yo sigo prefiriendo el anís, o si no, el olor a café recién hecho.

—Olerás muy rico.

—Se me está antojando olerte otra vez.

—¡Ay Cipriano! No empieces de nuevo…

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

https://bloguers.net/literatura/anis-cafe-relato-corto/

New Soul / Alma Nueva

alguna vez fuimos almas nuevas…

Canta: Yael Naim

I’m a new soul I came to this strange world hoping I could learn a bit about how to give and take.
But since I came here felt the joy and the fear finding myself making every possible mistake

la-la-la-la-la-la-la-la…

I’m a young soul in this very strange world hoping I could learn a bit about what is true and fair…

Soy un alma nueva…vine a este mundo extraño esperando poder aprender un poco acerca del recibir y del dar. Pero desde que lleguè acà sentì la alegrìa y el miedo y me encontrè cometiendo todos los errores posibles.
la-la-la-la-la-la….
Soy una alma joven en este muy extraño mundo con la esperanza de conocer un poco acerca de lo que es verdadero y justo…

KUKULKAN

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—Mi señor, ¿ha visto lo que sucede en la tierra? Kukulkán el noble dios de los mayas, deja de observar la enorme y bella esfera azul que cuelga en la noche sin fin del universo.

—Lo he visto mi querido Ah Kin Xoc, tú sabes que siempre estoy al pendiente de los míos, aunque pocos me recuerden.

—Señor, la gente moderna tiene en alta estima a los Mayas y a la noble Ciudad de Chichén Itzá, han declarado el templo de mi señor como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Kukulkán, la Serpiente Emplumada, suelta una carcajada sonora y mira fijamente a su servidor:

—Ah Kin Xoc, eso es ridículo. Mi pirámide no necesita que la nombren maravilla, siempre lo ha sido. Lo mismo que quienes fundaron, construyeron y habitaron las grandes ciudades del Mundo Maya. Ese nombramiento no nos hace más maravilla de lo que ya éramos.

El fiel sirviente asiente y no puede dejar de observar una nube de tristeza que empaña la mirada del dios.

—Ak Kin Xoc, ¡extraño nuestro antiguo mundo!

—Fueron buenos tiempos sin duda, mi señor.

—Ya me hace falta visitar mi tierra personalmente. ¿Cuánto falta para el próximo equinoccio?

—Muy poco mi señor, ya podrá usted descender por su templo y fecundar la tierra, como siempre.

Kukulkán suspira y luego masculla entre dientes: “Tantas otras maravillas creadas por gente excepcional en otras partes de la Tierra, que siéndolo no son reconocidas ni recordadas. ¿Con qué autoridad se ponen a decidir estas cosas? Estos hombres modernos y sus ocurrencias…”

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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