Juicio Final – Microrrelato.

Una vez más Lidia Castro nos invita a crear un micorrelato de menos de cien palabras inspirado en la carta, que incluya el elemento que aparece en el dado y opcional, incluir algo relacionado con el cheque bancario. Ésta es mi propuesta para «Escribir Jugando» del mes de Abril.

El arcángel San Miguel extrajo del pecho de Facundo Urquiza su corazón. Una operación indolora, aunque impactante, y lo puso en una balanza contra una pluma de avestruz. Facundo vio con horror cómo la pluma pesaba más que aquella cosita ennegrecida. El rostro del ángel se tornó severo.

—¿O sea que de nada sirvieron todos los cheques para la caridad que expedí? ¿Haber ido a misa todos los domingos? ¡Las aves y sus plumas pertenecen a jaulas! ¡Exijo otro juicio!

Se abrió un abismo y de él surgió un ruido aterrador que se escuchó cada vez más cerca…

100 palabras incluyendo título.

Autor: Ana Laura Piera.

Nota: en la tradición cristiana San Miguel Arcángel es quien pesará a las almas el día del Juicio Final.

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/juicio-final-micorrelato

29 comentarios en “Juicio Final – Microrrelato.

  1. O sea, que se abre el averno y se traga a Facundo, ja ja ja. Muy bueno.

    ¿Sabías que existe un mito en la mitología egipcia, llamado «el juicio de Anubis» (si recuerdo bien) donde se ponía en uno de los platos el corazón del difunto para pesar sus acciones en la vida? Incluso lo llegué a emplear en uno de mis micros.

    Mi relato, que aparecerá en unos días, no recoge este carácter de contraposición entre plumas y sacos, por decirlo así. Se me ocurrió otra cosa muy distinta.

    Namaste.

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  2. Hola Ana, parece que el abismo de la oscuridad se abriera para abrazar a Facundo. Un buen aporte con todos los elementos.
    Sabes lo más curioso, que hace una hora escribí el mío que aún no he publicado y al entrar a Bloguers veo que teníamos el mismo título, ¡Menuda coincidencia! Lo he cambiado, pero me hizo gracia que pensáramos el mismo título. Un abrazo

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  3. Hola Ana, este micro da mucho en qué pensar, jeje, aunque, de todos modos, como no sabemos exactamente qué sucederá después y cómo será ese «juicio» solo nos queda especular… Muy buen micro, Ana, perfecto para, efectivamente, reflexionar.

    Un abrazo. 🙂

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  4. Hola, Ana.

    Menos mal que San Miguel pesa solo las almas, si me tuviera que pesar entero tendría que alquilar una de camiones. 😂🤣

    La verdad es que prefiero, en lugar de que me pese, que me mande a una nueva vida dentro de un San Bernardo (el perro, no el santo). 😝

    Buen, micro. Muchos se creen que para alcanzar el más alto Karma basta con unos minutos a la semana y una buena chequera.

    Abrazo grande.

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  5. Fantástico micro, Ana. Parece que este buen hombre se piensa que el bien y el mal se ciñe a las reglas de la contabilidad, que basta con equilibrar la balanza para subir al cielo.

    Y no es así, claro. No se puede compensar el mal con un cheque. Un abrazo!

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  6. Es como la costumbre que mayormente se tenía antes; «pecar» y luego a confesarse, y ya se creían «limpios de culpa». Muy bueno, Ana.!

    En el Antiguo Egipto…, también utilizaban la técnica del pesaje al corazón con la pluma. 

    Un abrazo. 

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    1. Hola Mila, no te creas, yo conozco gente que cree que la iglesia es como un car wash, entras sucio, sales limpio, listo para pecar de nuevo jajaja. Si sabía lo de Egipto, el dios Anubis era quien pesaba las almas. De hecho esa idea se replica en varias culturas antiguas. Saludos y gracias por tu comentario.

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  7. ¡Genial, Ana! Por fin un juicio «¡como Dios manda!»

    La religiosidad mal entendida de misa y chequera no cuenta y en estas circunstancias no hay posibilidad de otro juicio, ni de comprar el jurado.

    Has integrado perfectamente todos los elementos y el tema del pesaje de las almas está muy bien traído.

    Un abrazo.

    Marlen

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  8. Hola, Ana, muy buen micro en el que dramatizas el momento en el que el protagonista descubre que no basta con ser fiel a los preceptos de su iglesia si antes no ha habido voluntad de llevar una vida acorde al espíritu que promulga su religión. Qué bien funcionaban esas caras indulgencias otrogadas por la Iglesia por las que se pagaba mucho dinero en la Edad Media para obtener el perdón de los pecados y reducir el tiempo de espera en el Purgatorio. Parece que fueron una buena fuente de ingresos para la Iglesia católica fundamentada en el miedo a ir al infierno.

    Gran trabajo, me ha gustado, un abrazo.

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    1. Hola Carles, gracias por tu comentario. Si, eso de las bulas muy cuestionable la verdad. Hoy aún hay gente que cree que ir a la iglesia es como ir a un lavado de autos, entras sucio y sales limpio. Preparado para seguir pecando. Gracias por tu comentario, saludos.

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