IR A CONTRACORRIENTE

En medio del caos 2020, hay luces de esperanza.

dibujo por Ana Piera /Tigrilla

Todos hemos estado ahí, en ese lugar al borde del abismo, cuando tienes la opción de saltar a un estado de tristeza o de plano depresión, o decides dar dos pasitos atrás y empiezas a dar gracias por todo lo que SI tienes.

Sin duda son tiempos difíciles. Hay que estar siempre conscientes de que para algunos lo es más que para otros. Aunque a veces sale nuestro yo egoísta a quien le vale un pepino los demás y solo quiere revolcarse en su pena. Está bien, siempre y cuando regresemos a ese punto donde damos esos dos pasitos atrás y nuevamente nos cuidamos a nosotros mismos y tenemos la capacidad de ser empáticos de nuevo. A veces hay cosas que ayudan.

Estos días la “cosa” que me ha ayudado mucho es el nacimiento de un nuevo integrante de mi familia: mi primer nieto. Y ahí tengo dos reflexiones al respecto: una: mi hijo me hizo abuela joven y pues por un lado quisiera ahorcarlo, (cosas de la vanidad), pero por otro, esa pequeña personita que acaba de llegar a este magullado mundo me da esperanza. Debo confesar que cuando supe del embarazo no me entusiasmé mucho, pensaba que no era momento para esto. Tendemos a pensar que lo que nos pasa es lo PEOR que ha pasado en este mundo y NO ES CIERTO. Una mirada al pasado nos confirma que todo el tiempo están pasando cosas que ponen a la humanidad a prueba y de alguna u otra forma salimos adelante.

Ir a contracorriente de todo lo malo que sucede es hacer una declaración de esperanza en un futuro mejor. ¿A ti qué te ayuda a seguir?, ¿qué te consuela cuando estás al borde del abismo?

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

5 MOTIVOS PARA REVIVIR UN BLOG (mi blog)

No está MUERTO. El pobre aún respira. No lo han borrado. ¡Qué suerte! ¿No? Eso sí, está casi en las últimas, pero mientras hay vida hay esperanza.

Porque tiene información tuya. Es casi como una amiga íntima a quien le has contado algunas cosas de ti, algunas muy personales. Hay fechas, recuerdos, anécdotas en fin. Habrá que seguir platicando con nuestra amiga, de seguro querrá que nos pongamos al día.

Es el tiempo indicado para revivirlo. Quizás habías dejado de escribir por falta de tiempo. Bueno pues resulta que este monstruito del Covid quizás nos ha dejado con más tiempo que antes. Claro que no será en todos los casos. Si hay tiempo, hay que aprovecharlo y así no nos aburrimos. Hay cosas que decir y compartir. Si, incluso aunque nadie nos lea, esto puede funcionar como una buena terapia. ¿Para qué pagarle a un sicólogo cuando puedes «terapearte» por acá?(Sicólogos: espero no lo tomen a mal, su trabajo es muy necesario, pero a veces solo hace falta escribir un poquito).

También habrá que remozar la casa porque tu amiga íntima ha perdido algunas fotos, algunas imágenes y hay que echar mano de lo necesario para dejarlo todo decente.

CONECTAR con más gente no resulta una idea tan mala. ¿Qué piensas? Si tu mismo tienes un blog y me lo quieres presentar con mucho gusto pasaré a visitarlo. Los temas que me interesan son cuentos, ficción, fantasía, literatura, consejos para escritores, etc. Estaré dando mantenimiento a mis entradas antiguas y por supuesto posteando cosas nuevas. Ya lo veo que va agarrando mejor color…

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

KUKULKAN

Photo by Marv Watson on Unsplash

—Mi señor, ¿ha visto lo que sucede en la tierra? Kukulkán el noble dios de los mayas, deja de observar la enorme y bella esfera azul que cuelga en la noche sin fin del universo.

—Lo he visto mi querido Ah Kin Xoc, tú sabes que siempre estoy al pendiente de los míos, aunque pocos me recuerden.

—Señor, la gente moderna tiene en alta estima a los Mayas y a la noble Ciudad de Chichén Itzá, han declarado el templo de mi señor como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Kukulkán, la Serpiente Emplumada, suelta una carcajada sonora y mira fijamente a su servidor:

—Ah Kin Xoc, eso es ridículo. Mi pirámide no necesita que la nombren maravilla, siempre lo ha sido. Lo mismo que quienes fundaron, construyeron y habitaron las grandes ciudades del Mundo Maya. Ese nombramiento no nos hace más maravilla de lo que ya éramos.

El fiel sirviente asiente y no puede dejar de observar una nube de tristeza que empaña la mirada del dios.

—Ak Kin Xoc, ¡extraño nuestro antiguo mundo!

—Fueron buenos tiempos sin duda, mi señor.

—Ya me hace falta visitar mi tierra personalmente. ¿Cuánto falta para el próximo equinoccio?

—Muy poco mi señor, ya podrá usted descender por su templo y fecundar la tierra, como siempre.

Kukulkán suspira y luego masculla entre dientes: “Tantas otras maravillas creadas por gente excepcional en otras partes de la Tierra, que siéndolo no son reconocidas ni recordadas. ¿Con qué autoridad se ponen a decidir estas cosas? Estos hombres modernos y sus ocurrencias…”

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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FRIDA

 Y llegó “Frida”, se trata de mi perrita Chihuahueña, la nombré así por los bigotes que tiene…(Una disculpa, Frida Kahlo donde sea que te encuentres).

Después de algunos años de solo tener a mi gata Nala, (una gatita siamesa adorable), hoy se incorpora a la pandilla esta preciosa perrita. Es una bebé aún, tiene mes y medio de vida y la veo muy chiquita, sobre todo si la comparo con Nala, ¡mi gata está enorme! Aún no las he presentado y espero que cuando llegue ese momento no hagan corto circuito.

Por ahora Frida, como todo cachorro, se la pasa durmiendo, jugando y haciendo pipí y popó por todos lados. Cuando trae la pila bien cargada se pone como loquita, alegre y revoltosa. Espero no le dé por masticar mi ropa interior, morder cables, hacerse pipí en las almohadas o cosas peores. Le he puesto un cascabel para escucharla cuando se acerca y evitar que muera la pobre de un pisotón.

Si alguien tiene un buen consejo para el cuidado de estos perritos se lo voy a agradecer ¡ah! Y también si alguien sabe como hacer para que aprenda a hacer del baño en el lugar adecuado también se lo voy a agradecer mucho (aunque está aún pequeñita quiero ir viendo la estrategia a seguir). La presento…

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

Actualización 2021: Nala murió hace mucho. A Frida tuvo que aplicársele la eutanasia por cuestiones de salud.

AÑO NUEVO O VIDA NUEVA?

REFLEXION

Photo by Rakicevic Nenad on Pexels.com

¿Por qué lo llamamos “año nuevo” si es la continuación del mismo tiempo?, el tiempo no se renueva, solo fluye eternamente. Los que cambiamos, nacemos o morimos somos nosotros. Quizás sería más correcto celebrar al “Hombre Nuevo” o a la “Mujer Nueva” que debiéramos ser en cada ciclo que nos ha dado por nombrar “Año Nuevo”. Celebremos una nueva oportunidad de cambiar para bien, para estar más en sintonía con nuestro entorno, para respetar la naturaleza y por ende a nosotros mismos y a nuestros semejantes. Celebremos el amor de los que nos rodean y prodiguémoslo con más fuerza, quitemos la mala yerba de nuestra vida, sembremos amor. Y que a las 12.00 del nuevo ciclo brindemos por nosotros, por nuestra evolución espiritual, por el hombre o la mujer “nuevos” que podemos ser.

Ana Laura Piera / Tigrilla

LA VOZ EN EL VIENTO

Cuento corto, original.

—¿Escuchas?

Helen negó con la cabeza, Francisco insistió:

—Ahí está, ¿no la oyes?

La chica se alejó de él. Estaba muerta de sueño, se metió a la tienda de campaña y se olvidó de todo.

Francisco se esforzaba en entender esa voz que impregnaba el viento, era una voz antigua, llena de sabiduría, serena, pero a la vez terrible, una voz profética, pero solo él podía oírla aunque no la entendiera. Lágrimas de frustración rodaron por sus mejillas aquella noche cálida en medio del bosque tropical de Costa Rica.

—¿Qué encontraste? —le preguntó Francisco al otro día.

Helen no contestó. Se encontraba a la mitad de la disección de una rana común y su mente bullía con preguntas para las cuales no había respuesta. Algo estaba sucediendo: la población de ranas, sapos y salamandras disminuía dramáticamente. Habían estado en diferentes lugares y la historia siempre era la misma y cada vez con más frecuencia se encontraban ejemplares con malformaciones y enfermedades.

Francisco advirtió que la voz en el viento no cesaba, ahora parecía más un lamento.

Helen dio un trago a la cerveza tibia que compartía con Francisco, ambos se veían preocupados.

—Es tonto —dijo ella rompiendo el silencio y fundiendo el verde de su mirada con el verdor de las copas de los árboles—. Estamos suicidándonos lentamente como especie y no nos damos cuenta, las ranas son solo un aviso. Francisco la miró con tristeza. Helen continuó:

—Como humanidad pensamos que somos huéspedes, cuando en realidad somos parte de la tierra misma, de los ecosistemas. Nos hemos desconectado de la naturaleza y al destruirla nos aniquilamos a nosotros mismos.

Aquella noche Helen pudo escuchar la voz junto con Francisco. Era el llanto de una madre asesinada lentamente por sus hijos, era la voz de la Tierra advirtiendo que si la madre moría, no habría sustento en sus pechos para la camada homicida. Helen y Francisco se abrazaron como dos niños asustados y lloraron con Ella.

Autor: Ana Laura Piera /Tigrilla.

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Crecer.

Cuento corto.

Photo by Athena on Pexels.com

Al primer tijeretazo siento un escalofrío. El trozo de cabello rueda lentamente por el plástico protector hasta el piso esparciéndose como una flor deshojada en el viento. Diego me mira divertido mientras empuña la tijera y va asesinando lentamente los rizos que me han acompañado desde pequeña. Cierro los ojos con pesar mientras mi niñez y juventud se acumulan inertes a mis pies.

—No es para tanto —me dice Diego, siempre sonriendo.

Yo no le presto atención pues un recuerdo acapara mi mente: estoy acostada boca arriba sobre un prado magnífico, mi cabellera rojiza extendida como un manto de fuego sobre el verde intenso, mi piel de cera y mis pecas están bañadas por el sol matinal. Tengo chocolates en una mano y los voy echando de a poco en mi boca que se inunda con mareas dulcísimas de placer. La voz monótona del Director, como un intruso, interrumpe mi ensoñación:

«Si quiere dar clases en esta escuela tendrá que mejorar su aspecto. Usted se ve muy joven, los alumnos no la respetarán. Cambie de imagen, un buen corte de pelo y otro tipo de ropa le vendría bien. La veré de nuevo mañana y espero ver esos cambios o la plaza será de otra persona».

Mi cabeza se siente desnuda. Abro lentamente los ojos y veo a Diego sonriendo estúpidamente. —¿Y bien? ¿Qué opinas? Mi peluquero ha hecho un buen trabajo, pero no puedo evitar compararme con esos árboles podados de forma ridícula al capricho de la gente, en mí no hay ya ramas grandes donde poner un columpio y mecerme alocadamente con la brisa, ahora todo será echar raíces. La niña finalmente, se ha ausentado de mí.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla.

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