El Árbol Solitario.

Aprovecho para desearles a todos feliz año 2024.

Su existencia solitaria se hacía más difícil en invierno. En medio de la llanura, sufría los embates de las heladas y los vientos. Maldecía con fervor su semilla, que el viento esparció y lo había alejado de otros como él, sembrándolo en ese paraje desolado. Clamaba al cielo por el alivio de la muerte, quizás una tormenta de hielo que congelara su savia, o un rayo que lo partiera en dos y lo quemara por dentro.

En los últimos días del año, una tormenta formidable se desató sobre aquella zona y el árbol pensó que ahora sí tendría posibilidades de morir. Si sus raíces no se lo hubieran impedido, se hubiera movido hacia donde los rayos caían con más furia con la esperanza de que alguno le cayera encima. Al fin, un latigazo de luz hirió su carne de madera quemándolo por dentro. «¡La muerte!» —pensó agradecido.

Lo cierto es que el árbol no murió, pero quedó muy mal herido. Los dolores llegaron a ser tan insoportables que se sorprendió deseando alivio.
Con cada día que pasaba se iba sintiendo un poco mejor y al final del invierno casi había sanado por completo. Con la primavera salieron algunos brotes de hojas de su tronco chamuscado. Cuando su follaje se multiplicó, las aves, a las que antes no prestaba atención, volvieron a hacer sus nidos en él. Notó que aquellas pequeñas presencias aliviaban su soledad. Aprendió a apreciar las cosas a su alrededor y que antes eran invisibles para él: desde pequeñas lagartijas y ratones hasta las rocas que se encontraban cerca y que estaban cargadas de una belleza especial.

Con el cambio de actitud, vino el contentamiento y ya nunca pidió morir. También ese año comenzó a visitarlo por las tardes un niño que gustaba de leer bajo su sombra.

El árbol conoció la felicidad.

Autor: Ana Laura Piera

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/el-arbol-solitario-cuento-corto/

La Elegía de los Elfos – Microrrelato.

Al alba, la suave y triste elegía de los elfos se eleva desde el suelo del bosque, hasta el verde dosel, anunciando la muerte inminente de su hogar.

El mutismo de la pandereta es un aviso doloroso de que se aproxima el cierre de la vida tal como ellos la conocen: el hombre, ese ángel destructor, encontró al fin la puerta secreta que conecta su mundo de caos con el bosque encantado.

¿Qué harás para impedirlo?

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

Mi relato en la revista digital Masticadores Sur:

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/la-elegia-de-los-elfos-microrrelato/

La Reina Inolvidable.

Photo by Pixabay on Pexels.com

Mi participación en el VadeReto del mes de diciembre que va sobre re-escribir un relato a partir de una fábula clásica. Al final te revelo, si es que no lo adivinaste, de qué fábula se trata.

Todo lo que voy a contar, sucedió en un reino antiguo cuyo recuerdo el tiempo se ha encargado de borrar casi todo, excepto lo relacionado con Talis, una de sus últimas gobernantes. Quiso la suerte, los hados, el destino o como lo quieran llamar, que a esta mujer no le faltara nada: pues además de ser bellísima, era sabia y prudente. Sus padres murieron cuando ella aún era una niña, así que se convirtió en reina muy joven, a pesar de su juventud supo ejercer una administración eficaz, siempre escuchando a sus sabios consejeros y aprendiendo de ellos, logrando un reino próspero donde nadie padecía ni hambre ni injusticias. Su pueblo la amaba.

Cuando Talis cumplió 28 años, quienes la guiaban en la toma de decisiones, llevaban ya mucho tiempo pidiéndole que buscara un esposo, pues el tema de la sucesión apremiaba. A ella no le entusiasmaba la idea, pero finalmente aceptó.

Siendo muy sabia, ideó una prueba para determinar la valía de los pretendientes. Llegando ellos al reino, algunas personas disfrazadas de indigentes se les acercarían y pedirían ayuda, la reacción que tuvieran sería clave para escoger al que sería su consorte.Algunos, nada más ver al grupo de pobres, se regresaban a sus lugares de origen, pues imaginaban que las cosas en el reino de Talis no estaban tan bien como pensaban. Otros, asqueados, pedían que les retiraran de la vista a los necesitados y solo hubo uno, el príncipe Oto, que se interesó por la situación y bondadoso, les ofreció su ayuda. ¡Talis había encontrado a su compañero! Tan solo había un «pero», y era que él tenía una hermana gemela de la cual nunca se había separado y que no podría quedarse atrás . La reina aceptó la situación y consintió que su cuñada fuera a vivir cerca de ellos.

Amber era una copia exacta de su hermano Oto. Los dos era poco atractivos, rechonchos y de muy baja estatura, casi enanos, y la gente del reino siempre se preguntó qué le había gustado a Talis de él, mas como ya dijimos, ella era inteligente y sabía que la riqueza del alma y del intelecto eran más importantes que la apariencia física. Sin embargo, las buenas cualidades del príncipe no eran compartidas por su hermana.

Desde el primer momento, Amber quedó deslumbrada con Talis y, envidiosa, se preguntaba cómo era posible que tanta belleza y perfección se concentraran en una sola persona. Su sueño era ser como ella, o mejor, eclipsarla. Tenía dentro de su séquito a varias doncellas que día a día le procuraban información sobre cómo se vestiría la reina, qué zapatos y qué joyas usaría, y Amber intentaba parecerse a su cuñada poniéndose ropa, calzado y joyas similares. De igual manera, había sobornado a los cocineros para que le prepararan los mismos platillos que comería la soberana. En los eventos públicos imitaba sus gestos y su porte, aunque sus esfuerzos resultaban estériles, pues por más que lo intentara nunca podría replicar aquello que a la reina le salía tan natural.

A Talis le sentaba mal la actitud de Amber y la llenaba de tristeza que su cuñada no podía ser feliz siendo ella misma, pero nunca profirió hacia ella una palabra dura o hiriente, también se guardó de juzgarla pues entendía que cada persona lidia con sus muy particulares demonios.

Con el tiempo, Amber resintió incluso el cariño que Oto le tenía a su mujer y sentió celos. Todo ello la llevó a tratar mal a todos los que la rodeaban, aunque con Talis siempre se comportó sumisa y aduladora. Cuando salía a pasear, a menudo escuchaba a la gente burlarse de ella, lo que la mortificaba aún más.

Un día se le ocurrió que quizás su baja estatura, que siempre odió, fuera un impedimento para parecerse a Talis, así que mandó que le construyeran unos zancos para caminar.

El día que se presentó delante de la reina y del príncipe, usando sus zancos, todas las miradas se posaron en ella. Sin duda estaba más alta, aunque caminaba con torpeza e incluso se veía cómica. Oto pensó que esa obsesión de su hermana ya estaba yendo demasiado lejos y después de eso habló muchas veces con ella rogándole que reconsiderara su actitud, pero Amber no hizo caso.

La altura que le proporcionaron los zancos alivió un poco su infelicidad, pero era difícil caminar sobre ellos. Un día en que quiso ir al mismo paso que la reina en un desfile, se tropezó con su propio vestido y calló de cabeza, muriendo en el acto.

Pasado un tiempo la reina quedó embarazada, lo cual fue motivo de júbilo y celebraciones. Talis siempre lamentó la muerte absurda de Amber y el hecho de que se hubiera perdido de toda la alegría que trajo el pequeño principe al reino. Hoy casi nadie recuerda a Amber, pero el recuerdo de la reina Talis sigue fuerte.

La fábula que inspiró este relato es «La Rana y el Buey», de Esopo, que nos enseña sobre los peligros de la envidia y la importancia de la humildad.

Autor: Ana Piera

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/la-reina-inolvidable-relato-corto/

La Sopa de la Discordia – Microteatro

Photo by Nadin Sh on Pexels.com

Mi propuesta para el reto lanzado por Merche en su blog y que consiste en hacer un microteatro con el tema «sopa».

Escenario: Una cocina de casa, moderna y bien equipada.

Personajes: Tomás y su hermana Celeste (ambos adultos de 40-50 años).

CELESTE: (dejando en la encimera de la cocina una bolsa de mandado). Pues aquí traigo lo necesario para hacer la famosa sopa de la abuela.

TOMAS: (Sonríe ampliamente y se asoma a la bolsa) A ver… hongos, crema, mantequilla… (sorprendido) ¿Jerez? La abuela siempre usó coñac que yo sepa.

CELESTE: Estás equivocado hermano, ella usaba Jerez.

TOMAS: (enfático y algo molesto): Estoy seguro de que era coñac

CELESTE: Y yo de que era Jerez. Vi infinidad de veces a la abuela prepararla. No me vengas a decir que no le ponía jerez.

TOMAS: (Jalándose los pelos). Era coñac, y ahora la sopa será un desastre. No sabrá a la que nos preparaba ella.

CELESTE: No seas necio ¡Era jerez!

TOMAS: ¿Necio me dices? Y tú te comportas de una forma muy infantil. Yo solo quería probar la sopa de la abuela, de la forma en la que ella la hacía.

CELESTE: ¿Infantil yo? (Burlona), miren al niñito queriendo a fuerzas la sopa de su abuelita. ¿En el último de los casos que diferencia hace si le ponemos jerez?

TOMAS: ¡Ajá! ¡Lo aceptas! ¡Era coñac!

CELESTE: (Saliendo de escena) ¡No era coñac! ¡Tonto!

TOMAS: ¡Ya estás senil! ¡No vuelvo a hacer planes de cocinar contigo!

Se oye la voz de Celeste desde fuera:

CELESTE: ¡Bien! ¡Yo tampoco! (Se oye un portazo).

Tomás se pone a sacar los ingredientes de la bolsa, luego saca un cazo y se queda quieto, reflexionando.

TOMAS: ¿Celeste? (Va a buscarla, pero al mismo tiempo se oye la puerta abrirse y entra ella, topándose los dos en escena).

CELESTE Y TOMAS: (Al unísono) ¡Perdón!

CELESTE: No, perdóname tú a mí. No debí decirte necio.

TOMAS: No, tú eres quien debes perdonarme, tienes razón, ¡qué necedad la mía de a fuerzas querer coñac! Lo que importa es que estamos juntos y la vamos a preparar con amor, como ella lo hacía.

CELESTE: (Enjugándose una lágrima) Sus platillos siempre lograban unir a la familia. Pero quien debe perdonarme eres tú. La verdad es que sí le ponía coñac, pero está carísimo.

TOMAS: (eufórico) ¡Lo sabía!

(Ambos hermanos se abrazan)

FIN

Autor: Ana Laura Piera.

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/la-sopa-de-la-discordia-microteatro/

Instrucciones para Olvidar. Microrrelato.

Mi participación en «Escribir Jugando» del mes de Noviembre. Condiciones: hacer un relato de no más de cien palabras inspirado en la carta y que incluya el dado (acuario).

Para llegar al jardín del olvido —me dijo el viejo—, debes pasar por el acuario y dar de comer a los peces koi, pues ese es su reino y dominio.

Una vez alimentados, una escalera roja se revelará ante tus ojos, debes subir los peldaños lentamente, con cada paso irás olvidando algo. No hay vuelta atrás, piénsalo muy bien antes de iniciar este camino. Al llegar al jardín ya no podrás conjurar tu pasado y habrás olvidado tu presente. Quizás el mundo te llore, pero tú no lo sabrás y quizás, solo quizás, eso sea la libertad.

100 palabras incluyendo título.

Autor: Ana Laura Piera

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/instrucciones-para-olvidar-microrrelato/

Xiuhcóatl

Mi participación en el VadeReto del mes de Noviembre, donde la condición es que uno de los personajes tiene que ser un dragón. Jasc escribió que le gustaría ver cómo eran los dragones de mi tierra así que aquí va:

Llevaba días con una apatía tremenda, ni mis amigos, ni mis actividades y ni siquiera Tizoc, mi perrito faldero, lograban sacarme de ese estado. Ansiaba que «algo» sucediera que me hiciera reaccionar. Buscando un poco de dicha y también para no caer en depresión, comencé a hacer largos paseos al bosque cercano a mi hogar. Esperaba que el contacto con la naturaleza me distrajera un poco, pero ni eso parecía aliviarme.

Un día mientras estaba en el bosque sucedió algo sorprendente: De un paso a otro me vi fuera del idílico, fresco y siempre verde bosque nuboso, a una llanura de sequedad amarillenta. Desconcertada, miré hacia atrás y por un segundo vi la imagen del bosque diluyéndose hasta desaparecer en el aire. Eché de menos la sombra de los frondosos árboles cuando el sol cayó inclemente sobre mí y comencé a sentir calor. Mientras me despojaba de mi chaqueta me di cuenta que no estaba sola, en medio de charcos de sangre, yacían personas muertas. Mi corazón empezó a palpitar muy rápido y cuando de lejos me llegó el ruido de gritos y cosas chocando con violencia me sentí paralizada y sin saber qué hacer. Fue entonces cuando alguien me tómo con violencia por el cabello y me arrastró sin miramientos.

De nada sirvió retorcerme tratando de zafarme, ya que el brazo de mi asaltante, a quien no podía ver, desplegaba una fuerza de grúa. Sentí las piedras del suelo desgarrando mi espalda, y durante el arrastre pasé a un lado de aquellos cuerpos inmóviles, que miraban con ojos vacíos y desolados, como miran los muertos que ya no pueden contar su historia. Supe que no eran contemporáneos míos por la vestimenta: algunos apenas tenían un taparrabos sencillo, otros un mono de cuerpo entero de algodón. Tirados en el campo, había yelmos con formas de animales, lanzas, escudos redondos adornados con plumas de ave, también mazos de madera bordeados con puntas de filosa obsidiana; algunos de estos filos ya no estaban, se habían caído igual que se caen los dientes de la boca de un viejo. Identifiqué el creciente ruido como el de una batalla campal.

De repente mi captor soltó mi cabeza, que cayó fuerte contra el suelo, luego él se desplomó delante de mí, herido de muerte por una flecha. Me incorporé con dificultad y vi la vida escapándose de un cuerpo magnífico. Su boca se torció en un espasmo doloroso y la mueca quedó congelada para siempre.

Una flecha pasó rozándome la mejilla. A mi alrededor fuertes y feroces guerreros blandían aquellos mazos, destripando abdómenes y cortando cabezas con facilidad. El aire tenía un regusto a sangre. Yo estaba aterrorizada.

Una figura imponente se me acercó, el sol estaba detrás y a contraluz pude ver que del tocado de su cabeza salían plumas que ondeaban al capricho del viento, y de uno de sus brazos surgía algo que se movía de forma sinuosa, pero independiente del viento, parecido a una serpiente. Con voz apremiante y varonil me preguntó:

—¿¡Kampa tihuala!? ¿¡Tlen motokaz!? *

La lengua en la que había hablado me era desconocida, él repitió la pregunta y ahora parecía muy molesto. Hubiera querido entenderle. Una nube pasó y ocultó el sol y vi que era un guerrero de extraña tez azulada y ojos fieros. Una especie de reptil robusto color esmeralda aparecía enroscado en una de sus manos. No era una serpiente, pues a pesar de tener enormes colmillos curvados el hocico era demasiado alargado. Aquel reptil se estiró para mirarme, y yo retrocedí impresionada por sus ojos flamígeros.

Por detrás del guerrero, alguien se acercó amenazador, pero el se volvió y blandió al animal como si se tratase de un arma. De la boca del reptil salió fuego que vaporizó al enemigo al instante. Después ambos se volvieron hacia mí. Yo temblaba. El guerrero azul recitó otra frase ininteligible en voz alta y el dragón abrió su hocico de nuevo. Bajé la cabeza esperando la muerte. Solo que esta vez la criatura no lanzó fuego, sino niebla fría. El fragor de la batalla se fue atenuando hasta desaparecer y cuando la niebla se disipó me encontraba nuevamente en el bosque.

Si no hubiera sido por la herida de flecha en mi mejilla, hubiera pensado que todo había sido un sueño. Hasta el día de hoy no tengo explicación para lo que me pasó, pero cuando me siento aburrida, cuido mucho mis pensamientos y trato de no desear que suceda «algo» fuera de lo común, no me gustaría encontrarme nuevamente frente a frente con Xiuhcóatl, el dragón de fuego y su amo, el gran dios Huitzilopochtli.

Autor: Ana Laura Piera

Huitzilopochtli es uno de los dioses creadores en la cultura mexica y fue su guía para llegar al lugar donde fundaron la gran ciudad de Tenochtitlán.

El Macahuitl era una de las armas en el mundo prehispánico. Fue el arma principal de lucha cuerpo a cuerpo.

*¿Qué haces aquí? ¿Cuál es tu nombre? en náhuatl, (aproximado), si alguien puede hacer una traducción más exacta lo agradeceré.

Si me dejas algún comentario (que me encantaría) ponme tu nombre junto a él pues WordPress a veces los deja como anónimos. Gracias.

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/xiuhcoatl-el-dragon-de-fuego/

El Cumpleaños – Microrrelato.

Photo by Ami Suhzu on Pexels.com

Mi participación en el VadeReto de Octubre, que esta vez va con el tema de un «cumpleaños». Si te interesa participar busca el enlace al final del relato y te llevaré directamente al blog ACERVO DE LETRAS.

Una noche más de insomnio, la tercera ya. Otra vez aquellos susurros incesantes que no sabía yo de dónde venían o qué decían; frases y palabras que me llegaban diluidas en la noche. ¡De nada valía cerrar puertas y ventanas!

Quise distraerme y decidí aprovechar el tiempo avanzando en algunos proyectos. Abrí mi computadora. Los susurros dejaron de serlo para convertirse en voces de hombres y mujeres; jóvenes y viejos, que hablaban al unísono y yo seguía sin captar nada. Abrí la pestaña del sitio donde trabajaba en mi árbol genealógico e inmediatamente supe que había dado con el origen de aquel barullo. Las fotografías de mis parientes habían tomado vida y los rostros gesticulaban demostrando cariño, interés y desacuerdo mientras hablaban uno con otro, todos al mismo tiempo y ello, multiplicado por las dos ramas principales más las ramas subordinadas, resultaba un completo caos. Incluso los lugares con nombre, pero aun sin fotos, vibraban con violencia, como queriendo dar su opinión sobre algo.

—¡Basta! —grité.

Las caras color sepia parecieron fijarse por primera vez en mí y quedaron mudos.

—¿Pueden dejarme descansar?

—Es que nos dimos cuenta de que va a ser tu cumpleaños —dijo la bisabuela Madrona, su voz profunda y amable iba acompañada de un guiño.

—Y pensábamos sorprenderte con algo especial —dijo el tatarabuelo Ginés buscando con la mirada, más arriba, a mi bisabuelo Pablo, como buscando confirmación.

—Mi mejor regalo es tenerlos acá y saber un poquito más de ustedes, pero por favor, ¡bájenle al ruido!

Todos sonrieron y me miraron con cariño. Poder dormir es un lujo, pero sus miradas, en ese momento, fueron el mejor regalo de cumpleaños que pude recibir.

280 palabras.

Autor: Ana Piera

Participa en el VadeReto AQUÍ

Nota: Si gustas dejar algún comentario ponme tu nombre o tu blog. Últimamente WordPress me pone algunos comentarios como anónimos. Perdón por la lata.

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/el-cumpleanos-microrrelato/

El Escape – Microrrelato

Con este relato participo en la convocatoria de «Escribir Jugando» desde el Blog de Lidia Castro. Condiciones: hacer un relato de no más de 100 palabras inspirados en la imagen, que incluyan el elemento del dado (demonio) y que incluya también algo sobre Urano.

Estoy en Urano, hermoso gigante de tono azulado. Sus satélites: Desdémona, Ariel, Ofelia… hacen que me perciba como el protagonista de una tragedia Shakespeariana. A pesar del frío y la inadecuada atmósfera, doy largos paseos. El demonio Azmodan se la pasa maldiciendo y profiriendo insultos, pero me agrada.

Pronto pasarán lista. Abro los ojos y Azmodan está en un rincón de la celda quejándose.

«Mañana será al Sol» le digo. Azmodán me recuerda que estoy en el pabellón de la muerte. A veces es un pesado. «Si no quieres acompañarme, no lo hagas, pero mañana será al Sol»

100 palabras

Amigos: WordPress me está poniendo algunos comentarios como «anónimos» por favor pongan su nombre para yo identificarlos. Muchas gracias y perdón la lata. Saludos.

Autor: Ana Laura Piera

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/el-escape-microrrelato/

Nueva experiencia Airbnb – Microteatro

Mi participación para el reto del microteatro del mes de septiembre de la compañera Merche Soriano, quien desde su blog nos hace la siguiente propuesta: escribir una pieza de microteatro con el tema «vacaciones».

Escenario: el interior de un pequeño departamento de Airbnb.

Personajes:

Andrea (la huésped, española)

Marta (la anfitriona, argentina)

Pancho (mexicano)

(Indispensable que todos los personajes tengan el acento de su «país»)

Marta y Andrea entran a la estancia, Andrea lleva sus maletas.

—————————————————————————————————-

Marta (tablet en mano, con voz de anuncio): ¡Bienvenida a la nueva experiencia de Airbnb! Espero le guste el departamento y pase unas vacaciones inolvidables. Ya solo falta que me indique el tipo de familia que le voy a mandar.

Andrea (observando todo): El lugar es como lo describió en el anuncio, eso está bien. Pues mire, me gustaría un esposo e hijos africanos, algo exótico.

Marta (Checa en su tablet, pone cara de frustración): Siento no poder complacerla, los africanos tienen mucha demanda estos días, ¿alguna otra preferencia?

Andrea (decepcionada): Si no hay disponibilidad, mándeme un marido mexicano y omita los hijos.

Marta (Checando su tablet): El marido mexicano está disponible y usted está de suerte, pues es un experto en comida y bebida de su país.

Andrea: Pero si estamos en Argentina, me gustaría que supiera de gastronomía local, no tanto mexicana.

Marta: Si gusta le busco un argentino

Andrea (resignada): No se moleste, mándeme al mexicano.

En ese momento se escucha que tocan fuerte a la puerta.

Marta: Mire, gracias a nuestro «servicio express» su marido para las vacaciones ya se encuentra a la puerta.

Marta va y le abre a un hombre bajito, moreno, con un bigote a lo Emiliano Zapata, viene vestido muy festivo con los colores de la bandera de México, con sombrero mexicano y una botella de tequila en una mano y un six de cervezas Corona en la otra.

Pancho (al entrar, da un grito de mariachi que espanta a Andrea).

Marta (como dando explicaciones): Usted quería algo exótico, espero que sea de su agrado.

Pancho (Le da un beso en la mejilla a Andrea, su enorme bigote le hace cosquillas a la mujer que hace caras y se retuerce. Se dirige a la cocina y sirve tequila en tres caballitos y les da uno a cada una de las mujeres)

Andrea (aprensiva, mirando a Marta): No sé si prefiero mejor al argentino.

Marta: Lo siento, ya es tarde para hacer cambios. Disfrute de la nueva experiencia «Airbnb Family Included». ¡Felices vacaciones!

Autor: Ana Laura Piera.

Si me dejas algún comentario asegúrate de poner tu nombre o tu blog para que yo te identifique, estos días WordPress me está poniendo algunos comentarios como anónimos, disculpa las molestias y gracias por tu visita.

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68

https://bloguers.net/literatura/nueva-experiencia-microteatro/

Lágrimas – Microrrelato.

Mi participación en Escribir Jugando del mes de Septiembre. Hay que hacer un relato inspirado en la carta, que incluya el elemento del dado «Leo» y opcional algo relacionado con la goma de borrar. Yo he incluído el árbol que dio origen a este invento: el árbol del caucho, originario de América.

Ix Yatzil robó el tesoro, y tomando la forma de una tortuga carey se alejó de la isla nadando. En la noche, la constelación de Leo la guio hasta su hogar.

Al pisar la suave arena, la tortuga se transformó otra vez en Ix Yatzil, quien corrió a ofrecer el oro que salvaría a su gente.

Llegó tarde. Los hombres barbados no esperaron. Gruesas lágrimas brotan de sus ojos, como las lágrimas del árbol del caucho. La niña se derrumba y las figurillas de oro se desparraman en la arena ensangrentada, donde quedarán en el olvido.

97 palabras incluyendo título.

Autor: Ana Laura Piera

Nota: «Ix» es un prefijo que usaban los mayas antes del nombre de una mujer. «Yatzil» en maya se traduce como «la cosa amada». Para hombres el prefijo que se usaba era «Ah». Así por ejemplo un hombre podía ser «Ah Balam» (Jaguar).

Si me dejas algún comentario asegúrate de poner tu nombre o tu blog para que yo te identifique, estos días WordPress me está poniendo algunos comentarios como anónimos, disculpa las molestias y gracias por tu visita.

https://bloguers.net/literatura/lagrimas-microrrelato-de-menos-de-100-palabras/

https://bloguers.net/votar/AnaPiera68