
Mi participación en la convocatoria de El Tintero de Oro que este mes de octubre homenajea al escritor Miguel Delibes y su obra «El Camino». Condiciones: escribir un relato que no exceda las 900 palabras, ambientado en un medio rural o donde la naturaleza desempeñe un papel fundamental.
Ya eran mediados de junio y no llovía. Lorenzo Temich acercó un humeante pocillo de barro a sus labios y tras un sorbo paladeó con gusto su café negro. «Un pequeño placer ante las adversidades de la vida» —pensó. Su mirada traspasó la ventana, hacia el campo, donde cobijadas en la tierra seca, las semillas esperaban que del cielo les llegara la vida. Para empeorar las cosas, Facundo Cacahua, el «tiempero», quien se había encargado de mediar entre la divinidad del volcán, guardiana del agua, y los hombres, había muerto hacía tres meses y no se sabía quién sería su sucesor.
Lorenzo miró con disgusto los trastes sucios dejados por su hijo Fabián desde la noche anterior. Ya hablaría con él cuando regresara del campo.
En la plaza abarrotada del poblado, la viuda Soledad, que tenía fama de adivina, aseguraba haber visto el día anterior al mismísimo «Gregorio Chino Popocatépetl», y que este le había revelado quién sería el nuevo «tiempero».
—Se presentó como un anciano vestido de blanco, descalzo, con un sombrero de paja todo deshilachado. Ya ven que le gusta pasar desapercibido.
—¿Segura que era Él?
—¡Sí! Era el volcán en su forma humana, paseándose entre nosotros, como lo hace a veces. Me dijo que no llovería hasta que Fabián Temich lo visitara.
En ese momento se fueron a ver a Fabián, que andaba pastoreando vacas. Era apenas un joven de 17 años, juguetón, de rostro agradable y mirada melancólica. Le llamaron y él se acercó.
—¡Debe ser un error! —dijo sorprendido.
—El mismísimo volcán se lo dijo a Soledad.
—¡No puedo! ¡No quiero!
—¿Cómo que no quieres? ¡Necesitamos el agua! Tienes un deber, como lo tuvo antes Facundo Cacahua.
—¡Ni siquiera sé leer las nubes! Yo solo quiero cuidar a mis animales, busquen a otro.
Los de la comitiva dejaron escapar un bufido de disgusto casi al unísono. Mas ignorando la negativa de Fabián empezaron a pedirle cosas: «En mi parcela tengo semilla de haba, dile que no me olvide» «Yo tengo maíz, frijol y calabaza, si no llueve mis hijos se morirán de hambre»…
Cuando Fabián regresó a su hogar, lo esperaba Lorenzo, quien lo abrazó con fuerza.
—No te puedes negar mijo. Tienes un deber. ¡Ah! Y por muy «tiempero» que te vuelvas, no me andes dejando tus platos sin lavar.
Esa noche el joven no podía dormir por miedo a escuchar de verdad la voz de la montaña. Cuando al fin el cansancio lo venció, «Gregorio Chino Popocatépetl» se hizo presente en sus sueños, como una voz vieja, que conjuraba autoridad y ternura a la vez.
—Te necesito para que me visites y me lleves lo que necesito, como hacía Facundo.
—Debe haber alguien más digno.
—¡No me hagas enojar! A ver, necesito fruta, mezcal, mole, y tortillas. ¿Estás poniendo atención?
—Es que…
—No se te olviden las veladoras. También quiero tamales, pan dulce, flores y música.
—Pero…
—La ofrenda me la dejarás en la cueva. Solo tú entrarás y ahí hablaremos.
Fabián tenía miedo. El peso de la responsabilidad por las lluvias era demasiado. Si fracasaba, todos lo culparían. Dudaba entre aceptar ese destino o buscarse la vida en otro sitio. Hizo un hatillo con algo de ropa y pensó en escapar al amanecer. A las cinco de la mañana, todavía oscuro, escuchó ruido de personas afuera de su casa. Soledad y otras mujeres coordinaban la recepción de las ofrendas que llevaban los pobladores. Su padre, Lorenzo, servía café para todos. La esperanza era mucha. En ese momento sintió que al menos debía intentarlo.
Entre vítores y aplausos, salió el nuevo «tiempero» acompañado de un grupo de hombres, mujeres y tres mulas que cargaban lo más pesado. Su objetivo era subir al volcán, que majestuoso, presidía sobre el valle. Conforme ascendían, los pies se hundían en la ceniza suelta y los aires de la montaña la aventaban a los ojos, dificultando el avance.
Fabián iba recordando sus sueños de niño, mismos que nunca contó a nadie, cuando se veía asimismo arriba del volcán. ¿Sería que desde entonces Gregorio lo había escogido? ¿El volcán sería de fiar?
A seiscientos metros del cráter, divisaron la cueva. Cruces blancas y restos de ofrendas pasadas marcaban el sitio. La entrada era una rajadura angosta en la piedra. Fabián entró, y le fueron pasando todo.
Adentro de la cueva hacía calor y se oían ruidos extraños. Torpemente, encendió velas, acomodó la ofrenda y esperó. Una ráfaga de aire apagó las luces y en completa oscuridad sintió que una mano helada se posaba en su hombro y un escalofrío lo recorrió de arriba a abajo.
—Gracias por venir. A partir de ahora te visitaré más seguido. Te enseñaré a leer las nubes, a estorbar el granizo y a sanar dolencias. Afuera harás una oración a Dios nuestro Señor y a la Virgen, y luego me pedirás lluvia. Confía en mí.
Fabián hizo como Gregorio le pidió y al terminar la oración se escuchó un fuerte tronido. Alzaron la vista al cielo, que estaba azul y sin nubes. Inexplicablemente, empezó a llover con fuerza. Todos cayeron de rodillas, dando gracias.
El regreso se dificultó por la lluvia, pero a la gente no le importó. En cuanto a Fabián, ya no sentía miedo, estaba listo para abrazar sus nuevas responsabilidades aunque tendría que negociar con su padre, porque aquello de lavar trastes no se le daba muy bien.
899 palabras.
Autor: Ana Laura Piera.
En este relato aparece el nombre de Facundo Cacahua, si quieres leer una historia donde él fue el protagonista te dejo el enlace AQUÍ.
https://bloguers.net/votar/AnaPiera68
https://bloguers.net/literatura/el-mediador-cuento-corto/
Notas:
«Tiemperos», «graniceros» o tlauquiazquis son personas con el don de manipular el tiempo atmosférico. Mantienen el equilibrio para que sea propicia la vida en el campo y piden la lluvia durante el mes de mayo. Los tiemperos son el vínculo entre el mundo de los vivos y el de los seres sobrenaturales. Su origen es un sincretismo entre creencias pre-hispánicas y cristianismo. Esta tradición expresada en el relato, sigue viva hasta el día de hoy.
¿Qué conexión tiene la montaña con el clima? En gran parte de Mesoamérica se creía que las montañas «guardaban» todo lo necesario para la subsistencia: lluvias, semillas, vientos, aguas, manantiales, nubes, rayos, granizo etc.
«Gregorio Chino Popocatépetl, o cariñosamente: Don Goyo» es el nombre que los habitantes en las cercanías le dan a su vecino, el volcán Popocatépetl, (en lengua náhuatl: «el cerro que humea»), un volcán activo ubicado a 73 kms. de la Ciudad de México. La montaña es tratada como una persona que a la vez es una deidad, se le celebran sus cumpleaños y se le hacen ofrendas de alimentos en señal de respeto
Si dejas tu comentario te pido que me pongas tu nombre o el de tu blog para ubicarte. A veces WordPress pone los comentarios como «anónimos». Gracias.

Buenas Laura. Con retraso te traigo el relato publicado esta semana en masticadores.
Te quiero pedir disculpas. He tenido problemas con el ordenador, y como comprobarás el texto se subio sin imagen, además de mi retraso al enviártelo.
Mil perdones y gracias por la aportación de tus relatos.
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Hola Fran, gracias por el link. Sí es una pena que no se haya subido con la imagen porque es un complemento del micro y explica un poco cómo es que se «muda» el castillo. Espero que puedas solucionar lo de tu ordenador, gracias de nuevo. Saludos desde México.
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Muchas gracias, Ana, por participar con este relato en el homenaje a Delibes. Un abrazo.
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Marta, creo que no puedo participar porque la otra vez La Mujer Pájaro obtuvo reconocimiento. Disculpa, ya te lo puse también en El Tintero. ¿Podrías pasarlo a modalidad fuera de concurso? o te lo vuelvo a mandar en la fecha correcta. Perdón, es que pasaron los meses (se atravesaron vacaciones) y se me había olvidado.
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Hola, Ana. Al empezar temporada nueva, puedes participar sin problema. No se tiene en cuenta ya lo de la anterior, no te preocupes.
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Ahhh perfecto! Gracias!
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El link es de justicia, se un placer leerte!. Gracias!
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Hola Ana, te felicito, te ha quedado un relato para el tintero magnífico, me gusta mucho. Un abrazo
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Gracias Nuria, agradezco tu comentario. Saludos.
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Interesante esta historia que contás, sobre esa tradición.
Con semejante responsabilidad que asumió Fabián, deberían otorgarle algunos privilegios.
Como el de no lavar los platos.
Por acá, los mapuches, unos pueblos originarios, tienen unas rogativas para hacer llover. Alguna vez parecieron funcionar, justo para apagar incendios.
Un abrazo.
El Demiurgo de Hurlingham
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Hola Demiurgo, ¿eres de Chile o Argentina? Sí, es curiosa esta tradición que sigue hasta nuestros días y se remonta a tiempos pre-hispánicos. La conexión entre la montaña y el clima es porque en estas partes se creía que las montañas guardaban agua, maíz, y todo lo necesario para la subsistencia humana. Gracias por comentar. Te mando un abrazo, en breve estaré leyendo todos los demás aportes, espero leer el tuyo.
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Soy de Argentina.
El Demiurgo de Hurlingham
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Ah, no sabía. Conozco poquito de tu país, solo Buenos Aires. Tengo muchas amigas de Argentina, me encanta el mate. Te mando un abrazo.
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Hola, Ana, qué curiosa historia, lo de manipular el tiempo y a su vez rendir culto al volcán me ha parecido muy curioso. Sin duda era una gran labor, aunque tenía esa parte mala de llevar las viandas a la cueva, pero bueno al final lo logró.
Un abrazo. 🤗
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¡Hola Merche!
La tradición sigue viva hasta el día de hoy. Es un sincretismo entre creencias pre-hispánicas y cristianismo. ¿Qué conexión tiene la montaña con el clima? Acá se creía que las montañas «guardaban» todo lo necesario para la subsistencia: lluvias, vientos, aguas, manantiales, nubes, rayos, granizo etc.
Gracias por tu visita y comentario, lo aprecio mucho.
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¡Fantástico, Ana! 😀 😀 Me encanta eso de «Tiemperos» 😀
Saludos.AlmaLeonor_LP
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Muchas gracias Alma Leonor. Estaré leyendo pronto los demás aportes y espero encontrarme el tuyo. Saludos.
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Estupendo relato. Te ha quedado genial. Me encanta. Un abrazo, amiga.
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Hola Azurea, muchas gracias por tu visita y comentario. Gracias de corazón. Saludos.
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Hola Ana
¡Me encantan tus relatos de tiempos idos! Los tiemperos, esas personas que con ese o con otro nombre, median entre los dioses y los hombres para lograr que las lluvias caigan a tiempo para facilitar el crecimiento de las cosechas, son figuras comunes a estas civilizaciones antiguas. La relación hombres/dioses estaba muy relacionada a los efectos que la naturaleza tiene con los cultivos, fuente de vida en aquellos tiempos.
¡Precioso relato para El Tintero! Un abrazo.
Marlen
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Hola Marlen, lo más increíble es que, al menos en México, es una tradicion viva. Hasta el día de hoy se siguen haciendo estos rituales para pedir buen clima. Es un sincretismo entre creencias pre-hispánicas y cristianismo.
¿Qué conexión tiene la montaña con el clima? Acá se creía que las montañas «guardaban» todo lo necesario para la subsistencia: lluvias, vientos, aguas, manantiales, nubes, rayos, granizo etc.
Gracias por leerlo y comentarlo, lo aprecio de verdad. Saludos.
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Hola Ana
Me parece hermoso que aún se mantengan estos rituales. La fusión entre creencias pre-hispánicas y cristianismo, se conserva mucho más en México que en cualquier otro país americano.
Y esa creencia de que las montañas guardan todo lo necesario para la subsistencia, se mantiene en el noroeste argentino. El rito de la Pachamama (la madre tierra) y su relación con las montañas de la Puna, dan a la naturaleza un valor que la vida moderna olvida, pero que, en algún momento volverá a reaparecer para que la tierra siga adelante. O, por lo menos, eso espero por el bien de nuestra civilización.
Gracias a ti, por mantener estas pequeñas conversaciones. Algún día nos encontraremos y charlaremos a gusto.
Un abrazo fuerte.
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Vaya no sabía que también en el noroeste argentino pensaran así de las montañas, es muy interesante. Gracias Marlen, te mando un abrazo de regreso.
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Siempre me he preguntado como se formaron las religiones y porque el clero estaba en la cuspide social, quizas es como dices, empezaron controlando el tiempo.
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Me encanta que te bases en tradiciones existentes, o históricas, sobre todo si son curiosas y poco conocidas.
Inventas una historia con sus detalles humanos wue debío ocurrir bastante aproximadamente en muchas ocasiones.
Pasa solo con este volcán o con montañas en general?
También la personificación que hacen de los dioses, con nombre y apellidos, como para dar cercanía, y en concreto en ti relato dando el paso de darle incluso corporidsd física.
Anrazooo y suerte
Gabiliante
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Hola Gabi, pasa con ese volcán (Popocatépetl) y también con su «compañera» (Ixtaccihuatl). Los dos volcanes están muy cerca y en la misma area (parte central de México). El «Ixtla» es un volcán extinto pero el «Popo» sí esta activo. Muchas gracias por leerlo y por comentar, lo aprecio mucho. Abrazo…
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Me gustó mucho tu relato, como siempre entretenido y bien narrado. No conocía la figura del ‘tiempero’ y me parece que ser elegido es una gran responsabilidad así que entiendo al personaje. Mucha suerte Ana! Un abrazo!
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Hola, Ana.
¡Cómo me gustan tus cuentos de leyendas ancestrales que transitan entre la realidad, la magia y la fantasía!
Al empezar a leer, me imagino entre una coral de gente (principalmente niños, yo también) que atienden tu voz, embelesados, mientras nos cuentas estos relatos a la luz de una fogata.
«Rendir culto a un volcán y tratarlo como a una persona». Me encanta, porque, de alguna manera, es el amor por la naturaleza, por la Pachamama representada en cada uno de sus elementos.
Muchas gracias, amiga CuentaCuentos.
Abrazo Grande.
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Muchísimas gracias José. Te mando un abrazo bien fuerte…
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Preciosa historia, tan bien narrada que me he quedado leyéndote como una criatura con los ojos bien abiertos…
Además, has enseñado etnografía del modo más bonito posible: la has hecho cuento como el mismo origen de toda tradición oral. La lluvia siempre ha sido un pedido muy especial en todas las culturas del mundo, y a su vez, adivinos, brujos,, tiemperos y hasta sacerdotes católicos se han dado a intermediar entre los caprichos de los dioses y el pueblo. Me encantó la personalidad que le has dado al señor-Volcán 🙂
Un abrazo!
Maite Sánchez-Volarela
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Te aseguro que no leí el comentario de J. Antonio. Ahora me hace gracia como ambos nos hemos quedado embelsados, jaja, como niños «escuchándote».
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Qué bonito lo narras Ana, esa emoción que siempre me da el estar en esa línea tan delgadita entre los mundos real y surrealista (tan propios el uno como el otro). Se agradecen mucho (MUCHO) tus aportes para recordarnos o hacernos saber los pormenores de tradiciones y creencias.
Siempre un placer formar parte de tus historias, que son «punto y aparte». Un gran abrazo 🤗
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Gracias Maty, ya sabes que me encanta todo lo que tiene que ver con tradiciones prehispánicas y me parece tan lindo esta fusión de creencias que perdura hasta el día de hoy. Gracias por leerme y comentar, lo aprecio muchísimo.
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Qué bonita historia. Me encanta que nos traslades a esas tradiciones, que yo al menos, desconocía. Está tan bien contado que parece fantasía. Un fuerte abrazo, Ana!
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Hola Mayté, sí, por eso pongo un poco la explicación abajo porque puede parecer una locura pero esto pasa hoy en día y viene de las culturas prehispánicas de las que los mexicanos estamos super orgullosos. Mil gracias por tu visita y comentario.
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Vaya un volcán más caprichoso! Parece ser que el destino del joven al fin y al cabo no era ser pastor, sino «tiempero»! Muy bonita la historia, me gustó porque incluye cierto punto de realismo mágico! Je, je! Un abrazote y mucha suerte en el concurso! Marifelita
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Hola Marifelita, gracias por tu visita y comentario. Todo lo relatado en la historia, es algo que sucede hoy en día. Son tradiciones ancestrales, ahora, ¿Será verdad que el volcán le habla a los tiemperos? Eso solo lo sabrán ellos jejeje. Gracias de nuevo.
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Hola, Ana. Precioso relato centrado en la naturaleza y en la tradición. Lo narras como un cuento, de un modo cercano y evocador, que me ha gustado mucho.
Un abrazo y suerte.
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Muchas gracias Enrique, saludos.
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¡Qué estupendo aporte! Además, tengo conexiones, pues en tiempos pasados he escrito sobre el asunto, solo que aquí «el tiempero» se conoce como Ceraunomante. La Ceraunomancia es una experiencia telúrica que otorga Un Don de predicción de inclemencias estratosféricas, incluso de dominio. De otro lado tu rico escrito, entronca, además de con don Miguel Delibes, con la buena literatura clásica latinoamericana (¡he llegado a pensar incluso en Pedro Páramo y su Comala!) Te esforzaste con tu carisma atávico, de persona que conoce ámbitos que no están al alcance de los demás mortales. Una de las más importantes divisas de mi vida está relacionada con la ceraunomancia, y es en latín…¡»Fulgura Frango»! que en román paladino quiere decir «¡Rompo Los Rayos!», pero eso es otra historia……😂………………….porque lo que de verdad anhelo reseñar, es cuánto he disfrutado esta lecturaaaaaaaaaaaaaaaaa…..
Juan El Portoventolero aka Juan Y Su Horizonte …⚡️⚡️⚡️
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Hola Juan, muchísimas gracias por tu comentario. Desconocía la cerunomancia y me he puesto a investigar sobre ella porque me gusta mucho aprender. Gracias por presentarme esta palabra y concepto que, sí, está relacionado definitivamente con los «tiemperos» de este lado del charco. Mil gracias por leerlo y comentarlo. Abrazo fuerte.
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M ha encantado tu relato, mitad tradición, dónde la montaña tiene algo que decir respecto al clima, y así es. El clima se comporta distinto en tierra llana que dónde hay volcanes y montañas. Tiene encanto ese mediador que implora para la tierra agua aunqu eno en demasía, no sea que se ahoguen las plantaciones. Te felicito, está muy mien escrito, y rindes culto a tu tierra mexicana. Uno de mis preferidos hasta ahora, compañera, y eso que hay un puñado de buenos relatos.
Abrazo tan grande como tu montaña.
Isabel Caballero
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Hola Isabel: Mil gracias por visitarme y por tu comentario, que aprecio muchísimo. Me gusta mucho escribir sobre nuestras tradiciones y costumbres, sobre todo las que han sobrevivido al paso del tiempo y han llegado hasta nuestros días, quizá cambiadas un poco por otras creencias, pero el origen se mantiene. Te mando también otro abrazo desde México.
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Hola, Ana. Un relato muy bien escrito sobre el destino que nos aguarda y la responsabilidad de aceptarlo. El ambiente perfectamente retratado, hasta hacernos participar de las miserias de un pueblo sin su «tiempero», pueblo que retratas muy bien, con sus simplezas y esperanzas. Y el final, ese toque simpático respecto a los platos, redondea la experiencia.
Te deseo lo mejor en el concurso. Un abrazo.
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Muchas gracias por tu visita y comentario, Bruno. A mí me gustó mucho el tuyo. Saludos.
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Hola de nuevo, Ana. El correctoir me ha jugado una mala pasada. En vez de «simplezas» quería decir «sencillez», que aunque parecidas tienen significados muy distintos.
Un abrazo.
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No te preocupes. Saludos.
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Hola Ana, me ha encantado tu relato. Por la historia, por lo mágico, por la aventura. Por todo. Suerte. Un abrazo. Ainhoa
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Muchas gracias por leerlo y comentar, lo aprecio mucho. Saludos.
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Hola Ana. Es curioso comprobar como a pesar del paso del tiempo, las viejas tradiciones se resisten a desaparecer y se mezclan con las llegadas de fuera, dando lugar a un culto tan extraño como interesante. Tu relato entronca con las creencias ms ancestrales del ser humano y nos habla del miedo a afrontar las responsabilidades que impone el destino, algo lógico por otro lado ante la tarea descomunal que tiene que enfrentar Fabián. Una vez pasado el susto inicial, el chico comprueba que no es para tanto y se ve capaz ya de asumir ese destino que le ha tocado en suerte. Gracias por traernos esas tradiciones de l tierra Mexicana. Un abrazo.
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Muchas gracias Jorge por visitarme y comentar. Sí, son fascinantes esas tradiciones que sobreviven el tiempo. La otra vez Juan me hablaba de la ceraunomancia, que es la adivinación por medio de las tempestades. Es algo parecido. Todas las culturas han tratado de entender el clima y de influir en él de una forma u otra, de ello dependía su bienestar. Te mando un abrazo fuerte.
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Estupenda historia y estupendo Fabián, que no deja de ser un chaval joven. Su padre debería relajarse connlo de los platos, la verdad. Ahora su hijo es muy importante para la comunidad.
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Muchas gracias por tu visita y comentario, lo aprecio muchísimo. Saludos.
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Hermoso relato, Ana. Me ha gustado mucho.
Desconocía la figura del tiempero y me ha sorprendido gratamente.
Mucha suerte en el concurso.
Un fuerte abrazo.
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Sí, el «tiempero» es una figura interesante. Me imagino que en otros países habrá cosas parecidas. Te mando abrazo de vuelta. Mil gracias por visitarme y comentar. Saludos.
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La figura del tiempero la desconocía y por lo que cuentas en tu relato es quien lleva todo el peso de esta historia y se encarga de mediar entre los dioses para que aporten lluvia al campo cuando la necesita.
Interesante y bien contado
Un abrazo Ana
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Hola Puri, muchas gracias. Sí, es una figura interesante. Abrazo fuerte.
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Qué hermosa historia Ana Piera, de creencias y tradiciones, volcanes y ofrendas, realmente me ha gustado mucho, saludos.
PATRICIA F.
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Muchas gracias Patricia por tu visita y comentario. Lo aprecio mucho. Saludos.
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Un relato cálido y muy bueno. Gracias, y mucha suerte.
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Muchas gracias por leerlo y comentar. Saludos.
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Hola, Ana, como dominas las situaciones con tu lenguaje escrito haciendo que se estén visionando al tiempo que se van leyendo. En esta ocasión la necesidad se impuso, como tantas veces, a los propios deseos del protagonista.
Supongo que haya en la cueva algún ermitaño que se aproveche de ese festín fe viandas o que el propio protagonista cuando vaya allí a contactar con la divinidad de buena cuenta de ellas y así, al menos, su estómago salga satisfecho con el nuevo empleo impuesto.
Saludos y suerte.
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Hola JM, muchas gracias por tu lectura y comentario. Fíjate que todo lo que se le ofrece al volcán nadie lo toca, porque se toman muy en serio la ira de la montaña, nadie osa hacerlo enojar. Te mando un abrazo.
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Felicidades Ana por tu quinto puesto. Un abrazo!
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Hola Jorge, muchas gracias y felicidades también a ti por ese Tintero de Bronce. Escribiste un gran relato. Te mando otro abrazo desde este lado del charco y esperando que te encuentres muy bien a pesar del clima por allá. Saludos.
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Enhorabuena por tu quinto puesto; un relato que me encantó.
No vemos en la próxima edición o por lo del Jose (como se dice por aquí :)). En mi ciudad valenciana no afectó la Dana y estamos bien; pero ha sido terrible. Gracias por acordarte de nosotros en el Tintero.
Un fuerte abrazo para tu lindo Mexico, Ana!!
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