La ominosa mancha se había extendido por la alfombra y comenzaba a escurrir hacia el piso. Él seguía creyendo que todo estaba bien, que ella se lo tenía bien merecido. La voz que habitaba en su cabeza no podía estar equivocada .
Siguió observándola y la ausencia de respiración, que ya no subía y bajaba sus pechos rotos, lo sumió en la oscuridad. Haciendo un gran esfuerzo bloqueó aquel susurro insistente, y por primera vez sintió algo parecido al arrepentimiento.
Una lágrima diminuta rodó de su cara hacia aquella boca abierta, congelada para siempre en una mueca de horror. Acercándose, le dio un apasionado beso en los labios y esperó alguna reacción. Nada. Pensó en otra estrategia y se puso a juntar los pedazos, quizás, si completaba aquel rompecabezas ella volvería a vivir.
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Mi participación para el VadeReto del blog Acervo de Letras. Las condiciones tal como aparecen en el blog son:
El reto es sencillo: Eres un Náufrago y tienes que contarnos tu historia.
Puedes ser Náufrago en tu propia ciudad, en tu misma casa, en el trabajo, en el mundo, en el espacio, en la vida. Las condiciones básicas son claras: Soledad y algo de Desesperación.
Náufragos
Nos quedaba algo de pan dulce que nos había regalado una buena señora. Ver a cinco chicos desesperados buscar comida en un bote de basura la había conmovido. No era mucho, apenas nos tocó un pedazo pequeño a cada uno. La suave masa, al caer en nuestro vientre, solo nos dio más hambre. Efraín, se relamió los labios una y otra vez tratando de atrapar hasta la última migaja. Recuerdo su lengua, pequeño pétalo de rosa, que entraba y salía, extendiéndose, en una búsqueda imposible. Luego se me quedó viendo, intensamente, pero yo desvié la mirada al suelo.Esa noche cumplía seis años.
De la acera se elevaba, cual fantasma, el olor a orina. Los borrachos solían salir de los bares y agarraban la esquina más próxima a nuestro refugio para vaciar la vejiga; a veces ese líquido asqueroso nos salpicaba mientras dormíamos.
Las personas pasaban y nos miraban con asco, ofendidos por nuestra necesidad, por nuestro olor…Otros ni siquiera nos volteaban a ver, como si fuéramos invisibles. Algunos nos veían con lástima y nos daban algo, como la señora que nos dio pan.
A cierta hora, yo daba la señal y todos bajábamos buscando la relativa seguridad de nuestra alcantarilla. Una vez ahí, náufragos de la ciudad, buscábamos con ansiedad nuestro salvavidas: unas latas de pegamento que al inhalarlas obraban la magia de borrar nuestras carencias y sentirnos mecidos en los brazos de un mar de olvido.
Mi participación en el reto de Lidia Castro Navás «Escribir Jugando». Consiste en crear un relato de no más de cien palabras inspirados en la imagen de la carta, que incluya el objeto del dado: hada, y como opcional algo relacionado con el violín.
Para ir al reto de Lidia: Escribir Jugando, da clicAQUI.
Cuando llegaron las hadas, aquella vivienda olía a moho, humedad y olvido. Solo quedaban las cosas con que los humanos nos rodeamos, a veces en un vano intento de no estar solos.
Una palabra mágica hizo que un viejo violín se elevara por los aires y empezara a tocar una suave melodía. Latas caducadas, polvosos cajones, un abrelatas, una cuchara… todos los objetos abandonados despertaron y danzaron al ritmo del instrumento.
—¡Nos los llevaremos! Dijeron las hadas, mientras batían sus alas para partir.
Las cosas salieron volando de la casa, siguiéndolas al compás de la música.
El Tintero de Oro ha sacado el cuarto número de El Club de la Microficción: Fan Fiction, que recopila 46 microrrelatos donde jugamos con un montón de personajes del mundo de la literatura, del cine, del cómic, del anime o de las series de televisión. Está diseñada como revista digital. En este número participé con el relato «Anatomía de Grey Z». Si quieres leerlo da clic AQUI.
Para saber más y descargar la recopilación por LETKU o leerla online por YUMPU te invito a que entres al blog de El Tintero de Oro. Da clicAQUI.
Por último recomendarles mucho el Tintero de Oro, es un lugar donde aprendes un montón de cosas y con sus continuas convocatorias, retos y concursos te anima a escribir y a salirte de tu zona de confort.
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Mi participación en el Va de Reto, que este mes va del género epistolar, la idea es escribir una carta y yo he decidido montarme en mi máquina del tiempo a la época de los primeros cristianos. No soy nada religiosa pero de chica me hicieron leer mucho ese libro enigmático que es la Biblia, y decidí que mi carta tendría lugar nada más y nada menos que entre el apóstol Pablo y un fiel de la ciudad de Colosas, llamado Filemón a quien Pablo antes ya le había escrito una misiva (La Epístola a Filemón) pidiéndole que aceptara a un esclavo fugado llamado Onésimo. La carta que escribo es totalmente ficticia, aunque Pablo, Filemón, Onésimo, Silas, Apia y Arquipo son nombres mencionados en el Nuevo Testamento.
Filemón, siervo de Jesucristo, a Pablo, apóstol y amigo. Gracia y paz para ti.
Sé por Silas que te encuentras muy fatigado, que tu situación no es buena y que Roma te ha tratado mal. A pesar de todo, sé que eres fuerte y que vives tu prisión con la fortaleza que solo puede darnos la fe en nuestro Señor, a quien tú me presentaste cuando era aún un gentil* y por quien caí de rodillas para servirle eternamente.
En tu última carta me pedías que recibiera de nuevo a Alejandro, el último esclavo fugado. Me pediste que, al igual que había sucedido con Onésimo, lo recibiera, ya no como esclavo, sino como hermano amado. Por el amor que te tengo, y la positiva experiencia vivida con Onésimo —a quien vi crecer en fe, amor y lealtad—, decidí darle de nuevo a Alejandro un lugar en mi casa.
Alejandro regresó con una actitud sumisa que tomé por buen augurio. Pensé que, seguramente el Señor había cambiado su corazón. Consciente estaba yo de que ya no podía tratarlo como esclavo, pero aún tenía que ganarse el pan bajo mi techo. Le puse de encargado de la bodega y mi sorpresa fue mayúscula al encontrármelo borracho en horas de trabajo. Mandé que lo llevaran a su aposento y al otro día, tomando en cuenta su situación de recién converso, le recriminé tiernamente sobre su actitud. Me pidió perdón, oramos juntos y pedimos al Señor que le diera la fortaleza necesaria para vencer las tentaciones con las que el enemigo nos quiere hacer flaquear.
Debo decir que quedé tranquilo hasta que otro día me reportaron otro incidente en el almacén: trigo, vino y miel faltaban en cantidades importantes. Alguien había visto a Alejandro vendiendo estas cosas en el mercado. Lo mandé traer y con gran aspaviento me recriminó que lo que yo le pagaba no era suficiente, me acusó de cometer el pecado de la avaricia y de no dejarle otro camino mas que robar. Quedé atónito, pero decidí que quizás tenía algo de razón. Le pedí perdón y pactamos un mejor sueldo para él. Nos arrodillamos y sellamos ese nuevo trato pidiendo la bendición divina.
La gota que derramó el vaso fue cuando mi mujer, Apia, me dijo que Alejandro había sido visto saliendo en paños menores de la habitación donde duermen las esclavas. Haciendo indagaciones descubrí que había forzado a una de ellas, con tanta violencia que la pobre muchacha quedó marcada en el rostro de por vida. Pedí que lo trajeran a mi presencia y cuando lo tuve frente a mí ya no pude tratarle con amor, le azoté y le recriminé actos tan reprobables. Me pidió en tu nombre que le perdonara nuevamente, pero decidí llevarlo ante las autoridades, donde presenté acusación por su fuga anterior, por robo y abuso de confianza.
De la noche a la mañana me convertí en la comidilla de todos por este penoso asunto. Muchos gentiles que estaban a punto de volverse cristianos, recularon de su decisión. Los cristianos me acusaron de no saber llevar las riendas de mi casa y de no haber hecho lo suficiente por Alejandro. Yo mismo he visto mi fe mermada por este incidente. Me duele mucho darte estas noticias, sabiendo lo frágil que te encuentras, pero era preciso que supieras esto de mi puño y letra. Espero entiendas mis razones. No temas por mi fe, estoy pidiéndole a Dios que me fortalezca y me afirme aún más que antes.
ConSilas temando algo de dinero para paliar un poco tus necesidades. Le pido a Dios incansablemente por tu liberación y que me conceda verte pronto aquí, en Colosas**, donde está tu casa.
Te saludan mi mujer, Apia y nuestro hijo, Arquipo. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con tu espíritu. Amén.
Autor: Ana Laura Piera
*Gentil: pagano
**Colosas: antigua ciudad de Frigia, en la península de Anatolia. (Actual Turquía).
Esta es mi participación en modalidad «fuera de concurso» para la convocatoria:
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El Barril de Amontillado fue uno de los cuentos que cuando lo leí de adolescente más me impresionó. Sirva esto como un pequeño y muyhumilde homenaje a este autor. Quise contar la historia desde la perspectiva de la víctima, Fortunato. El lugar donde se desarrolla la historia y los personajes son los mismos que en el magnífico cuento de Poe. (Espero que no me venga a jalar los pies enojado).
La borrachera se me bajó de golpe. ¡Ese traidor de Montresor me había llevado a una trampa!
Me estremecí y sacudí las cadenas con toda la fuerza que mi instinto de supervivencia logró convocar en un vano intento por zafarme. La antorcha que llevaba en mi mano había caído al piso y Montresor la había tomado. Me hablaba, pero toda mi atención estaba puesta en sus manos, que, industriosas y ágiles, trabajaban en conjunto, poniendo hilada tras hilada de piedra frente a mí. Cada línea levantada me iba robando de a poco la claridad.
La ofensa vino a mi mente como un relámpago. Recordé que días atrás, pasados de copas, había yo hecho algunos comentarios burlescos sobre su poca pericia para comprar vinos, aunque él se preciaba de ser un conocedor. Yo sabía de buena fuente que muy a menudo los charlatanes le daban gato por liebre. Recordé la nube de mal tiempo que, por unos segundos, ensombreció su rostro. Después seguimos bebiendo y nos olvidamos del asunto, o eso creí.
Con engaños y con el pretexto de que tenía un barril de vino amontillado me abordó durante el carnaval y me trajo a las catacumbas de su familia. Ahí guardaban, entre despojos de varias generaciones de Montresors, algunos de sus mejores vinos, a los que les hacía bien el frío y la humedad del lugar. Tenía yo mucha curiosidad por ver si en efecto se trataba de amontillado, ya que era casi imposible encontrarlo en esa época del año. Lo más seguro era que lo hubieran engañado y ya tendría yo otra ocasión de burlarme de su nula pericia como catador. Era mi amigo, pero detestaba cuando se ponía pretencioso.
Noté quemi mente daba bandazos entre la resignación y la angustia.De repente, sin pedir permiso, de mi pecho salieron los más horripilantes gritos al darme cuenta de que el desgraciado me había condenado a una muerte lenta y cruel. Me tomó por sorpresa que, emulándome, él empezó a gritar con una enjundia sobrenatural que me hizo dudar de mi condición de vivo. Quizás, me encontraba ya frente al mismo demonio, recibiéndome en las puertas del averno. Callé.
Uno nunca sabe cuando será la última vez que hacemos algo. Despertamos, pero seguimos dormidos, mecidos por la rutina sin pensar que ese puede ser nuestro postrer día. Yo debí haberle dado un beso en la boca a mi mujer, en vez del casto beso en la frente que siempre intercambiábamos por las mañanas. Y a Luca, ¡Por Dios, Luca! A él le hubieran venido bien algunos consejos y un abrazo especialmente fuerte. Miré con tristeza elcreciente muro de piedras que me robaría la oportunidad de conocer a mis nietos. Sin mucha esperanza, dejé escapar una risa ahogada y le pedí, le supliqué que terminara con la broma. Él me siguió la corriente sin dejar su labor.
Hay que ver los absurdos pensamientos que lo asaltan a uno ante la inminente muerte, me di cuenta de que mi disfraz de payaso, escogido a las prisas para el carnaval, se convertiría en la grotesca mortaja para mis pobres huesos. Mi mausoleo, cuidadosamente preparado, quedaría vacío. ¿Qué pensaría mi familia de mi desaparición? Me derrumbé sobre mí mismo y sentí cómo se clavaba, lacerante, la cadena alrededor de mi cintura. Quedé colgado a medias sin tocar el suelo.
De repente, se hizo la luz en el pequeño nicho donde estaba yo prisionero. Montresor había metido una de las antorchas por el último hueco y me llamó por mi nombre:
—¡Fortunato!, ¡Fortunato!
Moví los labios, pero mi voz me había abandonado. Vi cuando colocó la piedra que faltaba, sellando mi destino. La antorcha agonizante proyectó las últimas sombras en aquella tumba improvisada hasta que reinó la oscuridad. ¡Qué bien me hubiera sentado que el dichoso amontillado hubiera sido real y no solo el pretexto para llevarme a la muerte! Un pensamiento: «Fortunato, eres el rey de los idiotas», retumbó en mi mente. Comencé a sentir la falta de aire…
Pasó un tiempo hasta que me sentí ligero y pude al fin traspasar la pared de piedras y la muralla de huesos que ahora sellaban el lugar donde se descomponía mi cuerpo. Mi primer impulso fue buscar la salida de las catacumbas, de alguna extraña forma, pude orientarme en la oscuridad de aquel laberinto. Confiado, intenté traspasar la puerta, como lo había hecho antes, pero no pude, algo me detenía. Las innumerables voces, como fríos suspiros, susurraron en mi oído que aquello era imposible. «Ahora eres uno de nosotros».
«¿Alguno de ustedes sabe si hay por aquí un barril de amontillado?»
Mi participación en el reto de Lidia Castro Navás «Escribir Jugando». Se trata de hacer un relato de cien palabras inspirados en la imagen, que el relato contenga el mineral «malaquita» y opcional que aparezca algo relacionado con la «flor de la abundancia» (Plectranthus nummularius).
Atrás quedó el yacimiento de malaquita. La pequeña Alika mira detenidamente la piedra, cuidadosamente escogida y que será parte del pago para liberar a su hermano de la maldición de Ismat, el hechicero.
Yaro, ahora convertido en un ciervo imponente, camina despacio, seguido por cientos de hadas que, afanosas, buscan la flor de la abundancia, también demandada por Ismat. No le preocupa demasiado si la encuentran o no, él se siente a gusto siendo un ciervo. Busca los ojos miel de Alika pero estos le gritan que ella lo necesita en su forma humana.
Mi propuesta para el VadeReto del blog «Acervo de Letras» que este mes va de la mano con el tema de la lectura. Al final del relato te pongo un link para que conozcas las condiciones del reto y, ¿porqué no? participar tú también.
«Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos, masticados y digeridos» leyó en aquel libro que recopilara citas famosas sobre la lectura. Aquella frase era de un tal Sir Francis Bacon. Cerró el ejemplar con sus manos huesudas, de uñas largas y amarillentas. El autor sonaba como alguien que sabía gozar y sacar provecho de los libros. Dejó escapar una exhalación nauseabunda mezclada con melancolía. Pensó con amargura que hacía tiempo que él no disfrutaba lo que tanto le gustaba: alimentarse.
Cuidadosamente, regresó el libro a su lugar dentro de la oscura biblioteca, acarició los lomos gastados de aquellos viejos amigos que tan buenos ratos le hacían pasar. La lectura era su segundo mejor pasatiempo, sin duda alguna.
Reflexionando en el dicho de Sir Francis, el Conde Drácula decidió mudar su castillo a otra región donde los aldeanos se alimentaran diferente. Necesitaba con urgencia sacudirse el tedio y sentir nuevamente la adrenalina y el placer causados por un excitante nuevo sabor en la boca.
Autor: Ana Laura Piera
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Neuralink presenta su implante cerebral «Salute»
21 mayo, 2032
Hace diez años se reportaba el fracaso de Neuralink, la empresa de implantes cerebrales de Elon Musk cuyo objetivo era lograr que los cerebros se conecten y comuniquen con las computadoras. La empresa reconoció que habían muerto monos como parte de las pruebas y la compañía se vio envuelta en acusaciones de crueldad animal.
Una década después, Elon Musk ha declarado que Neuralink ha logrado una simbiosis total con la inteligencia artificial, realizándose la presentación de «Salute», un implante que interactúa a velocidad de banda ancha con otros tipos de software y dispositivos externos. Elon Musk logró comunicarse telepáticamente con el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien cumple una condena domiciliaria por evasión fiscal.Trump se encuentra imposibilitado para hablar y moverse debido al derrame cerebral sufrido al dictársele sentencia.
Gracias al implante, Musk, desde sus oficinas en San Francisco, logró una comunicación telepática perfecta con Trump, en Florida. Con esto, se abren nuevas posibilidades para aquellos que tienen enfermedades neurodegenerativas. Musk ha anunciado que en las próximas semanas se irán develando nuevas aplicaciones de «Salute» en otros campos, no solo el médico. De momento, la tecnología solo estará disponible para empresas y corporaciones debido a su alto costo.
Mi participación en el reto «Escribir Jugando» de Lidia Castro, hay que inspirarse en la carta, incluir el elemento del dado (remolino/hipnosis). Adicional: algo relacionado con un asteroide. Límite de palabras: 100.
Con el asteroide arribó un nuevo elemento que permitió la creación del cubo «armonizador». Flotaba, era enorme, y su exterior, negro y liso, reflejaba todo. Lo operaban tres científicos que se aseguraban que no dejaran de enviarse las señales que «armonizaban» los cerebros de las personas en el mundo, acoplando pensamientos, suprimiendo la maldad.
Así pasó mucho tiempo.
El artilugio ahora está emitiendo señales inestables, la población mundial se porta de forma errática. Dentro de él, los instintos de supremacía, han despertado. En vez de tres operarios ahora solo hay dos y una lucha encarnizada.
(97 palabras, incluyendo el título.)
Autor: Ana Laura Piera
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